domingo, noviembre 01, 2009

Entrevista a José Luis Pitarch, presidente federal de Unidad Cívica por la República



Las gentes de izquierda siempre hemos tendido a la generalización negativa sobre ciertos colectivos. Curas obreros, militares progresistas y/o revolucionarios jamás se han podido librar de las suspicacias, de los recelos, del ojo vigilante de los puristas. Los puros entre los puros, los guardianes de las ortodoxias, no han comprendido nunca la grandeza de la democracia social robespierrista, imantadora y magnetizante para muchos estratos de las clases dominantes, capaces de unirse al bando de los pobres, dejando atrás el pan y las rosas que les correspondían desde la cuna.

La conferencia que impartirá José Luis Pitarch en Granada el próximo jueves 5 de noviembre, significa sólo un pequeño esfuerzo por desentrañar la maraña de equívocos, una apuesta asociativa decidida a resituar en el plano de la actualidad republicana a la milicia democrática española, tan castigada, tan minusvalorada, tan olvidada, incluso entre nosotros.

José Luis Pitarch Bartolomé, socio fundador de la Unión Militar Democrática, combatiente antifranquista en las filas del Ejército afranquistado, enemigo de golpistas y de ultras, prisionero de la ignominia, exiliado ya en los años del felipismo por amenazas de milicos y militarotes. Comandante de Caballería en la reserva, profesor de Derecho Constitucional y de Ciencias Políticas en la Universidad de Valencia, presidente de Unidad Cívica por la República, hermano del general Pedro Pitarch (ex jefe del Eurocuerpo). Liberal a lo Riego, compañero de viaje de los comunistas en Esquerra Unida, heroico representante de la intelectualidad batalladora contra la Monarquía Borbón.

UCAR-Granada realizó esta entrevista a través de Internet, a fin de convertirla en sabroso aperitivo de la clase magistral de republicanismo cívico-militar que podremos degustar en cuestión de días.


¿Desde cuando militas en el movimiento republicano? ¿Cuándo comprendiste que el actual régimen borbónico es perjudicial para los destinos de España?

-Desde que comprendí en profundidad --tras desprenderme de tantos barnices y tintes fascistoides con que fui embadurnado primero en mi familia y en el colegio de curas (misa y rosario incluidos todos los días del año), luego en casi un lustro de Academias Militares, después en las salas cuarteleras de oficiales, tan honrados personalmente como ideologizados en la ignorancia de la auténtica Historia de España y en el desprecio a la democracia-- que no puede haber libertad y justicia sin democracia, y que el fin natural de una sociedad democrática es la República. Optar por la República equivale a defender la democracia.

Desde tu óptica privilegiada de constitucionalista, ¿Consideras que se puede avanzar hacia la Tercera República utilizando los instrumentos reformardores de la Constitución de 1978?

-Es como preguntar si el Papa se puede hacer mahometano, o si el Partido Popular (PP) puede defender verdaderamente los intereses más hondos del pueblo cuando está maridado al gran dinero, al gran negocio, etcétera (aunque tenga muchos militantes de buena fe que lo ignoren). La famosa “transición” fue en realidad “transacción”, pacto forzoso bajo enormes trágalas y guetos impuestos por los franquistas más astutos o inteligentes, trágalas que llegan hasta hoy (ver juicios aberrantes del franquismo sin anular, guerrilleros antifranquistas sin reconocer su lucha contra el fascismo --caso único en Europa--, militares de la UMD sin rehabilitar plenamente, o el pueblo toledano al que en la guerra impuesta por el fascismo arrancaron su nombre, “Azaña”, y 73 años después continúa con el del Regimiento franquista que lo tomó a cuchillo. ¡Menuda reconciliación!).

La Constitución de 1.978 --que tiene partes francamente buenas, por ejemplo en “derechos fundamentales”, donde ha copiado bien a la alemana actual-- tuvo entre sus “padres” a personajes con las manos llenas de sangre de demócratas, así Fraga. Esto es, la Constitución formó parte de la “transacción” y del tupido velo para gatunamente legitimar los crímenes de lesa humanidad de la dictadura. Y consagró o culminó la “democracia otorgada”, la monarquía-por-la-gracia-de-Franco, y el Rey que al césar marroquí le vino en gana, sin siquiera tener derecho dinástico a ello, el Rey del “Movimiento Nacional”.

