jueves, diciembre 24, 2009

Declaración de UCAR-Granada con respecto al resultado de las excavaciones en Fuente Grande (Alfacar)‏



La Unidad Cívica Andaluza por la República en Granada, ante el resultado final de las investigaciones y excavaciones llevadas a cabo en el entorno del Parque García Lorca de Alfacar, las cuales han puesto de manifiesto la inexistencia de fosas y enterramientos en un determinado lugar de aquellos parajes, manifiesta:

1. Su oposición total y rotunda al circo mediático en el que se ha convertido la búsqueda de los restos mortales de los represaliados del franquismo supuestamente sepultados en aquella zona, a saber: Francisco Galadí, Fermín Roldán, Joaquín Arcollas y Miguel Cobo. La actitud ocultista de la Junta de Andalucía ha fomentado la proliferación de rumores y teorías, perjudicando el propio desarrollo de la investigación.

2. Su desacuerdo con las actuaciones parciales en materia de Memoria Histórica, que privilegian a unos muertos sobre otros, sin tener en cuenta la necesidad de una visión integral del problema.

3. Su convencimiento de que la Recuperación de la Memoria Histórica de nuestro pueblo es un asunto de capital importancia para la cicatrización definitiva de las heridas de la guerra civil española y de la dictadura franquista.

4. Su exigencia a los poderes públicos para que actúen de oficio, ordenando la apertura de las fosas comunes diseminadas por el territorio español, identificando a las víctimas en la medida en la que sea posible.

5. Su condena de la Ley de Memoria Histórica promulgada por el gobierno socialista, la cual supone una legitimación indirecta del régimen de Franco y una especie de Ley de Punto Final, al no anular los juicios-farsa de la dictadura.

6. Su determinación de seguir luchando por la Tercera República Española como forma de estado homologable, en términos democráticos, al resto de la Europa Comunitaria.

7. Su pretensión de que sólo la República sentará las bases de la reconciliación nacional española, desmontando el pacto de silencio de la Transición y devolviendo la dignidad a las mujeres y a los hombres asesinados, encarcelados, torturados y reprimidos por el fascismo.

UCAR-Granada, asociación republicana, interclasista y pluralista empeñada en la reconstrucción de la razón democrática española arrasada por el franquismo, se reconoce en el lema popularizado por el Ayuntamiento de Víznar: Lorca eran todos.

Lorca eran todos, porque Lorca fue uno más entre los cientos de miles de asesinados en aquella orgía de sangre que provocó el golpe militar del 18 de julio de 1936. Lorca eran todos, porque Lorca simboliza a la perfección la tragedia de la guerra civil y de la posterior dictadura. Lorca eran todos, porque nuestra piel de toro aún guarda en sus entrañas los cadáveres de miles de Lorcas.

Salud y República.

Junta Directiva de UCAR-Granada.

* Repercusión de nuestro comunicado en Internet:













viernes, diciembre 18, 2009

España como imposible (pendiente de realizar)


Hoy que llevo mis campos en mis ojos
y me basta mirar para verlos crecer
siento vuestra llamada, prados de verde edad,
oigo vuestra palabra, árboles de cien años,
y os busco inútilmente a través de la tarde.
Ni el vuelo de los trinos ni el canto de las ramas
han de romper el duro silencio de mi boca.
Si me quedase inmóvil, como esta buena encina
vendrían vuestros pájaros a anidar en mi frente
vendrían vuestras aguas a morder mis raíces
y aun seguiría viendo con su blancura intacta
quién sabe si dormida, la España que he perdido.

(Pedro Garfias. Primavera en Eaton Hastings)

En la travesía sin retorno del exilio republicano de 1939, España se fue desvaneciendo en los confines del horizonte oceánico. Para aquellos obligados a emprender la senda del destierro, España se agotó en los muelles de un puerto, desapareció tras la frontera francesa o se evaporó cuando sus sierras se extraviaron del ángulo de visión herido por el llanto.

Los españoles derrotados, los vencidos que pudieron escapar de las zarpas del fascismo victorioso, escogieron mayoritariamente el continente americano como destino de asilo y refugio. Al México progresista de Lázaro Cárdenas, que tanto apoyó la empresa republicana, vinieron a recalar los más.

España era todavía el tacto, el olor, la suave ráfaga del calor andaluz, el quebranto inmisericorde de la lluvia en los pastizales del norte. La patria era el ayer querido y detestado, el país por construir y la cárcel del librepensamiento, la hoguera y el puño, Trento y el Ebro. España era una mujer morena condenada al aceite de ricino, España era la esperanza del triunfo aliado en la guerra mundial. La dictadura parecía flor de un día, el regreso al hogar se adivinaba en cada suspiro.

Conforme el deseo cedió al paso imperioso de la realidad, se frustraron sueños, se incumplieron promesas, se formaron familias, se olvidaron ciertos detalles, se catalogó a España de fetiche, de oscuro objeto del deseo. La patria perdida fue quedándose en los versos de los poetas, cobijada en un rincón del sentimiento, escondida bajo un doble fondo como los monstruos de feria.

La Segunda República Española fusilada una y otra vez, despeñada al abismo de un barranco, encarcelada y hambreada, apaleada y torturada, España rapada y violada, víctima de la erradicación sistemática de la razón y de la idea. La franquistada ejecutó a España, echó su cadáver a los perros y enterró las sobras en Cuelgamuros.

Los transterrados comprendieron tarde que era inútil volver a España, pues su España, la que resistió el empuje nazifascista durante tres interminables años, sólo estaba viva en sus recuerdos. Max Aub, el novelista por excelencia del exilio, puso por escrito la crónica del desencanto en La Gallina Ciega, implacable dietario de un viaje por tierras españolas en 1969.

La España en la que nacimos es un espejismo plantado en mitad del páramo de la modernidad. Una fotocopia contrahecha de lo mejor que fuimos, la prueba patente de que la articulación de un nuevo marco de convivencia debe ser uno de nuestros caballos de batalla, de cara al mañana.

jueves, diciembre 10, 2009

Balada triste del Sáhara Occidental


Salir por patas del Sáhara Occidental, dejando al pueblo saharaui en el más pedregoso de los desamparos, fue la primera acción heroica del reinado de Juan Carlos I de Borbón. Reinado de facto, oficioso digámosle, pues aún malvivía el general Franco en una cama del hospital La Paz, para entonces una masa informe prácticamente inerte, la última moneda de cambio de la camarilla de El Pardo.

Nuestro Ejército, especializado en la represión y el asesinato selectivo de la ciudadanía española, huía del desierto abandonando a los saharauis a la merced de su peor enemigo: Marruecos. El franquismo acababa donde empezó, regalando al sátrapa Hassan II lo que quedaba del antiguo Protectorado.

Treinta y tantos años después, España vuelve a las andadas, colaborando en el secuestro aeroportuario de la activista saharaui Aminatu Haidar. Las beneméritas autoridades españolas se niegan a presionar al gobierno alauita para que extienda un nuevo pasaporte a nombre de Haidar y le permita retornar a El Aaiún. La situación es crítica, ya que la huelga de hambre emprendida por la independentista saharaui amenaza con llevarla a la tumba.

El ejecutivo de Zapatero intenta bandear el temporal contemporizando con Marruecos y con la plataforma de apoyo a Aminatu, sin ni siquiera atreverse a utilizar las poderosas armas de las que dispone para obligar a Mohamed VI a ceder. España y Marruecos gozan de unas excelentes relaciones comerciales, las cuales contribuyen de una manera esencial al sostenimiento de la corrupta monarquía marroquí. ¡Es la economía, estúpido!, podíamos gritarle a ZP entre arqueo y arqueo de cejas.

¿Dónde anda el rey en estos momentos, ése que tanto alaban los cortesanos de lengua viperina y barriga agradecida? Recibiendo premios a la libertad de las garras del funesto Aznar.

Dios los cría y ellos se juntan, decimos abusando del goloso refranero castellano. Ya se encargará la República de ajustarles las cuentas.

* Dibujo de Juanito Kalvellido.

jueves, noviembre 26, 2009

Un histrión al servicio de Su Graciosa Majestad


Europa era un erial. La Gran Guerra había convertido el continente en una inmensa escombrera. Los campos de batalla, sembrados de cadáveres, fulminaron la inocencia histórica de la clase obrera. La burguesía sintió en su cogote el aliento portentoso de Octubre, la constatación fehaciente de que el socialismo era una amenaza temible.

Había llegado la hora de los hombres fuertes, el ascenso irremediable del jefe carismático (Antonio Gramsci dixit). Los políticos tradicionales, los representantes de los intereses del gran capital en Cortes y Parlamentos, se retiraban a sus cuarteles de invierno. Aparecía en lontananza el caudillo totalitario, el conductor de la nación en medio del caos, aupado al poder por los propietarios de los medios de producción.

Italia, estado joven y enfermizo, se encontraba en estado de emergencia. Las organizaciones de masas de la socialdemocracia, reverdecidas por los nuevos cuadros del bolchevismo balbuceante, movilizaban a sus efectivos en huelgas, ocupaciones de fábricas, manifestaciones, etc. El aparato administrativo fundado por el conde de Cavour se tambaleaba.

Con vistas a salir del atolladero cuanto antes, la Italia de los Saboya partió en busca de un condottiero. Sin un Ludovico Sforza o un César Borgia que llevarse a la boca, pronto repararon en el líder de un movimiento paramilitar y rompehuelgas, un personaje de ópera bufa que respondía al santo y seña de Benito Mussolini.

El histrión, el fantoche, el matón, el intelectual de revólver al cinto, el chulo de taberna, el socialista renegado, el fornicador incansable, el infame capaz de poner en cintura al proletariado, el tipejo encargado de devolver la tranquilidad a los hogares de buena familia. Víctor Manuel III, el monarca de supuesta estirpe liberal, el enano empechado de entorchados, le hizo jefe de gobierno en 1922.

Mussolini se convertía en el amo de la situación apenas una década después del congreso del Partido Socialista Italiano (PSI) en Reggia Emilia, a través del cual la extrema izquierda socialdemócrata, comandada por él mismo, se hizo con el control de la formación obrera. El intransigente Benito, partidario pertinaz de la autonomía del PSI, encarnizado rival de cualquier tendencia dispuesta a abrir el partido a la sociedad civil, era nombrado director del diario Avanti, órgano de expresión de los socialistas transalpinos.

La guerra del 14 significó una prueba de fuego para el movimiento obrero europeo. El atentado de Sarajevo desencadenó una espiral de acontecimientos inesperados que modificó todo lo imaginable. En cuatro años escasos de conflicto bélico, la vanguardia ideológica de los trabajadores fue zarandeada como un guiñapo, a capricho del curso de la historia.

