martes, noviembre 06, 2007

Sorpresas te da la vida

Pedro Navaja matón de esquina
quien a hierro mata a hierro termina
(Rubén Blades y Willie Colón)

Flipé en colores cuando la encontré. Me sorprendió, y creo que no seré el único sorprendido cuando ustedes la lean. Carta a Fidel Castro, por Camilo José Cela. Agárrense los machos (y las hembras).

Fechada el 2 de marzo de 1965, en los primeros y míticos años de la Revolución Cubana, cuando todavía la intelligentsia socialdemócrata babeaba ante las barbas de Fidel, años antes del caso Padilla, que selló el divorcio entre la intelectualidad progresista y el movimiento socialista cubano.

Dirigida al Comandante Fidel Castro, Primer Ministro de la República de Cuba, escrita en el hotel Habana Riviera, sito en el Malecón. El remitente, Camilo José Cela, español de 48 años, casado y con un hijo, de profesión escritor y miembro de la Real Academia Española de la Lengua.

Según cuenta, aquella fue su primera estancia en la isla, invitado cómo jurado del Premio Casa de las Américas de novela. Completaban la terna de jueces José Lezama Lima, Mario Vargas Llosa, Jaime Sabines y Edmundo Aray. El premio quedó desierto, finalmente.


Cela Trulock se dirige al Comandante en Jefe, solicitándole que "vivifique la voz Hispanoamérica (y su correspondiente adjetivo hispanomericano)", señalando además que Fidel es "en todo el mundo de habla española, en todo el mundo hispánico, la única persona que puede hacerlo con eficacia y sin herir susceptibilidades de nadie", ya que "Cuba, habla español, vive y sufre y trabaja y pelea y ama y muere en español".

El gallego de Iria Flavia no duda un momento en denunciar el término Latinoamérica ya "que fue puesto en juego, tanto por pereza mental como por afán imperialista, por los norteamericanos. Por pereza mental porque es más fácil decir, en inglés, Latinoamérica que Hispanoamérica. Por afán imperialista porque ellos son –o se piensan- los americanos, y los demás los latinoamericanos, término que, cuanto más confuso aparezca, mejor sirve sus intereses". Menudo revolucionario se perdió la causa antiimperialista, ja, ja y ja.

En otros pasajes de la misiva el verdadero carácter del Nobel 1989 sale a la luz. Por ejemplo, cuando dice que los indios no precisan de denominación genérica alguna porque "no podrán entrar en vías de culturización sino a través del inglés, del portugués o del español". Tras proclamar su antirracismo Camilo suelta una perla de las suyas: "con mucha gracia, hoy oí decir a un amigo cubano que las mulatas eran un invento español, como el submarino de Isaac Peral o el autogiro de La Cierva". Seguro que a las miles de esclavas negras obligadas a mantener relaciones sexuales con los patrones españoles o criollos durante la era colonial, este chiste no les resultaría tan divertido.

Por mucho que declare que "el español es la lengua de resistencia política de los puertorriqueños, tanto en su patria como en Nueva York o en cualquier otro punto de Norteamérica. Los puertorriqueños aspiran a la independencia, no quieren integrarse en la sociedad norteamericana, hablan el español y a sí mismos se llaman hispanos", no nos engaña. Los lobos con piel de cordero han hecho mucho daño a lo largo de los siglos.

Cela siempre fue un impostor, desde la cuna. Soldado raso del bando fascista, censor en el Cuerpo de Investigación y Vigilancia, creador del tremendismo literario, escribano por encargo del dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez. Refiere el periodista Cristóbal García Vera, colaborador de la web Canarias Semanal, que Cela tuvo un padrino en su carrera literaria: Juan Aparicio, granadino de Guadix, cofundador de las JONS junto a Ramiro Ledesma Ramos, Delegado Nacional de Prensa, director del diario Pueblo, un peso pesado de la política cultural del régimen.

Reconozco que fue un maravilloso novelista, un auténtico prestidigitador del castellano, con tres obras fundamentales cómo lo son La familia de Pascual Duarte (1942), Viaje a la Alcarria (1948) y La Colmena (1951). Lo que no es óbice para hablar de su ideario reaccionario, de la brutal manera en que se comportaba, de lo patán que resultó en tantas ocasiones.

Corría el año 1956, cuando, desde Mallorca, Cela pusó en marcha la revista literaria Papeles de Son Armadans, que recuperó para los lectores españoles a autores republicanos cómo Max Aub o Ramón J. Sender, incluyendo entre sus firmas al escritor anarcosindicalista Eduardo Pons Prades, entre otros. Un punto a favor de Camilo José.

Cuando su estrella declinaba, comenzaron a lloverle los galardones literarios de más prestigio. Quedará para siempre cómo uno de los cinco españoles con el Nobel de Literatura en sus alforjas, con todo lo bueno y todo lo malo que eso conlleva.

Estaba yo en el instituto, en primero de bachillerato, cuando Camilo José Cela murió en el mes de enero de 2002. Recuerdo la edición que le dedicó El Mundo, ya que lo regalaban por aquella época en los centros educativos. Buen lavado de cerebro para los infantes tiernecitos, educados por la telebasura y por la Playstation, con sus papaítos columpiándose en el alambre de la precariedad.

Mi opinión personal sobre él no ha variado mucho desde entonces. Sigo considerando que fue un grandísimo escritor de derechas, un señor antipático y malhablado, que supo amoldarse primero al franquismo y luego al juancarlismo, tal y cómo lo hicieron miles de demócratas. Por lo visto, en 1965, aprovechando su viaje a Cuba, se apuntó al turismo revolucionario, demostrando su extravagancia y su rancia personalidad en la carta que inspiró esta reflexión.

Nobel innoble, cadáver exquisito (Umbral dixit), profeta del culo, caca, pedo y pis, amante de la buena vida, defensor del orden establecido, enemigo de cualquier revolución. Prietas las filas en la bóveda celeste, que anda suelto Camiliño José, el delator.

2 comentarios:

daniel de culla dijo...

Camilo fue un Asno escribidor, un verdadero hi.. de pu.., al servicio de la mafia de las letras, el crimen y el paredón.
Siempre que le he leído,me he puesto las manos en las narices pues dicen que fue encontrado en un estrado de jueces criminales.

Anónimo dijo...

Tambien Gabriel Garcia Marquez es una lamebotas del imperialismo castrista, servidor de la mafia narcomunista que ha asolado Cuba desde hace casi 50 años.....
sus letras, al igual que las de Eduardo Galeano estan manchadas de sangre de miles de cubanos asesinados gracias a esa asquerosa robolución cubana