Todo lo cual blindaron desde el Artículo 1º (“el Estado español es una monarquía”), y luego en el 57 (Juan Carlos Rey, e ídem sus descendientes). Con la barbaridad añadida de situar “la Corona” en un Título por delante de las Cortes (Congreso y Senado), algo inédito en las Constituciones españolas, a la vez que la propia Constitución actual se llena la boca de decir que “la soberanía reside en el pueblo, del que emanan los poderes del Estado”, y que “las Cortes representan al pueblo español”. El pueblo español, en definitiva, queda por detrás de “la Corona”. Suena a Edad Media, o a Antiguo Régimen.

Por otra parte, el procedimiento de reforma de la Constitución, en lo que atañe al Rey, es complicadísimo (Art. 168), aunque desde un punto de vista técnico-jurídico sí sería posible llegar a la III República por esta vía del Art. 168. Pero muy difícilmente, debido a las mayorías requeridas en Congreso y Senado por dos veces (pues una vez aprobada la reforma por ambas Cámaras hay que disolver ambas, convocar nuevas Elecciones, y repetir la faena con las Cámaras nuevas). Y, además, será preciso también un referéndum que ratifique la reforma.

Hay otro eventual instrumento reformador, contemplado en el Art. 92 de la CE., el “referéndum consultivo” para “decisiones políticas de especial trascendencia”. Pero debe convocarlo el propio Rey, y, por otro lado, ya decimos, lo que resulte de este referéndum no es eficaz o “ejecutivo”, no obliga. Es una consulta no vinculante.


¿Cómo le explicarías a las nuevas generaciones de españoles lo que fue la Unión Militar Democrática?

-La “Unión Militar Democrática” fue una asociación clandestina de militares demócratas surgida en los últimos tiempos de Franco. La mayoría con el empleo o grado de capitán, aunque también, no pocos, comandantes. Y de algunas otras graduaciones, más minoritariamente. Unión, decimos, clandestina, ilegal, obviamente según las “leyes” de la dictadura.

El objetivo y razón de ser de los “úmedos” era informar y despertar las conciencias de otros compañeros militares sobre el papel espurio que llevaba cuatro décadas desempeñando el Ejército como puntal básico de un régimen antidemocrático, homicida y pisoteador de los derechos humanos. Y, desde otra perspectiva congruente, teníamos el propósito y finalidad de “mojar la pólvora” de los militares que pretendían que el franquismo continuara básicamente controlando España después de Franco, para lo cual estaban dispuestos a dar golpes de estado.

Una docena de miembros de la UMD (del grupo de Madrid) fueron detenidos y condenados a penas de prisión, en un juicio con ribetes de linchamiento. Y, aunque dé vergüenza decirlo, tal juicio acaeció cuatro meses ya muerto Franco y reinando su designado a dedo como sucesor, Juan Carlos. Quien también era Jefe supremo de las Fuerzas Armadas que despacharon aquella parodia de juicio. No detuvieron y condenaron a más “úmedos” para hacer creer a la ciudadanía española y a los observadores internacionales que la UMD no eran más que cuatro gatos localizados en Madrid. Sin embargo, el mayor núcleo estaba en Barcelona, y había grupos de UMD por todo el país, y por el norte de África y el Sahara.

¿Se puede ser, a la vez, militar y republicano? ¿Existen muchos tópicos reduccionistas sobre los militares, en relación a su actitud ante determinados cambios sociales o revolucionarios?

-Evidentemente se puede ser. Así sucede en la inmensa mayoría de países del mundo, desde EEUU, China, Alemania, Francia, Italia… a Uruguay, Argentina, Argelia o Sudáfrica. Un militar es un funcionario del Estado, el cual puede ser monárquico (muy pocos) o republicano (la gran mayoría).

En cuanto a la actitud de un militar ante los “cambios”, los uniformados tienden mayoritariamente a ser conservadores en cualquier país, lo mismo que los jueces, los médicos y, en general, las personas con una posición consolidada y un sueldo seguro. Aunque siempre ha habido un sector de militares progresistas. En mi reciente libro “Memoria irredenta del franquismo”, hay un anexo que es una conferencia mía en el Club de Amigos de la UNESCO de Madrid titulada “Militares progresistas en España: de Riego a la Unión Militar Democrática”; donde me ocupo de tal tema.