Jean Jaurès, el insigne socialista francés, asesinado por la ultraderecha chovinista. Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, apalizados hasta la muerte por sicarios de sus antiguos compañeros socialdemócratas. La revolución alemana, ahogada en el pozo de su ineficacia. Lenin y Trotsky conquistando el Palacio de Invierno y derribando el feudalismo zarista a golpe de soviets.

Benito Amilcar Andrea, el hijo del anarquista, dispuesto a casi cualquier cosa para alcanzar la gloria, defendió con ahínco la entrada de Italia en la guerra, contrariando la posición oficial del PSI. El cisma estaba abierto. Tras fundar el periódico Il Popolo de Italia, de orientación claramente nacionalista y antisocialista, es expulsado del partido y marcha al frente.

En 1917, fecha de ardoroso simbolismo, el MI5 le contrata como agente secreto al servicio de Gran Bretaña. Sir Samuel Hoare, diputado conservador y posterior embajador ante Franco, le encarga una misión bien remunerada. A cambio de cien libras semanales, Mussolini debía utilizar su periódico para evitar el descuelgue guerrero de Italia, además de enviar a sus muchachos a reprimir manifestaciones pacifistas. La sorprendente noticia fue desvelada hace poco más de un mes y pasó casi desapercibida para los profesionales de la desinformación masiva.

Inglaterra, la vieja raposa avarienta del poema de Léon Felipe, la pérfida Albión de nuestra historiografía nacionalcatólica, financió al creador del fascismo italiano, al colaborador sumiso de Adolfo Hitler, el pequeño cabo austríaco, protagonista de la mayor pesadilla del género humano. Una bomba informativa de este calibre debería haber provocado sesudas reflexiones, columnas mordaces, declaraciones de condena y arrepentimiento...

La licencia para apalear, para manipular a la opinión pública, otorgada al charlatán forzudo, deja al descubierto la génesis capitalista del totalitarismo nazifascista, recurso desesperado de la burguesía en momentos de crisis existencial. El Holocausto industrializado de Adolfo y cía es el resultado decantado de esa apuesta de clase, de ese órdago al socialismo y a la democracia formal.

El gángster, el capo de una banda de criminales, el violento restaurador de la libertad manchesteriana, vino, vio y venció. El César de cabeza rapada y amantes a gogó, no tuvo ningún Bruto* que impidiera su dictadura personal.

Una vez primer ministro del reino de Italia, tocado de traje y chistera, fomentó la amistad del entonces prominente liberal británico Winston Churchill, adorado santón de la derecha postfordista. Churchill siempre consideró a Mussolini como un amigo íntimo, incluso en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. Últimamente, se han propagado ciertas teorías que acusan al orondo fumador de habanos de ordenar la ejecución del Duce, a fin de evitar la aparición de documentos comprometedores para su prestigio y su carrera política.

La cuna de la Revolución Industrial, la patria de Adam Smith y David Ricardo, amamantaba al lobo fascista, a la jauría de camisas negras prestos a someter a los esforzados militantes de la causa obrera. En San Petersburgo, el crucero Aurora remontaba el río Neva para liberar al hombre de la explotación del dinero.

* Su yerno, Galeazzo Ciano, intentó representar ese papel a partir de la invasión aliada de Sicilia en 1943, cuando ya todo estaba perdido. La insubordinación le costó la vida.

miércoles, noviembre 18, 2009

Conversación con Felipe Alcaraz (Sobre Javier Egea y otros particulares)


Luis Felipe Alcaraz Masats, granadino de 1943, comunista de la hornada del franquismo tardío, homónimo a contracorriente de Luis Felipe Igualdad, el rey burgués de la Francia entrenapoleónica, topó con la literatura en una ciudad hervidero de literatos. Doctor en Filología Románica, profesor de Crítica Literaria en el Colegio Universitario de Jaén, poeta y novelista publicado antes de entrar de lleno en la arena partidaria, luego secretario general del Partido Comunista de Andalucía (1981-2002), presidente ejecutivo del Partido Comunista de España (2005-2009), parlamentario autonómico, diputado nacional.

Un Felipe Alcaraz al que descubrí como escritor en una librería de lance, años ha. Informe para una toma de partido en literatura (Akal, 1977) me situó por vez primera en el debate marxista de las letras, cuestión en la que seguimos, a pesar de los pesares, en tiempos pésimos para la lírica y la revolución.

Este mayo florido, Felipe me empujó de repente hacia Javier Egea. De aquellos polvos vienen estos lodos, si me permiten ustedes el manoseado adagio español.

P.- Tu última novela, La muerte imposible (RD Editores, 2009), contiene un personaje de esos que seducen al lector desde la primera línea, Jesús Búrdalo, trasunto nada presunto de Javier Egea, se apodera del texto a través de una trama secundaria que va creciendo en intensidad, en paralelo al desenlace de la trama principal. Sabemos también que tu próxima obra será una especie de biografía novelada del poeta. ¿Qué tuvo de especial Javier Egea, qué significado sigue teniendo su poesía para que le hayas dedicado dos libros, con lo que ello conlleva?

R.- Me alegro que me hagas esta pregunta (risas). La verdad es que “sigo” a Quisquete desde casi siempre. Un dato: vivíamos en el mismo barrio, aunque el primer recuerdo que tengo de él hay que situarlo en el Bimbela (bar, tugurio), junto a Enrique Vázquez de Sola, entre otros. Entonces Javier hacía otro tipo de poesía, con Góngora como bandera. Y así aparece, como gongorino (grasiento) en mi primera novela, Sobre la autodestrucción y otros efectos, que escribí entre el 72 y el 74. La última vez que nos encontramos fue en Sevilla, debajo del cielo protector de una gran bandera roja, surcando el Guadalquivir mientras celebrábamos el 150 aniversario del Manifiesto Comunista (1998). Pero fundamentalmente (recuerdos y vecindades aparte) hablamos de un poeta y un poeta materialista, por más señas, quizás el único que llega a conseguir en la poesía esa estructura profunda: la lógica de la explotación, quiero decir. Y digo que quizás sea el único porque no hablo de un poeta militante, de partido, aunque también lo fue: sino de un militante del materialismo, del discurso materialista en poesía, y ahí estriba su “originalidad”, o su radical novedad, como se encargó Juan Carlos Rodríguez de decir un día de finales de 1980 en La Madraza. Es decir, su poesía pasa del mitin, del sentimiento o de la experiencia, al discurso poético “otro”.

Quisquete tiene su etapa más “feliz” entre 1980 y 1982, con una cierta prolongación hasta 1.984, frontera en la que se le empiezan a derrumbar muchas cosas, sobre todo a raíz del fin de los encuentros en La Tertulia. En ese espacio escribe y publica sus dos grandes libros, impagables, incomparables: Troppo mare y Paseo de los Tristes. El primero que escribe, aunque lo publica después, lo hace a partir de su estancia en la Isleta del Moro, donde realmente sólo escribe el poema que le da título al libro; pero allí salta de la poesía ahistórica a la histórica. Realmente, a partir de entonces todo en su vida está pensado (con sufrimiento salomónico, como diría Lorca) desde ese salto: desde la Isleta y aquel mar interminable.

Se ha dicho, incluso se ha escrito, que a partir de entonces se descolocó, y se alude a problemas con el alcohol, incluso se ha afirmado que era un enfermo, o, también se ha publicado, que no quiso acceder a esa especie de pacto social de la popularidad, como hicieron otros, que cambiaron a tiempo de domicilio y se situaron en la modernidad. En todo caso, Quisquete no quiso “normalizar” ni su discurso ni su vida, no insertándose en una poesía de la experiencia que, a la vez, en función de una batalla teórica y comercial determinada, se convirtió en la norma poética. Proceso que vivió de cerca, hasta 1999 Quisquete. Precisamente en su último libro, Raro de Luna, intenta, a la vez, no volver a sus dos grandes libros (era una de sus chulerías; siempre se apostaba entero) y, de paso, vulnerar la norma a través de un surrealismo muy “controlado” y un encaramiento final con la muerte y el lado oscuro e irredimible de las cosas. En el fondo supone echarle el cierre a su escritura y, algunos años después, a su vida. Pues bien, todo esto, que aparece apuntado en La Muerte Imposible, es lo que se desarrolla en esa biografía novelada que estoy terminando, en un momento, además, en que, a mi juicio, se intenta digerir-fijar-reinterpretar a Quisquete sin tener en cuenta la estructura de fondo de sus dos grandes libros.

P.- En alguno de tus escritos, particularmente en Javier Egea y el desprestigio de la realidad, contrapones el discurso poético radicalmente materialista de Egea frente al discurso socialdemócrata de sus compañeros de generación Álvaro Salvador o Luis García Montero. ¿Podrías pautar las diferencias entre uno y otro discurso?

R.- Es algo que hay que desbrozar. Hay que empeñarse en desbrozarlo, porque se quiere hacer ver que es igual la llamada Otra sentimentalidad que la poesía de la experiencia, o que ésta es un afluente de aquélla; operando, pues, en la misma problemática. Y no es así, no es exactamente así. Es una batalla que se empezó a dar casi desde el principio en el terreno de la teoría y la crítica, en términos muy explícitos, que ayudan a delimitar los terrenos. Al mismo tiempo se produjo un apagón, un punto ciego, como si otros no se hubiesen atrevido a diferenciar las cosas ni en el terreno de la teoría ni en el del análisis de los textos diferenciales que se producen, por así decirlo, antes de las fechas señaladas y después de ellas, aunque esto de las fechas sea siempre un terreno resbaladizo (aunque ahora después daré algunas menos resbaladizas). El caso es que sí existió la poesía “otra”, la poesía de clase. Aunque la poesía siempre es de clase, lo que pasa es que esta vez se hacía desde el punto de vista de la explotación y además a través de un discurso enterizo, existente realmente, es decir, históricamente no burgués, que además convertía el tiempo, el espacio y el yo en historia concreta (lo que dijo J.C.R. en aquella sesión de la Madraza: ese inconsciente que nos trabaja y nos produce como explotación y como muerte).

Y hablando de historia concreta: hay dos fechas en torno a las cuales se producen transformaciones pertinentes a la hora de explicar las cosas. Me refiero a 1982, en que el triunfo apabullante de la socialdemocracia parece enterrar el proyecto transformador, y 1989, en que cae el Muro de Berlín, cerrando presuntamente toda esperanza, si es que en algunas posiciones experienciales quedaba alguna. Y hay otra fecha, 1996, en que uno de los actores de esta situación dice que la poesía de los últimos 15 años ha sido la poesía de la socialdemocracia, es decir, una poesía media, digerible, correspondiente a las nuevas capas medias emergentes a partir del triunfo socialista de 1982. Bueno, quedan dichas las fechas y no hace falta mayor comentario. En todo caso es preciso aclarar la alternativa que se elabora para poder existir, siendo de izquierdas, en el seno del sistema. Y no es otra que la teoría de la modernidad: recuperar las huellas de la ilustración (se empieza a perfilar el imaginario del “ilustrado romántico”) allá donde se dejaron aparcadas, al otro lado del paréntesis rojo, que se cierra en el 82-89. Y todo lo que no sea la modernidad, o es dogmatismo o ancianidad o estalinismo, etc. Y sobre esas bases se crea esa norma poética de la que no quiso participar Quisquete, ese Quisquete que escribió en uno de sus cuadernos que los solitarios son esos que le dicen a su amada: me quedo solo pero no me vendo.

Por todo ello la necesidad de que nadie “fije” la poesía de Quisquete en términos inaceptables, por mucho que se haga desde una supuesta amistad íntima, que no puede ni debe convertirse en una apropiación, por mucho que se haga en nombre de peritos y entendidos. Es decir, Quisquete fue un gran poeta, pero no sólo eso; en todo caso fue un gran poeta de una poesía “otra”, y eso no cabe en la norma posterior, que, como corresponde en estos casos, o intenta sepultarla o reinterpretarla o digerirla.

A pesar de que se ha dicho que un comunista nunca está solo, quizás, cuando publique la biografía novelada, me encuentre con un panorama diferente, dada la confusión académica reinante y cierto síndrome de “Puerto Urraco” al que se ha llegado en algunos ambientes. Después de la caída del Muro da la impresión de que algunos no tenemos derecho a existir.

P.- Conociendo la innegable predilección que sientes hacia la figura y el ejemplo de Juan Carlos Rodríguez, ¿te atreverías a explicar a los profanos en la materia el porqué de la importancia de este hombre para la construcción de una poética marxista?

R.-Uno de los “dramas” de J.C.R. puede estribar, supongo, en que todo el mundo le pregunte por la Otra sentimentalidad, o por los nombres consabidos, y se desconozca su inmensa obra en defensa de (y produciendo) un marxismo, a la vez, con Marx y sin Marx, es decir, un marxismo que sabe pensar solo. Ese marxismo que sabe diferenciar, en abstracto y en concreto, el objeto real y el del conocimiento (como dijo Spinoza: el concepto de perro no ladra). Al final, necesariamente, el texto que estoy a punto de terminar es también, en parte, la biografía novelada de J.C.R., quizás porque tengo temor a los reinterpretadores y a veces me gusta jugar el papel de padre del padre. Lo que ocurre es que entonces, sin duda, le estamos exigiendo demasiado: prácticamente le exigimos que para que nadie lo convierta en una gárgola del sistema tiene que quedarse absolutamente sólo. En realidad, yo no le pido tanto. Sólo le pediría que no “abjurara” de lo dicho y escrito sobre Javier Egea, en un momento peligroso, en que la modernidad se ha convertido en una máquina de picar carne. Aunque hay cosas que él ya no puede (ni quiere, lo demuestra día a día con sus presencias y ausencias) cambiar, entre otras cosas porque él, con su “Teoría e historia…” fue el causante, el referente, el motor de todo en aquel retiro de la Isleta… Mientras Quisquete, a la vez, oía “La creación” de Haydn y rompía con metafísicas y consejas y fetichismos. Incluso estoy dispuesto a perdonarle a Juan Carlos el punto ciego a la hora de diferenciar los textos de Quisquete de la poesía experiencial. Pero todos los sabemos, y sabemos su “culpa” de profesor y amigo, de “teórico”: aquello existió, existió realmente. Es decir, existe, debe seguir existiendo, y eso va a suponer una cierta batalla, en la que no va descaminado Pío Alcántara con su insistencia y atrevimiento (el cartero siempre llama dos veces).

P.- ¿No consideras que tu condición de político profesional, de tan larga trayectoria en el PCE y en IU, ha perjudicado tu propia carrera como poeta y como novelista?

R.- Yo no me he podido negar nunca ni a un vino viejo ni a la primacía de la política. Primacía de la política para un marxista que leyó a Marx, en un principio, a través de Lenin. Por tanto, no podía hacer otra cosa, máxime cuando no creí nunca (tampoco a la postre Althusser) en el tema de la práctica teórica como un espacio alternativo a la política. Althusser hasta 1980, en que tuvo lugar el no-ha-lugar, debatió en su distrito, repartió panfletos e hizo el puerta-a-puerta. Eso sí, tampoco he podido dejar de escribir literatura, esa gran mentira que dice toda la verdad, a pesar de ella misma. Y el único cambio que podría haberse dado me hubiera convertido en otra persona: ese pacto con el mercado que tan habilidosamente disfrazan unos y otros, o una cierta neutralidad disfrazada de asco por los políticos. He dedicado más de 35 años a esa lucha, y ya está. Es decir: la lucha continúa. Y yo con ella, dedicando ahora más tiempo a la literatura y a mi perra.

P.- ¿En qué fallamos o acertamos en la Transición de marras?

R.- A Quisquete, a partir de 1982, no sólo empiezan a fallarle las reuniones en la Tertulia, sino su propia partido, que también está, de forma cada vez más clara, en un proceso de “normalización” en el nuevo panorama pactado, cuando la lucha por las libertades se convierte para muchos en una lucha por una democracia donde, como dios existe entre las perolas, el capitalismo se hace dueño y respira y conspira con la gente y los partidos de izquierda, que empiezan a transformar las estrategias revolucionarias en hojas de ruta para la gestión. Como verás yo soy también responsable, en la parte que corresponda, de una etapa que es preciso abrir de nuevo, ya lo hemos hecho, precisamente en el momento en que la gente se atreve de nuevo a pensar que el problema se llama capitalismo. En fin, lo dicho más arriba: la lucha continúa.

Colofón.

El que suscribe realizó un par de cuestiones más al camarada Alcaraz, relacionadas con el affaire Fortes-García Montero y la reacción de IU Granada ante el mismo. Decidió responderlas conjuntamente de la manera que sigue:

Sobre las otras dos preguntas: Yo estoy entrando en ese debate, en ese Puerto Urraco, pero no quiero someterme a simplificaciones. Mi posición la voy a dar por escrito en un texto de 300 folios, si alguien quiere publicarlo (y si no empeñaré el piso y distribuiré la novela en mano, una por una). Un texto donde los tiempos (históricos) aparecen revueltos y se enfrentan, al margen de cualquier cronología (Como en Memoria de la melancolía o El porvenir es largo). Eso sí, volviendo a tus preguntas en algún sentido: hay un abuso de poder a la hora de situar las cosas por una de las partes. Te pondré un ejemplo: el Ayuntamiento de Sevilla, donde gobernamos, no cedió una de sus salas para la celebración de un homenaje al Conde de Foxá, ya que no se solicitaba explícitamente para el tema literario, y, por tanto, como “homenaje” a un dirigente fascista podría suponer una exaltación del franquismo, teniendo en cuenta la asociación que solicitaba el acto). Pues bien, uno de los actores contenidos en tu pregunta hizo unas declaraciones que venían a decir que los concejales de IU tenían que “arrepentirse” (sic) de lo que habían hecho, porque además el escritor en cuestión (no llamó este actor a la fuerza política de la que es miembro, no para recibir consignas, sino información) era un autor admirado y nunca se podía actuar de manera que pareciera una especie de censura. Pues bien, sin entrar en el tema del político franquista y autor de “Madrid, de corte a checa”, ¿con qué autoridad, desde qué ética se pronunciaba este actor que, sin duda, semanas antes, había sido uno de los responsables a la hora de suspender un homenaje a Javier Egea en un salón de la Universidad de Granada? ¿Cuáles fueron los motivos en este caso, que aún se desconocen? Dicho esto, y notificada mi posición sobre Luis, te aclaro igualmente que no coincido con muchas posiciones del otro actor, y lo digo desde el respeto no prohibicionista, incluso cuando descalifica al PCE y a IU.

NOTA: Parece ser que alguien cercano a la asociación falangista que pidió el local para el homenaje a Foxá ha comentado –según se dice en Sevilla, que es siempre un gran mentidero- que en caso de juicio, puesto que han registrado una denuncia por delito de prevaricación, llamarán a Luis como testigo contra los concejales de IU.

jueves, noviembre 12, 2009

"Cara a cara" con José Luis Pitarch (Granada Televisión)



El compañero Basilio Pozo-Durán*, que ya colaboró con UCAR y con la Coordinadora Republicana en la última charla de Julio Anguita, ha colgado ahora el vídeo de la entrevista que realizaron a nuestro presidente federal, el profesor José Luis Pitarch.

La interviú fue llevada a cabo por el periodista Agustín Martínez, dentro de su espacio semanal "Cara a Cara". El programa, grabado en la mañana del jueves 5, se emitió este martes 11, en la cadena local Granada Televisión.

Desde esta tribuna, volvemos a darle las gracias a Basilio, por su colaboración y compromiso.

lunes, noviembre 09, 2009

En la muerte de López Vázquez


Agosto era la voz cavernosa; Agosto era el bon vivant apergaminado; Agosto era Rabal recitando a Lorca en el cosmos de la Alfaguara.

Agosto de 2005 fue Jack Lemmon con retranca, Alberto Sordi refunfuñando en plan castizo; Aquel agosto fue José Luis López Vázquez el que puso cuerpo y alma a la poesía imperecedera de Federico.

El dandy octogenario, primorosamente vestido, acompañado por la que fue su amor tardío, Carmen Sainz de la Maza, puso su oficio de siglos al servicio del público granadino. La lluvia no consiguió interrumpir su parlamento, perlando la calva característica, empañando las gafas, humedeciendo el bigotillo cano.

El actor de actores, el cómico de la legua de tantas sesiones de tarde, el compinche de Tony Leblanc en el cine de astracán, blandió la potencia dramática de su mejor dicción en los mismos lares donde hoy se buscan los restos de un maestro cojo y de dos banderilleros anarquistas.

La chaqueta blanca de López Vázquez sirvió de contrapeso a la impunidad de los flashes, rivalizando con la luna, mudo testigo del ritual lorquiano.

La noche del 17 de agosto de 2005 los devotos del séptimo arte presentaron sus respetos al sumo sacerdote de la actuación. Aynadamar, depósito circunstancial de tantas voluntades cortadas de raíz, prestó su plaza porticada de cielo para el castellano sin tacha del que ya sólo es recuerdo.

domingo, noviembre 01, 2009

Entrevista a José Luis Pitarch, presidente federal de Unidad Cívica por la República



Las gentes de izquierda siempre hemos tendido a la generalización negativa sobre ciertos colectivos. Curas obreros, militares progresistas y/o revolucionarios jamás se han podido librar de las suspicacias, de los recelos, del ojo vigilante de los puristas. Los puros entre los puros, los guardianes de las ortodoxias, no han comprendido nunca la grandeza de la democracia social robespierrista, imantadora y magnetizante para muchos estratos de las clases dominantes, capaces de unirse al bando de los pobres, dejando atrás el pan y las rosas que les correspondían desde la cuna.