¿Qué te provoca Hugo Chávez, el presidente venezolano? ¿Conoces el grado de implicación decisiva de las Fuerzas Armadas en la Revolución Bolivariana?

-Lo de Hugo Chávez es un fenómeno político de enorme trascendencia y que implica un cambio de época y de paradigma en la posición, hasta ahora colonial, de toda Latinoamérica respecto al gran amo del Norte. Por eso, pese a sus defectos, representa una enorme esperanza.

Mas Chávez es un “caudillo”, y esto tiene sus inconvenientes, entre otros su sucesión. Sin olvidar el peligro de ensoberbecerse. Por otra parte, no hubiese podido realizar lo que está haciendo si no tuviera la enorme riqueza del petróleo. Pero el saldo de su larga presidencia es altamente positivo para los que siempre fueron olvidados, abusados, expoliados por una infame oligarquía económica y política.

Para muchos integrantes de las Fuerzas Armadas venezolanas --general, tradicionalmente cercanas al poder oligárquico-- el chavismo ha sido un shock, y Chávez ha tenido que refrenar a muchos mandos. Pero, al crear unas milicias politizadas y fidelísimas a él, constituye un contrapeso al poder “político” del Ejército. Y esto, en un país con insuficiente tradición y experiencia democrática, no es nada malo para los más pobres y preteridos.

¿Te estimula visitar Granada para charlar de republicanismo con jóvenes estudiantes?

-Granada, maravillosa ciudad que he visitado muchas veces. Trágicamente, mi vivencia de ella siempre lleva consigo la acordanza de unos militares asesinos de Federico (“Mataron a Federico/ cuando la luz asomaba./ El pelotón de verdugos/ no osó mirarle a la cara.”).

Hablar de República con los jóvenes es importante, porque éste nuestro es demasiadas veces el país de la confusión, de la Historia mentida y mal explicada. Hay que explicar a los jóvenes que la República dos veces llegó democráticamente y sin una gota de sangre, y dos veces fue fusilada por la España varada desde Trento, por la media España negra de que hablaba Machado. Hay que decirles que la República es un régimen político y moral superior a la monarquía. Y pedirles que se lean el Artículo 23.2 de la Constitución: todos los ciudadanos tienen derecho a acceder a todas las funciones y cargos públicos. ¡Qué gran violación de este importante precepto de la Constitución, y del principio de igualdad ante la ley (Art. 14 de la misma), el que la más importante función y cargo público del Estado se los queden en propiedad un señor y sus hijos y nietos!


En tu alto cometido de presidente a nivel estatal de nuestra asociación, ¿En qué debemos perseverar? ¿Qué debemos mejorar?

--Impulsar la “lucha ideológica”, para llegar a la gente y explicarles lo que dice José Luis Sampedro con la lucidez de sus 93 años: lo grave no es la maldad de los malos, sino el silencio de los buenos.

En esta perspectiva, informar por qué la República es un régimen más justo, digno y moral que retener el más alto puesto y función del Estado como propiedad de una familia.

Con otras palabras, explicar que “la familia real” se apropia de una parte de la Soberanía que corresponde al pueblo, a los ciudadanos/as.

--Referir a la gente que España se ha convertido en el último refugio de los Borbones, expulsados del trono de Francia hace 180 años, y del de las Dos Sicilias hace 150.

--Explicar que el movimiento republicano no es cosa “de rojos”, sino de todos los ciudadanos progresistas y liberales de diversos idearios o creencias; como lo fueron nuestras I y II Repúblicas. Sin dichos aportes, solidaridad, sinergia, será difícil contrarrestar el enorme poder que aún conserva el tardofranquismo reaccionario.

Denunciar que este tardofranquismo, todavía detentando posiciones de mucho poder político e ideológico, no ha querido una auténtica Reconciliación, no le interesaba un “abrazo de Vergara”. Por mala conciencia, por egoísmo, y por miedo a que España dejara de ser el único país de Europa con la más absoluta impunidad del fascismo. Sólo ha querido una “reconciliación del embudo”, sin reconocimiento alguno a la legitimidad de la II República.

Por tanto, es preciso llamar a una gran confluencia de los numerosos grupos e iniciativas republicanas actualmente en marcha por toda España.

--REGENERACIÓN: aquilatar, explicar esta palabra y concepto clave en nuestro quehacer y horizonte: República, igual a Regeneración.