La conferencia que impartirá José Luis Pitarch en Granada el próximo jueves 5 de noviembre, significa sólo un pequeño esfuerzo por desentrañar la maraña de equívocos, una apuesta asociativa decidida a resituar en el plano de la actualidad republicana a la milicia democrática española, tan castigada, tan minusvalorada, tan olvidada, incluso entre nosotros.

José Luis Pitarch Bartolomé, socio fundador de la Unión Militar Democrática, combatiente antifranquista en las filas del Ejército afranquistado, enemigo de golpistas y de ultras, prisionero de la ignominia, exiliado ya en los años del felipismo por amenazas de milicos y militarotes. Comandante de Caballería en la reserva, profesor de Derecho Constitucional y de Ciencias Políticas en la Universidad de Valencia, presidente de Unidad Cívica por la República, hermano del general Pedro Pitarch (ex jefe del Eurocuerpo). Liberal a lo Riego, compañero de viaje de los comunistas en Esquerra Unida, heroico representante de la intelectualidad batalladora contra la Monarquía Borbón.

UCAR-Granada realizó esta entrevista a través de Internet, a fin de convertirla en sabroso aperitivo de la clase magistral de republicanismo cívico-militar que podremos degustar en cuestión de días.


¿Desde cuando militas en el movimiento republicano? ¿Cuándo comprendiste que el actual régimen borbónico es perjudicial para los destinos de España?

-Desde que comprendí en profundidad --tras desprenderme de tantos barnices y tintes fascistoides con que fui embadurnado primero en mi familia y en el colegio de curas (misa y rosario incluidos todos los días del año), luego en casi un lustro de Academias Militares, después en las salas cuarteleras de oficiales, tan honrados personalmente como ideologizados en la ignorancia de la auténtica Historia de España y en el desprecio a la democracia-- que no puede haber libertad y justicia sin democracia, y que el fin natural de una sociedad democrática es la República. Optar por la República equivale a defender la democracia.

Desde tu óptica privilegiada de constitucionalista, ¿Consideras que se puede avanzar hacia la Tercera República utilizando los instrumentos reformardores de la Constitución de 1978?

-Es como preguntar si el Papa se puede hacer mahometano, o si el Partido Popular (PP) puede defender verdaderamente los intereses más hondos del pueblo cuando está maridado al gran dinero, al gran negocio, etcétera (aunque tenga muchos militantes de buena fe que lo ignoren). La famosa “transición” fue en realidad “transacción”, pacto forzoso bajo enormes trágalas y guetos impuestos por los franquistas más astutos o inteligentes, trágalas que llegan hasta hoy (ver juicios aberrantes del franquismo sin anular, guerrilleros antifranquistas sin reconocer su lucha contra el fascismo --caso único en Europa--, militares de la UMD sin rehabilitar plenamente, o el pueblo toledano al que en la guerra impuesta por el fascismo arrancaron su nombre, “Azaña”, y 73 años después continúa con el del Regimiento franquista que lo tomó a cuchillo. ¡Menuda reconciliación!).

La Constitución de 1.978 --que tiene partes francamente buenas, por ejemplo en “derechos fundamentales”, donde ha copiado bien a la alemana actual-- tuvo entre sus “padres” a personajes con las manos llenas de sangre de demócratas, así Fraga. Esto es, la Constitución formó parte de la “transacción” y del tupido velo para gatunamente legitimar los crímenes de lesa humanidad de la dictadura. Y consagró o culminó la “democracia otorgada”, la monarquía-por-la-gracia-de-Franco, y el Rey que al césar marroquí le vino en gana, sin siquiera tener derecho dinástico a ello, el Rey del “Movimiento Nacional”.

Todo lo cual blindaron desde el Artículo 1º (“el Estado español es una monarquía”), y luego en el 57 (Juan Carlos Rey, e ídem sus descendientes). Con la barbaridad añadida de situar “la Corona” en un Título por delante de las Cortes (Congreso y Senado), algo inédito en las Constituciones españolas, a la vez que la propia Constitución actual se llena la boca de decir que “la soberanía reside en el pueblo, del que emanan los poderes del Estado”, y que “las Cortes representan al pueblo español”. El pueblo español, en definitiva, queda por detrás de “la Corona”. Suena a Edad Media, o a Antiguo Régimen.

Por otra parte, el procedimiento de reforma de la Constitución, en lo que atañe al Rey, es complicadísimo (Art. 168), aunque desde un punto de vista técnico-jurídico sí sería posible llegar a la III República por esta vía del Art. 168. Pero muy difícilmente, debido a las mayorías requeridas en Congreso y Senado por dos veces (pues una vez aprobada la reforma por ambas Cámaras hay que disolver ambas, convocar nuevas Elecciones, y repetir la faena con las Cámaras nuevas). Y, además, será preciso también un referéndum que ratifique la reforma.

Hay otro eventual instrumento reformador, contemplado en el Art. 92 de la CE., el “referéndum consultivo” para “decisiones políticas de especial trascendencia”. Pero debe convocarlo el propio Rey, y, por otro lado, ya decimos, lo que resulte de este referéndum no es eficaz o “ejecutivo”, no obliga. Es una consulta no vinculante.


¿Cómo le explicarías a las nuevas generaciones de españoles lo que fue la Unión Militar Democrática?

-La “Unión Militar Democrática” fue una asociación clandestina de militares demócratas surgida en los últimos tiempos de Franco. La mayoría con el empleo o grado de capitán, aunque también, no pocos, comandantes. Y de algunas otras graduaciones, más minoritariamente. Unión, decimos, clandestina, ilegal, obviamente según las “leyes” de la dictadura.

El objetivo y razón de ser de los “úmedos” era informar y despertar las conciencias de otros compañeros militares sobre el papel espurio que llevaba cuatro décadas desempeñando el Ejército como puntal básico de un régimen antidemocrático, homicida y pisoteador de los derechos humanos. Y, desde otra perspectiva congruente, teníamos el propósito y finalidad de “mojar la pólvora” de los militares que pretendían que el franquismo continuara básicamente controlando España después de Franco, para lo cual estaban dispuestos a dar golpes de estado.

Una docena de miembros de la UMD (del grupo de Madrid) fueron detenidos y condenados a penas de prisión, en un juicio con ribetes de linchamiento. Y, aunque dé vergüenza decirlo, tal juicio acaeció cuatro meses ya muerto Franco y reinando su designado a dedo como sucesor, Juan Carlos. Quien también era Jefe supremo de las Fuerzas Armadas que despacharon aquella parodia de juicio. No detuvieron y condenaron a más “úmedos” para hacer creer a la ciudadanía española y a los observadores internacionales que la UMD no eran más que cuatro gatos localizados en Madrid. Sin embargo, el mayor núcleo estaba en Barcelona, y había grupos de UMD por todo el país, y por el norte de África y el Sahara.

¿Se puede ser, a la vez, militar y republicano? ¿Existen muchos tópicos reduccionistas sobre los militares, en relación a su actitud ante determinados cambios sociales o revolucionarios?

-Evidentemente se puede ser. Así sucede en la inmensa mayoría de países del mundo, desde EEUU, China, Alemania, Francia, Italia… a Uruguay, Argentina, Argelia o Sudáfrica. Un militar es un funcionario del Estado, el cual puede ser monárquico (muy pocos) o republicano (la gran mayoría).

En cuanto a la actitud de un militar ante los “cambios”, los uniformados tienden mayoritariamente a ser conservadores en cualquier país, lo mismo que los jueces, los médicos y, en general, las personas con una posición consolidada y un sueldo seguro. Aunque siempre ha habido un sector de militares progresistas. En mi reciente libro “Memoria irredenta del franquismo”, hay un anexo que es una conferencia mía en el Club de Amigos de la UNESCO de Madrid titulada “Militares progresistas en España: de Riego a la Unión Militar Democrática”; donde me ocupo de tal tema.


¿Qué te provoca Hugo Chávez, el presidente venezolano? ¿Conoces el grado de implicación decisiva de las Fuerzas Armadas en la Revolución Bolivariana?

-Lo de Hugo Chávez es un fenómeno político de enorme trascendencia y que implica un cambio de época y de paradigma en la posición, hasta ahora colonial, de toda Latinoamérica respecto al gran amo del Norte. Por eso, pese a sus defectos, representa una enorme esperanza.

Mas Chávez es un “caudillo”, y esto tiene sus inconvenientes, entre otros su sucesión. Sin olvidar el peligro de ensoberbecerse. Por otra parte, no hubiese podido realizar lo que está haciendo si no tuviera la enorme riqueza del petróleo. Pero el saldo de su larga presidencia es altamente positivo para los que siempre fueron olvidados, abusados, expoliados por una infame oligarquía económica y política.

Para muchos integrantes de las Fuerzas Armadas venezolanas --general, tradicionalmente cercanas al poder oligárquico-- el chavismo ha sido un shock, y Chávez ha tenido que refrenar a muchos mandos. Pero, al crear unas milicias politizadas y fidelísimas a él, constituye un contrapeso al poder “político” del Ejército. Y esto, en un país con insuficiente tradición y experiencia democrática, no es nada malo para los más pobres y preteridos.

¿Te estimula visitar Granada para charlar de republicanismo con jóvenes estudiantes?

-Granada, maravillosa ciudad que he visitado muchas veces. Trágicamente, mi vivencia de ella siempre lleva consigo la acordanza de unos militares asesinos de Federico (“Mataron a Federico/ cuando la luz asomaba./ El pelotón de verdugos/ no osó mirarle a la cara.”).

Hablar de República con los jóvenes es importante, porque éste nuestro es demasiadas veces el país de la confusión, de la Historia mentida y mal explicada. Hay que explicar a los jóvenes que la República dos veces llegó democráticamente y sin una gota de sangre, y dos veces fue fusilada por la España varada desde Trento, por la media España negra de que hablaba Machado. Hay que decirles que la República es un régimen político y moral superior a la monarquía. Y pedirles que se lean el Artículo 23.2 de la Constitución: todos los ciudadanos tienen derecho a acceder a todas las funciones y cargos públicos. ¡Qué gran violación de este importante precepto de la Constitución, y del principio de igualdad ante la ley (Art. 14 de la misma), el que la más importante función y cargo público del Estado se los queden en propiedad un señor y sus hijos y nietos!


En tu alto cometido de presidente a nivel estatal de nuestra asociación, ¿En qué debemos perseverar? ¿Qué debemos mejorar?

--Impulsar la “lucha ideológica”, para llegar a la gente y explicarles lo que dice José Luis Sampedro con la lucidez de sus 93 años: lo grave no es la maldad de los malos, sino el silencio de los buenos.

En esta perspectiva, informar por qué la República es un régimen más justo, digno y moral que retener el más alto puesto y función del Estado como propiedad de una familia.

Con otras palabras, explicar que “la familia real” se apropia de una parte de la Soberanía que corresponde al pueblo, a los ciudadanos/as.