Y República igual a superación de los lastres históricos tridentinos-inquisitoriales; los del caciquismo que llega inverecundamente hasta hoy mismo (ver, verbigracia, red y urdimbre de Fabra en Castellón); los de una sucesión casi incesante de dictaduras y dictablandas; o los de una ideología militar, de parte de los militares, que todavía hoy echa las patas al aire (ver generales José Mena o Blas Piñar, coronel Navarro de los Paños, capitán González Calderón, o el manifiesto público de cien coroneles integristas en mi libro de este año sobre la memoria irredenta).

Y Regeneración/República igual a erradicación de la CORRUPCIÓN, que parece inmarcesible en nuestro país, porque viene de siempre, y llegó al paroxismo en la vesánica dictadura de Franco, dejando profunda impronta y crapuloso acostumbramiento que nos latrocina y abochorna cada día.

--Reforma de la Constitución, pactada forzadamente por los demócratas con los francofascistas tales que Fraga y Cisneros; como primer paso antes de una Constitución republicana, si no fuera posible ésta directamente.

El Estado español debe ser “federal”; igual que Alemania, Austria, Bélgica, Suiza, Rusia, USA, Canadá, México, Venezuela, Brasil, Argentina, Nigeria, Sudáfrica, la India, Australia, etcétera, que tienen motivos iguales o inferiores que España para el federalismo.

Acabar con la ficción del Senado tal como lo configura la Constitución actual. Prácticamente casi inútil, salvo como “agencia de colocación” de políticos con buen sueldo y otros gajes.

Cambiar la escasamente democrática Ley Electoral en vigor, con sus listas cerradas y bloqueadas, que consagran la obediencia estricta y subordinación del elegido a la cúpula de su partido, no a sus electores, so pena de no volver a ir en una lista electoral.

--República igual a Democracia, a una Democracia mejor (la democracia siempre es un horizonte hacia el que avanzar). España arrastra un gran déficit histórico de Democracia. Aún hoy, por ejemplo, tenemos un “rey soldado”, a la manera (en el fondo) de Alfonso XIII, por no decir de Franco; un Rey que es, demasiado, “un militar”. Esto no sucede en ningún país avanzado del mundo.

--Laicismo, separación nítida de Iglesia y Estado, demasiado en coyunda, lo que no sucede prácticamente en ningún país del mundo. Superación de un Concordato “constantinista” (por el emperador Constantino, siglo IV).

--Plena rehabilitación de los últimos soldados de la República, nuestros guerrilleros antifascistas de los años cuarenta y cincuenta. Ídem de los Generales “leales” Vicente Rojo, Escobar, Aranguren, Núñez de Prado, Romerales, Batet, Caridad Pita, Salcedo, Campíns, Azarola... como del gran coronel Joaquín Pérez-Salas, de Virgilio Leret, de Burillo, Álvarez-Buylla, De la Puente Bahamonde, y tantos más abyectamente fusilados. Y de Lluís Companys, Peiró, Zugazagoitia, los Rectores Peset Aleixandre y Leopoldo Alas, etc, etc.

--Finalmente, o lo primero: España no tendrá un régimen legítimo, estará en interinidad, hasta que no se dé un referéndum monarquía/República.


¿Cual es tu visión de la Tercera República Española?

-La III República significará la tercera regeneración democrática. Y significará la devolución de una parte de la soberanía o señorío político --que retiene una familia apellidada Borbón-- a los ciudadanos. Pues, residiendo la soberanía primigenia en el pueblo, en sus mujeres y hombres, sucede aquí como con la dignidad o la virginidad, que sólo se pueden tener enteras.

La III República significará también superar, al fin, el atraso del rancio pensamiento nacional-católico que sepultó tantas esperanzas. Que prevalece, al fin, el pensamiento liberal-popular, liberal-republicano. Que los que siempre se han creído amos únicos de la historia de España, los eternos inquisidores, ya no podrán más considerar a España, como escribiera Araquistáin, “tierra de conquista”.

Amamos la República porque la necesitamos. Como se ama a una mujer o un hombre, como se ama a la primavera, como se ama al amor. Y sentimos que todo el edificio político de la “transición” quedará en farsa mientras no haya un referéndum monarquía/república. Hasta ese momento, España está y seguirá estando en interinidad. Interinidad política, moral y jurídica.