--Referir a la gente que España se ha convertido en el último refugio de los Borbones, expulsados del trono de Francia hace 180 años, y del de las Dos Sicilias hace 150.

--Explicar que el movimiento republicano no es cosa “de rojos”, sino de todos los ciudadanos progresistas y liberales de diversos idearios o creencias; como lo fueron nuestras I y II Repúblicas. Sin dichos aportes, solidaridad, sinergia, será difícil contrarrestar el enorme poder que aún conserva el tardofranquismo reaccionario.

Denunciar que este tardofranquismo, todavía detentando posiciones de mucho poder político e ideológico, no ha querido una auténtica Reconciliación, no le interesaba un “abrazo de Vergara”. Por mala conciencia, por egoísmo, y por miedo a que España dejara de ser el único país de Europa con la más absoluta impunidad del fascismo. Sólo ha querido una “reconciliación del embudo”, sin reconocimiento alguno a la legitimidad de la II República.

Por tanto, es preciso llamar a una gran confluencia de los numerosos grupos e iniciativas republicanas actualmente en marcha por toda España.

--REGENERACIÓN: aquilatar, explicar esta palabra y concepto clave en nuestro quehacer y horizonte: República, igual a Regeneración.

Y República igual a superación de los lastres históricos tridentinos-inquisitoriales; los del caciquismo que llega inverecundamente hasta hoy mismo (ver, verbigracia, red y urdimbre de Fabra en Castellón); los de una sucesión casi incesante de dictaduras y dictablandas; o los de una ideología militar, de parte de los militares, que todavía hoy echa las patas al aire (ver generales José Mena o Blas Piñar, coronel Navarro de los Paños, capitán González Calderón, o el manifiesto público de cien coroneles integristas en mi libro de este año sobre la memoria irredenta).

Y Regeneración/República igual a erradicación de la CORRUPCIÓN, que parece inmarcesible en nuestro país, porque viene de siempre, y llegó al paroxismo en la vesánica dictadura de Franco, dejando profunda impronta y crapuloso acostumbramiento que nos latrocina y abochorna cada día.

--Reforma de la Constitución, pactada forzadamente por los demócratas con los francofascistas tales que Fraga y Cisneros; como primer paso antes de una Constitución republicana, si no fuera posible ésta directamente.

El Estado español debe ser “federal”; igual que Alemania, Austria, Bélgica, Suiza, Rusia, USA, Canadá, México, Venezuela, Brasil, Argentina, Nigeria, Sudáfrica, la India, Australia, etcétera, que tienen motivos iguales o inferiores que España para el federalismo.

Acabar con la ficción del Senado tal como lo configura la Constitución actual. Prácticamente casi inútil, salvo como “agencia de colocación” de políticos con buen sueldo y otros gajes.

Cambiar la escasamente democrática Ley Electoral en vigor, con sus listas cerradas y bloqueadas, que consagran la obediencia estricta y subordinación del elegido a la cúpula de su partido, no a sus electores, so pena de no volver a ir en una lista electoral.

--República igual a Democracia, a una Democracia mejor (la democracia siempre es un horizonte hacia el que avanzar). España arrastra un gran déficit histórico de Democracia. Aún hoy, por ejemplo, tenemos un “rey soldado”, a la manera (en el fondo) de Alfonso XIII, por no decir de Franco; un Rey que es, demasiado, “un militar”. Esto no sucede en ningún país avanzado del mundo.

--Laicismo, separación nítida de Iglesia y Estado, demasiado en coyunda, lo que no sucede prácticamente en ningún país del mundo. Superación de un Concordato “constantinista” (por el emperador Constantino, siglo IV).

--Plena rehabilitación de los últimos soldados de la República, nuestros guerrilleros antifascistas de los años cuarenta y cincuenta. Ídem de los Generales “leales” Vicente Rojo, Escobar, Aranguren, Núñez de Prado, Romerales, Batet, Caridad Pita, Salcedo, Campíns, Azarola... como del gran coronel Joaquín Pérez-Salas, de Virgilio Leret, de Burillo, Álvarez-Buylla, De la Puente Bahamonde, y tantos más abyectamente fusilados. Y de Lluís Companys, Peiró, Zugazagoitia, los Rectores Peset Aleixandre y Leopoldo Alas, etc, etc.

--Finalmente, o lo primero: España no tendrá un régimen legítimo, estará en interinidad, hasta que no se dé un referéndum monarquía/República.


¿Cual es tu visión de la Tercera República Española?

-La III República significará la tercera regeneración democrática. Y significará la devolución de una parte de la soberanía o señorío político --que retiene una familia apellidada Borbón-- a los ciudadanos. Pues, residiendo la soberanía primigenia en el pueblo, en sus mujeres y hombres, sucede aquí como con la dignidad o la virginidad, que sólo se pueden tener enteras.

La III República significará también superar, al fin, el atraso del rancio pensamiento nacional-católico que sepultó tantas esperanzas. Que prevalece, al fin, el pensamiento liberal-popular, liberal-republicano. Que los que siempre se han creído amos únicos de la historia de España, los eternos inquisidores, ya no podrán más considerar a España, como escribiera Araquistáin, “tierra de conquista”.

Amamos la República porque la necesitamos. Como se ama a una mujer o un hombre, como se ama a la primavera, como se ama al amor. Y sentimos que todo el edificio político de la “transición” quedará en farsa mientras no haya un referéndum monarquía/república. Hasta ese momento, España está y seguirá estando en interinidad. Interinidad política, moral y jurídica.

Posdata: El amigo y compañero Pitarch también aprovechará su paso por la ciudad de los cármenes para presentar su último ensayo político, "Memoria irredenta del franquismo. La reconciliación del embudo", publicado por Flor del Viento, cuya contraportada dice así:

La automitificada “transición” fue en verdad “transacción”, bajo horcas caudinas o coacción de los franquistas pactantes con los demócratas (y, si no, no había democracia, partidos, elecciones libres). Tal semichantaje, con su lote de guetos y trágalas, habían de configurar a España como el único país de Europa, casi del mundo, con absoluta impunidad del fascismo. Nadie tendría responsabilidad por el mayor magnicidio de la historia celtíbera, el fusilamiento de la II República, ni por los crímenes y latrocinios de la dictadura, realizados por los socios y herederos españoles de Hitler y Mussolini. Y todo ese tinglado político incluía un monarca designado digitalmente por Franco, bajo curatela del Ejército del caudillo, ejército síndico del “atado y bien atado”.

Algunos de estos polvos mantienen hasta hoy sus lodos, somos el solo país europeo que no ha reconocido cabalmente a los “resistentes” o combatientes antifascistas, aquellos últimos soldados de la República que no se rindieron en 1.939, ejerciendo el sagrado derecho de resistencia armada a la tiranía. Tampoco se atreve nuestra democracia a testimoniar pleno agradecimiento a los militares que, desde la UMD, pidieron el fin de la dictadura y se jugaron todo para quemar la pólvora golpista a sus compañeros más agrestes, dispuestos a impedir que llegase la democracia, y, si llegaba, a masacrarla, igual que habían hecho con la República.

Así, la democracia de que tanto alardeamos ha mantenido, treinta años rigiendo la Constitución, a más de cien mil españoles asesinados ferozmente y enterrados sin nombre por zanjas, pozos y barrancos, y aún no osa anular los aberrantes juicios sumarísimos del franquismo. Ni siquiera conocemos todo lo que pasó el 23-F, ni cuánto sabía de ello el rey. Y, mientras el hospital de la Seguridad Social de Burgos lleva el nombre de Yagüe, y Franco cabalga en la capitanía general de Valencia, con su escudo fascista presidiendo la puerta principal, no hay una calle ni costanilla en Valencia a nombre del valenciano General Vicente Rojo, ni han devuelto al pueblo toledano “Azaña” su nombre de siglos que le robaron en 1.936 sustituyéndolo por el del regimiento que lo “conquistó” para Franco. ¿A esto llaman “reconciliación”? ¿A este seguir pagando hipotecas que impuso el franquismo? ¿Hasta cuándo?

jueves, octubre 29, 2009

Calentando motores para la conferencia del profesor Pitarch


El compañero Luis Romero Vega, un manitas para esto del diseño gráfico, ha elaborado el cartel de la charla-coloquio que pronunciará el profesor Pitarch en nuestra ciudad el próximo jueves 5 de noviembre.

Aprovechamos la ocasión para invitaros de nuevo al susodicho acto, solicitando además vuestra colaboración para que el acontecimiento quede grabado en vídeo y colgado en la red.

"Monarquía y Transición Militar en España."
Charla-Coloquio con José Luis Pitarch.

Salón de Actos. Fundación Euroárabe
(Calle San Jerónimo 27, CP 18001).

Granada, 5 de noviembre.

domingo, octubre 25, 2009

Pitarch en la Euroárabe


Estimados socios y simpatizantes de UCAR-Granada:

Nuestra asociación ha organizado una charla-coloquio a cargo del profesor José Luis Pitarch, enseñante de Derecho Constitucional en la Universidad de Valencia, comandante de la UMD y presidente de Unidad Cívica por la República a nivel estatal, desde este último fin de semana.

La conferencia titulada "Monarquía y Transición Militar en España", se celebrará en el Salón de Actos de la Fundación Euroárabe, el jueves 5 de noviembre, a las 7 de la tarde (19 horas).

Esa misma mañana, sobre las 11, en el lugar antes citado, nuestro compañero Pitarch presentará su último ensayo político: "Memoria irredenta del franquismo. La reconciliación del embudo" (Ediciones Flor del Viento).

Charla-Coloquio José Luis Pitarch.

Fecha: 5 de noviembre de 2009.

Hora: 7 de la tarde (19 horas).

Lugar: Salón de Actos. Fundación Euroárabe (Calle San Jerónimo 27, 18001, Granada).

Salud y República.

* Las horas de las actividades todavía no son las definitivas, pudiendo variar por cualquier razón. Se os mantendrá puntualmente informados.

jueves, octubre 22, 2009

Desagravio al "Botas"


El Botas iba solo, paseando, sonriendo a los señores que se quitaban el sombrero a su paso. Lo que mas extrañaba de él a los chicos del barrio eran unos botines blancos sobre los zapatos de charol: por eso le llamaban "El Botas".

(Eduardo Haro Tecglen)

Si alguna vez hubo en España una derecha civilizada, de las usuales allende los Pirineos, Niceto Alcalá-Zamora y Torres debería cargar sobre sus hombros la responsabilidad de semejante disparate.

Patricio berroqueño del campo andaluz, ministro alfonsino en las postrimerías del turnismo canovista, republicano por obra y gracia de don Miguel Primo, el Botas de Chamberí, anatemizado por la reacción, ignorado por la revolución.