Posdata: El amigo y compañero Pitarch también aprovechará su paso por la ciudad de los cármenes para presentar su último ensayo político, "Memoria irredenta del franquismo. La reconciliación del embudo", publicado por Flor del Viento, cuya contraportada dice así:

La automitificada “transición” fue en verdad “transacción”, bajo horcas caudinas o coacción de los franquistas pactantes con los demócratas (y, si no, no había democracia, partidos, elecciones libres). Tal semichantaje, con su lote de guetos y trágalas, habían de configurar a España como el único país de Europa, casi del mundo, con absoluta impunidad del fascismo. Nadie tendría responsabilidad por el mayor magnicidio de la historia celtíbera, el fusilamiento de la II República, ni por los crímenes y latrocinios de la dictadura, realizados por los socios y herederos españoles de Hitler y Mussolini. Y todo ese tinglado político incluía un monarca designado digitalmente por Franco, bajo curatela del Ejército del caudillo, ejército síndico del “atado y bien atado”.

Algunos de estos polvos mantienen hasta hoy sus lodos, somos el solo país europeo que no ha reconocido cabalmente a los “resistentes” o combatientes antifascistas, aquellos últimos soldados de la República que no se rindieron en 1.939, ejerciendo el sagrado derecho de resistencia armada a la tiranía. Tampoco se atreve nuestra democracia a testimoniar pleno agradecimiento a los militares que, desde la UMD, pidieron el fin de la dictadura y se jugaron todo para quemar la pólvora golpista a sus compañeros más agrestes, dispuestos a impedir que llegase la democracia, y, si llegaba, a masacrarla, igual que habían hecho con la República.

Así, la democracia de que tanto alardeamos ha mantenido, treinta años rigiendo la Constitución, a más de cien mil españoles asesinados ferozmente y enterrados sin nombre por zanjas, pozos y barrancos, y aún no osa anular los aberrantes juicios sumarísimos del franquismo. Ni siquiera conocemos todo lo que pasó el 23-F, ni cuánto sabía de ello el rey. Y, mientras el hospital de la Seguridad Social de Burgos lleva el nombre de Yagüe, y Franco cabalga en la capitanía general de Valencia, con su escudo fascista presidiendo la puerta principal, no hay una calle ni costanilla en Valencia a nombre del valenciano General Vicente Rojo, ni han devuelto al pueblo toledano “Azaña” su nombre de siglos que le robaron en 1.936 sustituyéndolo por el del regimiento que lo “conquistó” para Franco. ¿A esto llaman “reconciliación”? ¿A este seguir pagando hipotecas que impuso el franquismo? ¿Hasta cuándo?

jueves, octubre 29, 2009

Calentando motores para la conferencia del profesor Pitarch


El compañero Luis Romero Vega, un manitas para esto del diseño gráfico, ha elaborado el cartel de la charla-coloquio que pronunciará el profesor Pitarch en nuestra ciudad el próximo jueves 5 de noviembre.

Aprovechamos la ocasión para invitaros de nuevo al susodicho acto, solicitando además vuestra colaboración para que el acontecimiento quede grabado en vídeo y colgado en la red.

"Monarquía y Transición Militar en España."
Charla-Coloquio con José Luis Pitarch.

Salón de Actos. Fundación Euroárabe
(Calle San Jerónimo 27, CP 18001).

Granada, 5 de noviembre.

domingo, octubre 25, 2009

Pitarch en la Euroárabe


Estimados socios y simpatizantes de UCAR-Granada:

Nuestra asociación ha organizado una charla-coloquio a cargo del profesor José Luis Pitarch, enseñante de Derecho Constitucional en la Universidad de Valencia, comandante de la UMD y presidente de Unidad Cívica por la República a nivel estatal, desde este último fin de semana.

La conferencia titulada "Monarquía y Transición Militar en España", se celebrará en el Salón de Actos de la Fundación Euroárabe, el jueves 5 de noviembre, a las 7 de la tarde (19 horas).

Esa misma mañana, sobre las 11, en el lugar antes citado, nuestro compañero Pitarch presentará su último ensayo político: "Memoria irredenta del franquismo. La reconciliación del embudo" (Ediciones Flor del Viento).

Charla-Coloquio José Luis Pitarch.

Fecha: 5 de noviembre de 2009.

Hora: 7 de la tarde (19 horas).

Lugar: Salón de Actos. Fundación Euroárabe (Calle San Jerónimo 27, 18001, Granada).

Salud y República.

* Las horas de las actividades todavía no son las definitivas, pudiendo variar por cualquier razón. Se os mantendrá puntualmente informados.

jueves, octubre 22, 2009

Desagravio al "Botas"



El Botas iba solo, paseando, sonriendo a los señores que se quitaban el sombrero a su paso. Lo que mas extrañaba de él a los chicos del barrio eran unos botines blancos sobre los zapatos de charol: por eso le llamaban "El Botas".

(Eduardo Haro Tecglen)

Si alguna vez hubo en España una derecha civilizada, de las usuales allende los Pirineos, Niceto Alcalá-Zamora y Torres debería cargar sobre sus hombros la responsabilidad de semejante disparate.

Patricio berroqueño del campo andaluz, ministro alfonsino en las postrimerías del turnismo canovista, republicano por obra y gracia de don Miguel Primo, el Botas de Chamberí, anatemizado por la reacción, ignorado por la revolución.

Hasta que el general Primo de Rivera, con la anuencia y el aplauso de Alfonsito el Africano, tomó el toro por los cuernos, Alcalá Zamora era uno de los muchos petimetres agazapados en las filas de las Restauración, un prestigiado leguleyo al servicio de la oligarquía improductiva detentadora del poder. La dictadura del jerezano arrojó en brazos de la diosa República a destacados liberal-conservadores, cansados del borboneo practicado por el rey, facultado por la Constitución de 1876 para intervenir en la administración del negocio público.

José Sánchez Guerra, Santiago Alba, Miguel Maura, Francisco Bergamín, Ángel Ossorio y Gallardo, dejaron al monarca en la estacada conforme el Directorio militar se eternizaba, maquillado a partir de 1925 bajo el adjetivo civil, entrando en el gobierno José Calvo-Sotelo o Galo Ponte.

Proclamada la Segunda República Española en olor de multitudes, Alcalá-Zamora, católico y hombre de orden, fue elegido presidente del gobierno provisional por los propios miembros del gabinete, entre los que destacaba don Manuel Azaña. Tras la aprobación de la Constitución de 1931, la mayoría republicano-socialista le aupó a la presidencia de la República, para gran escarnio de la derecha ultramontana.

Don Niceto quiso pergeñar de la nada un bloque de fuerzas derechistas lealmente republicanas, empeñadas en la defensa del régimen leal hasta las últimas consecuencias, en contraposición al apego monárquico de las clases poseedoras, ligadas a la dinastía Borbón como garantía del mantenimiento de sus privilegios de clase. En la ardua tarea encontró la colaboración del hijo más preclaro de Antonio Maura, el gran patrón del conservadurismo español: Miguel Maura Gamazo.

La utopía de encauzar por la vía republicana los ímpetus protofascistas de la plutocracia quedó en agua de borrajas, saboteada por el Vaticano, inspirador de la CEDA como partido socialcristiano, aglutinante del pequeño y del gran campesinado, de la gran burguesía y del capital financiero. La Derecha Liberal del tándem Alcalá-Zamora-Maura fue abortada antes de despegar, pulverizada por los futuros organizadores del 18 de julio.

El presidente de la República quedó aislado en su cubil, sin el respaldo de una fuerza política de empaque, obligado por las circunstancias a ejercer de árbitro entre las distintas facciones en liza. La izquierda azañista se empecinó en obstaculizar su labor, cegada por las complejas relaciones personales entre Alcalá-Zamora y su líder e inspirador.

Una vez ganadas las elecciones de febrero del 36, el Frente Popular despojó a don Niceto de la presidencia, encaramándose a ella don Manuel Azaña. Socialistas, republicanos de izquierda, comunistas, anarcosindicalistas, contribuyeron a la campaña de acoso y derribo del cordobés, siendo utilizados subrepticiamente por las derechas.

Niceto Alcalá-Zamora puso coto a la ambición desmesurada de Alejandro Lerroux, evitó que Gil-Robles ocupara la jefatura del gobierno, nunca confió en la lealtad constitucional del general Franco, actuó como freno para los ejecutivos del bienio negro. Una vez estallada la guerra civil, hizo mutis por el foro, exiliándose a Argentina, donde falleció en 1949.

Dos de sus retoños combatieron en el Ejército Popular de la República, sosteniendo el régimen político que su padre personificó, la misma República Española que él abandonó a su suerte, poniendo tierra de por medio.