Hasta que el general Primo de Rivera, con la anuencia y el aplauso de Alfonsito el Terrible, tomó el toro por los cuernos, Alcalá Zamora era uno de los muchos petimetres agazapados en las filas de las Restauración, un prestigiado leguleyo al servicio de la oligarquía improductiva detentadora del poder. La dictadura del jerezano arrojó en brazos de la diosa República a destacados liberal-conservadores, cansados del borboneo practicado por el rey, facultado por la Constitución de 1876 para intervenir en la administración del negocio público.

José Sánchez Guerra, Santiago Alba, Miguel Maura, Francisco Bergamín, Ángel Ossorio y Gallardo, dejaron al monarca en la estacada conforme el Directorio militar se eternizaba, maquillado a partir de 1925 bajo el adjetivo civil, entrando en el gobierno José Calvo-Sotelo o Galo Ponte.

Proclamada la Segunda República Española en olor de multitudes, Alcalá-Zamora, católico y hombre de orden, fue elegido presidente del gobierno provisional por los propios miembros del gabinete, entre los que destacaba don Manuel Azaña. Tras la aprobación de la Constitución de 1931, la mayoría republicano-socialista le aupó a la presidencia de la República, para gran escarnio de la derecha ultramontana.

Don Niceto quiso pergeñar de la nada un bloque de fuerzas derechistas lealmente republicanas, empeñadas en la defensa del régimen leal hasta las últimas consecuencias, en contraposición al apego monárquico de las clases poseedoras, ligadas a la dinastía Borbón como garantía del mantenimiento de sus privilegios de clase. En la ardua tarea encontró la colaboración del hijo más preclaro de Antonio Maura, el gran patrón del conservadurismo español: Miguel Maura Gamazo.

La utopía de encauzar por la vía republicana los ímpetus protofascistas de la plutocracia quedó en agua de borrajas, saboteada por el Vaticano, inspirador de la CEDA como partido socialcristiano, aglutinante del pequeño y del gran campesinado, de la gran burguesía y del capital financiero. La Derecha Liberal del tándem Alcalá-Zamora-Maura fue abortada antes de despegar, pulverizada por los futuros organizadores del 18 de julio.

El presidente de la República quedó aislado en su cubil, sin el respaldo de una fuerza política de empaque, obligado por las circunstancias a ejercer de árbitro entre las distintas facciones en liza. La izquierda azañista se empecinó en obstaculizar su labor, cegada por las complejas relaciones personales entre Alcalá-Zamora y su líder e inspirador.

Una vez ganadas las elecciones de febrero del 36, el Frente Popular despojó a don Niceto de la presidencia, encaramándose a ella don Manuel Azaña. Socialistas, republicanos de izquierda, comunistas, anarcosindicalistas, contribuyeron a la campaña de acoso y derribo del cordobés, siendo utilizados subrepticiamente por las derechas.

Niceto Alcalá-Zamora puso coto a la ambición desmesurada de Alejandro Lerroux, evitó que Gil-Robles ocupara la jefatura del gobierno, nunca confió en la lealtad constitucional del general Franco, actuó como freno para los ejecutivos del bienio negro. Una vez estallada la guerra civil, hizo mutis por el foro, exiliándose a Argentina, donde falleció en 1949.

Dos de sus retoños combatieron en el Ejército Popular de la República, sosteniendo el régimen político que su padre personificó, la misma República Española que él abandonó a su suerte, poniendo tierra de por medio.

Sirva este escrito como un pequeño acto de desagravio al republicano de derechas que intentó lo imposible: domar a la montañesa derecha española, salvaje y arisca desde Atapuerca.

jueves, octubre 15, 2009

El Tranco de la Risa Número Dos

La segunda entrega del Tranco casi no necesita presentación: ella sola se basta y se sobra para meteros en verea. El escaneo que os sirvo a continuación reproduce fielmente una servilleta españolista que un servidor encontró en algún chiringuito costero hace tres veranos, por la época del Mundial de Fútbol de Alemania 2006. El lema "A por ellos", luego coreado hasta la saciedad por los hinchas de la selección española, nos conduce a un hostelero perspicaz, patriota de raza, que supo combinar la garra de la pretendida roja con el torito bravo de nuestras carreteras.

Sin duda alguna, este curioso instrumento de adecentamiento bucal, no por carpetovetónico menos digno de elogio propagandístico, hubiera merecido una reseña de don Luis Carandell en su Celtiberia Show.

A descojonarse se ha dicho...

viernes, octubre 09, 2009

Juan Antonio Samaranch, el falangista reciclado

A la desaparición del general Franco, la amnesia colectiva se fue instalando entre nosotros como por arte de magia, deslizándose bajo las alfombras de los ministerios y de las sedes partidarias. La oposición había legitimado la dictadura al sellar un pacto de silencio que anuló la memoria histórica de las izquierdas españolas, otorgando la dirección del cambio a las élites reformistas del propio franquismo.

Los secuaces del tirano, los cómplices del exterminio, las comparsas de la felonía, acabaron autoindultándose, sin que sus víctimas, hastiadas tras tanta represión, sedientas de democratismo formal, dijeran esta boca es mía. La claque que palmeaba al son que le marcaban desde El Pardo, se acomodó al renovado escenario, aprendiendo a aplaudir al gracejo sevillano, al toque de Cebreros.

La chaquetilla blanca, la camisa azul mahón, la boina roja, tiradas al fondo del armario, sustituidas por impecables trajes de alta costura, permutadas las esencias falangistas por aromas de tortilla campera, vestidas de pana marrón. El baile de disfraces de la oligarquía gatopardista puso coto al fascismo montaraz, salvando los muebles por enésima vez.

La otra semana, los telediarios ensalzaron sin sonrojo al ex presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Juan Antonio Samaranch, con motivo de la fallida candidatura de la ciudad de Madrid para los Juegos de 2016. Nadie parecía recordar el deshonroso pasado del patriarca venerable de la tribu olímpica. Voy a tomarme la libertad de rememorar los hitos más granados de su currículum:


"Fue designado concejal de Deportes en el Ayuntamiento de Barcelona (1955-1962), organizando en dicha ciudad los II Juegos del Meditérraneo y posteriormente fue designado Delegado Nacional de Educación Física y Deportes (1967). En 1973 fue nombrado presidente de la Diputación Provincial de Barcelona y cuatro años después embajador en la Unión Soviética y Mongolia (1977), momento en que era ya vicepresidente del COI organización en la que ingresó en 1966."
(Fuente: Wikipedia.)

Si queremos comprender el estatus de Samaranch a partir de los años 50, tenemos que resituarnos en la Barcelona de la posguerra, en la capital vencida del separatismo catalanista, derrotado y sojuzgado en la guerra civil precedente. Juan Antonio Samaranch es uno entre los muchos coraceros imperiales del fascismo, un cachorro del nazismo hispano, un burgués asustado, acorazado tras el uniforme. De repente, comienza a frecuentar ilustres compañías, participando en las correrías nocturnas de importantes prebostes del régimen.

Correveidile de Ramón Serrano Súñer o de Luis Carrero Blanco, por entonces en disputa por los favores del dictador, camarada de farras, de juergas y de vida disipada. España era un erial, un Estado-cárcel-cementerio, mientras los dueños de todas las cosas jugaban a ser señoritos calaveras. El pueblo español moría de hambre y de frío, financiaba con su indigencia el banquete suculento de los salvadores de la patria.


Precipitado a las prebendas del poder, equipado todavía con la indumentaria del Movimiento Nacional, acostumbrado al chalaneo del coche oficial, provisto de carta blanca para hacer lo que le viniera en gana, Samaranch inició un ascenso imparable en la pirámide franquista. El régimen necesitaba cuadros obedientes y eficaces, garantes del orden establecido, dispuestos a emplear cualquier método en defensa de los privilegios obtenidos en la victoria.

El posterior desarrollo de los acontecimientos históricos ha demostrado el excelente olfato político de nuestro protagonista, capaz de adaptarse a los bandazos de la realidad con una destreza admirable. El mismo Samaranch que celebraba, brazo en ristre, el 18 de julio en 1974, era nombrado tres años después embajador ante la URSS, el sempiterno rival, sin ni siquiera despeinarse la cabellera.

La inmensa mayoría de la nomenklatura franquista apostó a caballo ganador, sumándose a la operación de transmutación de la dictadura en un sistema democrático de corte occidental. Juan Antonio Samaranch, Manuel Fraga, Rodolfo Martín Villa, Juan José Rosón, Torcuato Fernández Miranda, el mismísimo Adolfo Suárez, fueron algunos de los conversos a la fe liberal, algunos de los que enterraron la pistola y los correajes junto al ataúd de Francisco Franco.

Los prohombres de la Falange controlaron la Transición, apuntalando la monarquía Borbón, siguiendo fielmente el guión previsto en Washington DC. Samaranch se desentendió de la pelea electoral y fue consagrándose a nivel internacional. Los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992 significaron su apoteosis, el blanqueo definitivo de la juventud escuadrista, de la madurez francofalangista. El fascista no arrepentido, en el cénit de su éxito, comprendió que como el Cid Campeador, el general ferrolano seguía ganando batallas después de muerto.

domingo, octubre 04, 2009

El Tranco de la Risa Número Uno


Emprendemos hoy un nuevo reto en El Llanto de la Acequia, poniendo en marcha un apartado de humor, que os acompañará de vez en cuando. El humor es decididamente necesario para soportar la iniquidad triunfante, suerte de bálsamo de Fierabrás mitigador de tantas heridas cotidianas.

El Tranco de la Risa que os traigo a colación me lo envió por correo electrónico mi primo segundo preferido, Emilio Villarrubia Aguilera. Reciba él el agradecimiento debido, el abrazo fraterno de este rojo paleto, que aún le debe muchas juergas.

Conversación grabada de la frecuencia maritima, Canal 106, en la costa Fisterra (Galiza) entre gallegos y norteamericanos, 16 de octubre de 1997.

Gallegos: (ruido de fondo)... les habla A-853, por favor, desvien su rumbo 15º sur para evitar colisionarnos...se aproximán directo hacia nosotros, distancia 25 millas náuticas.

Americanos: (ruido de fondo)... recomendamos que desvien su rumbo 15º norte para evitar colisión.

Gallegos: negativo, repetimos, desvien su rumbo 15º sur para evitar colisión.

Otra voz americana: Al habla el capitán de un navio de los EE.UU. Insistimos, desvien ustedes su rumbo 15º norte para evitar colisión.

Gallegos: No lo consideramos factible ni conveniente, les sugerimos que desvien rumbo 15º sur para evitar colisión.

Americano (Muy pero que muy cabreado): Les habla el capitán Richard James Howard, al mando del portaaviones USS Lincoln, de la marina de los EE.UU.. el 2 navio más grande de la flota americana, nos escoltan 2 acorazados, 6 destructores, 5 cruceros, 4 submarinos y numerosas embarcaciones de apoyo. Nos dirigimos al golfo Pérsico para preparar maniobras militares ante la eventual ofensiva de Irak. No les sugiero...Les ordeno que desvien el rumbo 15º norte. En caso contrario nos veremos obligados a tomar las medidas que sean necesarias para garantizar la seguridad del buque y de la fuerza de coalición. Uds. pertenecen a la OTAN, asi que obedezcan inmediatamente y quitense de nuestro camino!!!.

Gallego: Les habla Xosé Manuel Otero Rivas. Aquí sólo estamos 2 personas. Nos escoltan nuestro perro, nuestra comida, 2 cervezas y un canario que ahora está durmiendo. Tenemos el apoyo de Cadena Dial de A Coruña Y el Canal 106 de emergencia maritima, que también están escuchándoles a ustedes. No nos dirigimos a ningún lado ya que hablamos desde Tierra firme, estamos en el Faro A-853 de fisterra, de la costa de Galicia. No tenemos ni idea en que puesto estamos en el ranking de faros españoles. Pueden tomar las medidas que consideren oportunas y hacer lo que les dé la gana para garantizar la seguridad de su buque de mierda que se va hacer hostias contra las rocas, por lo que volvemos a insistir y le sugerimos, que lo mejor, más sano y más recomendable es que desvien su rumbo 15º norte para evitar que COLISIONEN CON TIERRA...!!!

Capitán Americano: Entendido...

domingo, septiembre 27, 2009

Ucronía Transitiva

Informe confidencial número 638.920.

Clasificado: Alto Secreto.

Autor: Agente Joe Kennedy XY.

A/A del Director de Operaciones del Área 4.

Muy señor mío:

Redacto este memorándum correspondiendo a lo convenido con mi jefe de grupo, el agente J. Edgar Hoover A1. Hemos dado las instrucciones pertinentes para que aterrice en Langley lo antes posible, a través de la valija diplomática. Cualquier aclaración que pudiera necesitar tras la lectura de estas líneas se realizará conforme a lo establecido por los protocolos no escritos de la Agencia.

Procedo a introducirle en la situación política, económica y social del reino de España en este cuarto trimestre de 1977. Seguiré un guión plano y esquemático, intentado sintetizar en grado supremo los acontecimientos desenvueltos a partir del atentado contra la persona de Francisco Franco Bahamonde, jefe de Estado del país desde 1939.

Asesinato del Caudillo.

A las 7 horas 43 minutos del día 8 de octubre un Mirage F1 despegó de la base aérea de Los Llanos (Albacete), pilotado por el capitán Custodio Capilla Sorroche. El vuelo no estaba incluido dentro de ninguna maniobra ni de ningún ejercicio previsto. Sin embargo, los permisos para tomar aire le fueron concedidos con inusitada rapidez.

Exactamente 17 minutos después, el aparato divisó una comitiva de coches oficiales que atravesaba el paso montañoso conocido como Despeñaperros, frontera natural entre Castilla y Andalucía. Cuatro jeeps de la Policía Armada escoltaban a una pareja de Dodge Dart, cruzando el desfiladero a velocidades moderadas, en dirección a Jaén. El Mirage fue perdiendo altura a medida que se iba posicionando en la vertical del cortejo de automóviles. Según declaró el transportista Simón Marín Ortega, testigo de los hechos, el avión bombardeó la caravana de vehículos, provocando una sucesión de explosiones en cadena y paralizando el tráfico en la zona.

El caza a los mandos del capitán Capilla abandonó el espacio aéreo español en cuestión de media hora, volando hacia Orán, en cuyo aeropuerto militar se le perdió la pista, encontrándose desde entonces en paradero desconocido. Las pesquisas iniciadas en aquellas luctuosas jornadas concluyeron que Custodio Capilla era un conspicuo miembro del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), organización terrorista de corte marxista-leninista, presidida por el ex ministro de Estado de la Segunda República, Julio Álvarez del Vayo.

Las informaciones, confusas en los primeros momentos, confirmaron al filo de la medianoche que el objetivo del bombardeo era el general Franco, que se dirigía a la sierra de Cazorla, donde pensaba disfrutar del deporte de la caza, afición predilecta del ya difunto mandatario español. El Generalísimo viajaba acompañado del jefe de su Casa Civil, Fernando Fuertes de Villavicencio y del antiguo titular de la cartera de Marina, almirante Pedro Nieto Antúnez. En el otro Dodge Dart se encontraban el líder del gobierno, Carlos Arias Navarro y el ministro secretario general del Movimiento, Sancho Dávila. Cuando el retén de guardia del puesto de bomberos de Almuradiel (Ciudad Real) llegó al lugar del crimen, todavía algunos coches continuaban en llamas. Nadie sobrevivió.

El vicepresidente del ejecutivo nacional, Manuel Fraga Iribarne, declaró en rueda de prensa a la una de la madrugada, confirmando el fallecimiento del general Franco y de los demás ocupantes de la cabalgata gubernativa. Acusó del ataque a la conspiración judeo masónica, aliada con el comunismo internacional, recelosa de los éxitos del régimen de paz del Caudillo. Enérgicamente, elevando ostensiblemente la voz, inculpó a Moscú y a Pekín, denunciando el apoyo financiero que ambas superpotencias prestaban a los grupos extremistas responsables de la muerte de Franco. A las tres y cinco, la República Popular China retiró su embajador en Madrid.

Asume el rey y se forma un nuevo gobierno.

El Consejo de Regencia asumió las funciones de la Jefatura del Estado, la División Acorazada Brunete fue puesta en estado de alerta, la Brigada Político-Social a cargo del comisario Roberto Conesa comenzó sus averiguaciones, utilizando los métodos interrogatorios habituales. La televisión anunció el día 9 de octubre al mediodía que el heredero de Franco a título de rey, el príncipe de España, Alfonso de Borbón y Dampierre, se encontraba reunido en el palacio de La Zarzuela con el director general de Seguridad, Juan José Rosón y con el director de la Guardia Civil, general Iniesta Cano. En aquella entrevista, el futuro rey ordenó a sus futuros subordinados la captura, a sangre y fuego, de cualquier militante del FRAP, exigiendo además una intensificación progresiva de la represión.

El 10 de octubre, las Cortes en pleno, designaron al príncipe como rey de España, con el nombre de Alfonso XIV. En su discurso inaugural de reinado, se proclamó heredero espiritual de Francisco Franco y declaró que iba a dedicar el tiempo que fuera necesario para aniquilar a los asesinos del Generalísimo.

Dos días más tarde, el monarca nombró jefe del gobierno a su suegro, Cristobal Martínez- Bordiú, cirujano cardiovascular, marqués de Villaverde, esposo de Carmen, la hija del general Franco, y padre de la mujer del rey. En una comparecencia ante los medios de comunicación, en los jardines de La Moncloa, el recién elegido Villaverde desveló la composición de su gabinete:

Como vicepresidente, José Antonio Girón de Velasco, camisa vieja de la Falange y presidente de la Asociación Nacional de Excombatientes. Manuel Fraga trocaba la vicepresidencia por el ministerio de la Gobernación, encargado de organizar y administrar la seguridad del Estado. Joaquín Ruiz-Giménez, de orientación democristiana, era el flamante ministro secretario general del Movimiento Nacional, partido único del régimen. Dionisio Ridruejo en Información y Turismo, Adolfo Suárez en Asuntos Exteriores, Enrique Fuentes Quintana en Economía. Los restantes ministros repetían cartera.

Detención y muerte del presidente del FRAP.

El ministro del Aire, teniente general Salas Larrazábal, presentó su dimisión el 15 de octubre, tras cesar al comandante del aeródromo de Los Llanos y desarticular una trama terrorista en el cuerpo de Aviación. Estas revelaciones condujeron a la impactante noticia de que el máximo dirigente del FRAP, Álvarez del Vayo, se encontraba en territorio español desde hacía unos meses. A las cuarenta y ocho horas, era detenido en un chalecito de la Colonia de El Viso, en la capital del reino.

Julio Álvarez del Vayo, de 86 años de edad, fue conducido a las dependencias de la Dirección General de Seguridad, donde fue interrogado por el comisario Conesa. El vicepresidente Girón se empeñó en completar la interpelación a su manera, presentándose en la Puerta del Sol junto a dos destacados falangistas, Rodolfo Martín Villa y José Barrionuevo. Los jóvenes escuadristas del Léon de Fuengirola se excedieron en su cometido.

Dionisio Ridruejo informó a la opinión pública de que el connotado terrorista masón Álvarez del Vayo había fallecido debido a una insuficiencia respiratoria durante el transcurso de un interrogatorio en el que la policía española se había comportado de forma exquisita. "La monarquía del 18 de julio no se contenta con la muerte accidental de un sucio traidor a la patria. La España que concebió Franco dará garrote a todos sus enemigos, que son los enemigos universales de la cristiandad y de Occidente." amenazó Ridruejo, azul la camisa, negras las botas de caña, brillante el castellano.

Reacción de la oposición. Redada contra conspiradores.

El 20, Le Monde publicó en portada un artículo firmado por el secretario general del PSOE, Luis Martín Santos, psiquiatra y novelista experimental, en el que arremetía fanáticamente contra el posfranquismo de Alfonso XIV, subrayando la entereza y el compromiso histórico de Julio Álvarez del Vayo, equivocado en el tramo final de su vida, seducido por el totalitarismo. Reclamaba una intervención directa de las naciones europeas en España, criticando el colaboracionismo de los Estados Unidos con la dictadura. Permítame, señor director, introducir una pequeña nota personal en este informe, dominado por la asepsia: un servidor, negoció con la cúpula socialista el encuentro entre Martín Santos y nuestro embajador en Madrid, del que nuestro insigne representante salió asqueado por el servilismo del secretario general del PSOE.

Una semana después, dos furgonas de la Policía Armada, de las llamadas lecheras, tomaron la manzana que ocupa la esquina entre las calles Diego de León y Claudio Coello, en el señorial y aristocrático barrio de Salamanca. En uno de los pisos más altos detuvieron al banquero Alfonso Escámez, al conde de Motrico y al ex ministro Raimundo Fernández Cuesta. El diario El Alcázar informó a la mañana siguiente que los tres sujetos habían creado una célula conspirativa, conectada con el extranjero.

Puedo decirle que el conde de Motrico, don José María de Areilza, se reunió en distintas ocasiones con el agente J. Edgar Hoover A1, solicitándole que nuestro Departamento de Estado sirviera de paraguas protector para sus actividades ilegales. Mi jefe de grupo negó la mayor, ya que no consideramos a Areilza un hombre digno de nuestra confianza, por sus pasadas veleidades comunistas.

Otro de nuestros agentes, Eleanor Roosevelt Omega, asistió por aquellos días, a la presentación del libro "Heterodoxias marxistas, de Antonio Gramsci a José Carlos Mariátegui", celebrada en la sala de conferencias de la editorial Gallimard, en París. El autor del libelo, Jorge Semprún Maura, secretario general del PCE, aprovechó el eco mediático del hecho literario para clamar contra el cruel asesinato de Álvarez del Vayo: "La maldita dictadura española, que sojuzga el destino de nuestro país desde hace cuarenta años, ha vuelto a ofender a la humanidad, apalizando hasta la muerte a un anciano casi nonagenario, heroico representante de nuestro pueblo. El carnicero Girón de Velasco, traficante de influencias, negociante de revoluciones pendientes, y dos de sus secuaces, vuelven a demostrar con su felonía, que España no se merece un régimen político fundamentado en el crimen y en la ignominia."

Entre el público del acto, figuraban La Pasionaria, Miguel Hernández, Ignacio Hidalgo de Cisneros, Salvador Dalí y Juan Modesto, miembros del Comité Central del PCE. Participó en la presentación, el poeta José María Aznar López, hijo y nieto de franquistas, militante del Partido Comunista, exiliado en Francia desde 1973. Consta en nuestros archivos que este sujeto, agente a sueldo del KGB, es el nexo de unión entre el PCE y el FRAP.

Entierro del Generalísimo.

Despuntó el alba en Cuelgamuros, el primero de noviembre, día de Todos los Santos en la tradición católica, romería de autocares repletos hasta los topes, una bandera de la Legión haciendo guardia junto a los luceros, la familia Franco al completo. El sarcófago del faraón fue depositado en las entrañas de la tierra, en el Valle de los Caídos por Dios y por España. La viuda del general, Carmen Polo, retrasó el funeral hasta hacerlo coincidir con tamaña fecha sacrosanta. Otras versiones apuntan que, debido al lamentable estado en el que quedaron los restos mortales de los fallecidos en el atentado, se tardó más de tres semanas en identificar el cuerpo de Francisco Franco.

A la Agencia no le compete desentrañar misterios tan nimios, pues. A la Compañia lo que verdaderamente le interesa son las entretetelas del sepelio, las conversaciones entre altos cargos del régimen posfranquista, que pudimos captar.

Copio a continuación los fragmentos esenciales de la nota elaborada por nuestro agente John Reed III, técnico responsable de las escuchas, realizadas tanto en Cuelgamuros como en diversas sedes oficiales :

"A Alfonso XIV le reconcome el alma el nerviosismo, por el anunciado regreso de su padre, el infante Jaime de Borbón, a España. No entiende demasiado bien a qué se debe ese movimiento inesperado del eterno pretendiente al trono español, quizás asesorado por Luis Carrero Blanco, antiguo colaborador de Franco, caído en desgracia, amigo íntimo de su progenitor desde entonces.

Girón y Villaverde no se soportan, han estado a punto de llegar a las manos en el Consejo de Ministros. Fraga apunta alto, está sondeando a mandos militares afines sobre la posibilidad de una transición controlada hacia la democracia liberal, gestionada y ejecutada por su persona."

Affaire Solís. Fraga cae en desgracia.

Sepultado el Caudillo, sus dedudores políticos se repartían la herencia a dentelladas. El mes de noviembre transcurrió en calma chicha, con rumores de golpes palaciegos y asonadas del Ejército. El día 23 nos llegó la confirmación de que José Solís Ruiz, profesor de Derecho Político y secretario general del clandestino Partido Socialista del Interior, se había reunido con emisarios de la URSS, en el reservado de una taberna vasca en San Juan de Luz (sur de Francia). Pasamos el correspondiente chivatazo a los servicios secretos españoles, que capturaron a Solís cuando descendía del tren en la madrileña estación de Chamartín.

Traspasado a la jurisdicción del comisario Conesa, fue encarcelado en los calabozos de la Puerta del Sol, donde permanecía cuando J. Edgar Hoover A1 y yo pudimos interrogarlo.

Obtuvimos un permiso especial del ministro Fraga, con buenos padrinos en Washington. Pese a la reticencia inicial de los esforzados detectives de la Brigada Político-Social, víctimas todavía de la propaganda antiyanqui de los años cuarenta, el clima fue de entendimiento total y absoluto. Solís Ruiz, aclimatado al medio tras varias sesiones de tortura, cantó hasta La Traviata. Moscú le había invitado a San Juan de Luz para hacerle una propuesta: Insuflar toneladas de rublos en su partidito, casi testimonial, virando su ideología socialdemócrata hacia un sovietismo suave. Los jefazos del PCUS buscaban otra correa de transmisión para España, habida cuenta de la contestación creciente en el seno del PCE para con los excesos de la burocracia del Kremlin.

Sugerimos al Ministerio de la Gobernación que el profesor nos sería muy útil en libertad, retomando contactos con los rusos, aceptando su propuesta. Juan José Rosón, director general de Seguridad, facilitó los trámites, persuadió a Conesa y a sus chicos de nuestras preclaras intenciones, consiguió convencer a Solís de que su única escapatoria era servirnos de doble agente. Fraga se apuntó un tanto, lo que no sentó nada bien en La Moncloa.

Los vientos parecían señalarnos que Fraga era nuestro hombre, el hombre encargado de velar por los intereses estadounidenses en España. El vicepresidente Girón entró en cólera al conocer los tejemanejes de Fraga en el affaire Solís. Aliado momentáneamente con Martínez-Bordiú, abordó al rey durante un almuerzo privado en Lhardy, explicándole lo sucedido y pidiéndole su consentimiento para la destitución del ministro. Alfonso XIV, enfrascado en un idilio tormentoso con la vedette Bárbara Rey, dió su plácet.

Diciembre llegó con el pie cambiado, con la degradación de Manuel Fraga, resituado en la presidencia del Instituto Nacional de Industria, a las órdenes de Fuentes Quintana. Villaverde colocó a Jesús Suevos en Gobernación, sustituyendo además a Rosón por el mismísimo Roberto Conesa. La facción ultra del posfranquismo se afianzaba en el poder, relegando a los aperturistas.

Adolfo Suárez, la gran esperanza blanca.

La Agencia siempre ha sabido apostar por el caballo ganador. Fraga había quemado sus naves en el asunto Solís, achicharrándose en la tentativa. Definitivamente, nunca sería nuestro hombre en Madrid. El Departamento de Estado nos sorprendió por entonces, cuando nos informó del talante negociador y dialogante del titular de Exteriores, Adolfo Suárez, dispuesto a sentarse a conversar con Martín Santos y con Carrero Blanco, otorgándoles el estatus de opositores reconocidos por el gobierno, si ellos a cambio marginaban a los comunistas. Suárez nos aseguraba además una cumplida relación de todo lo dicho en las conversaciones por celebrar.

Implicar a los socialistas en la partida de ajedrez fue pan comido. Luis Martín Santos se ofreció incluso para atraer a más corrientes opositoras a la cita con Suárez. La casualidad nos sirvió en bandeja al infante Jaime de Borbón, padre del rey y legatario legítimo de la dinastía. El 8 de diciembre apareció en Barcelona, donde alquiló una villa con vistas al mar. Telefoneó a su hijo y le ordenó que acudiera a recibirlo. Alfonso XIV no tuvo más remedio que aceptar aquella humillación pública, presentándose ante don Jaime el día de la Inmaculada Concepción.

El infante, secundado por su perro fiel, Carrero Blanco, espetó al rey que él no aceptaba otra legitimidad que la que establecía la Casa de Borbón: "Alfonsito, te guste o te disguste, yo soy el rey de los españoles. Soy el jefe de la Casa Real, desde que mi pobre padre renunció a sus derechos dinásticos en mi favor. Ninguno de mis hermanos, ni tu tocayo el hemofílico ni Juanito el sordomudo, se atrevieron siquiera a contradecirme nunca. No me vayas a hacer el feo tú, mi propio hijo."

Noqueado y bloqueado, Alfonso XIV volvió a La Zarzuela. J. Edgar Hoover A1 entró en escena. Al cabo de dos botellas de Vega Sicilia, don Jaime cedió en sus bravuconadas iniciales y aceptó nuestra proposición.

El hotel La Mamounia, en Marrakech (Marruecos), quedó prefijado como lugar del encuentro. La lista de invitados a tan significativo acontecimiento incluyó a Martín Santos y a Nicolás Redondo por el PSOE, a Carrero Blanco y a José María Gil-Robles por el jaimismo, a Julio Cerón Ayuso por la izquierda cristiana, a Narciso Perales por el Partido Liberal Ciudadano. Adolfo Suárez se comprometió a acudir a La Mamounia con el mayor consenso posible dentro del bloque del gobierno.

El León deja de rugir.

La reacción de la extrema derecha no tardó en producirse. José Antonio Girón de Velasco, abofeteó a Suárez en presencia del presidente Martínez-Bordiú. Ruiz-Giménez y Suevos lograron separarlos, sujetando a duras penas al encendido León. Girón abandonó la reunión, abochornado.

A partir del 15 de diciembre, Girón tuvo frecuentes contactos con oficiales del Ejército y de la Guardia Civil. Se paseaba como Pedro por su casa por el acuartelamiento de la División Acorazada Brunete, llamaba continuamente al general Iniesta Cano, director de la Guardia Civil. Tras comunicar con Langley, decidimos pasar a la acción y neutralizar al vicepresidente.

Un sobre en el buzón. Unas fotos comprometedoras. Una amenaza velada. El león resultó ser gatito.

Epílogo.

Desactivado Girón, Suárez pudo maniobrar a gusto en el Consejo de Ministros, minando la autoridad del marqués. La Nochebuena de 1977 propició un segundo tête à tête entre el rey y don Jaime. El infante, extraordinario valedor de nuestra causa creyéndose que era la suya, convenció a Alfonso XIV de que debía cesar a Villaverde y recambiarlo por Suárez.

La decisión esta tomada. Cristobal Martínez-Bordiú huele a podrido. Es un cadáver político. Después de Reyes, el monarca dará a conocer los rostros del renovado gobierno, encabezado casi con total seguridad por Adolfo Suárez.

1978 determinará el desenvolver de España en el próximo medio siglo. Nuestra carta es Suárez, aunque no debemos descartar a Fraga, tozuda Ave Fénix. La Mamounia despejará nuestras opciones dentro de la oposición. Martín Santos apunta muy buenas maneras.

Espero, señor director, que este informe les sea útil. He querido que haya sido un retrato verídico de los últimos cuatro meses de vida española. Creo que lo he conseguido.

Un servidor de usted.

Joe Kennedy XY.

Pozuelo de Alarcón, a 2 de enero de 1978.

Posdata: Siguiendo las directrices indicadas, el poetastro José María Aznar López dejó de ser un incordio la noche de Año Nuevo. Confíemos en que el imperialismo comunista capte la indirecta.

Aviso para navegantes: El experimento que precede esta aclaración es eso, un experimento literario, una ucronía sazonada de imaginación, un divertimento personal e intransferible. Que nadie se dé por aludido.