Sirva este escrito como un pequeño acto de desagravio al republicano de derechas que intentó lo imposible: domar a la montañesa derecha española, salvaje y arisca desde Atapuerca.

jueves, octubre 15, 2009

El Tranco de la Risa Número Dos

La segunda entrega del Tranco casi no necesita presentación: ella sola se basta y se sobra para meteros en verea. El escaneo que os sirvo a continuación reproduce fielmente una servilleta españolista que un servidor encontró en algún chiringuito costero hace tres veranos, por la época del Mundial de Fútbol de Alemania 2006. El lema "A por ellos", luego coreado hasta la saciedad por los hinchas de la selección española, nos conduce a un hostelero perspicaz, patriota de raza, que supo combinar la garra de la pretendida roja con el torito bravo de nuestras carreteras.

Sin duda alguna, este curioso instrumento de adecentamiento bucal, no por carpetovetónico menos digno de elogio propagandístico, hubiera merecido una reseña de don Luis Carandell en su Celtiberia Show.

A descojonarse se ha dicho...

viernes, octubre 09, 2009

Juan Antonio Samaranch, el falangista reciclado

A la desaparición del general Franco, la amnesia colectiva se fue instalando entre nosotros como por arte de magia, deslizándose bajo las alfombras de los ministerios y de las sedes partidarias. La oposición había legitimado la dictadura al sellar un pacto de silencio que anuló la memoria histórica de las izquierdas españolas, otorgando la dirección del cambio a las élites reformistas del propio franquismo.

Los secuaces del tirano, los cómplices del exterminio, las comparsas de la felonía, acabaron autoindultándose, sin que sus víctimas, hastiadas tras tanta represión, sedientas de democratismo formal, dijeran esta boca es mía. La claque que palmeaba al son que le marcaban desde El Pardo, se acomodó al renovado escenario, aprendiendo a aplaudir al gracejo sevillano, al toque de Cebreros.

La chaquetilla blanca, la camisa azul mahón, la boina roja, tiradas al fondo del armario, sustituidas por impecables trajes de alta costura, permutadas las esencias falangistas por aromas de tortilla campera, vestidas de pana marrón. El baile de disfraces de la oligarquía gatopardista puso coto al fascismo montaraz, salvando los muebles por enésima vez.

La otra semana, los telediarios ensalzaron sin sonrojo al ex presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Juan Antonio Samaranch, con motivo de la fallida candidatura de la ciudad de Madrid para los Juegos de 2016. Nadie parecía recordar el deshonroso pasado del patriarca venerable de la tribu olímpica. Voy a tomarme la libertad de rememorar los hitos más granados de su currículum:


"Fue designado concejal de Deportes en el Ayuntamiento de Barcelona (1955-1962), organizando en dicha ciudad los II Juegos del Meditérraneo y posteriormente fue designado Delegado Nacional de Educación Física y Deportes (1967). En 1973 fue nombrado presidente de la Diputación Provincial de Barcelona y cuatro años después embajador en la Unión Soviética y Mongolia (1977), momento en que era ya vicepresidente del COI organización en la que ingresó en 1966."
(Fuente: Wikipedia.)

Si queremos comprender el estatus de Samaranch a partir de los años 50, tenemos que resituarnos en la Barcelona de la posguerra, en la capital vencida del separatismo catalanista, derrotado y sojuzgado en la guerra civil precedente. Juan Antonio Samaranch es uno entre los muchos coraceros imperiales del fascismo, un cachorro del nazismo hispano, un burgués asustado, acorazado tras el uniforme. De repente, comienza a frecuentar ilustres compañías, participando en las correrías nocturnas de importantes prebostes del régimen.

Correveidile de Ramón Serrano Súñer o de Luis Carrero Blanco, por entonces en disputa por los favores del dictador, camarada de farras, de juergas y de vida disipada. España era un erial, un Estado-cárcel-cementerio, mientras los dueños de todas las cosas jugaban a ser señoritos calaveras. El pueblo español moría de hambre y de frío, financiaba con su indigencia el banquete suculento de los salvadores de la patria.


Precipitado a las prebendas del poder, equipado todavía con la indumentaria del Movimiento Nacional, acostumbrado al chalaneo del coche oficial, provisto de carta blanca para hacer lo que le viniera en gana, Samaranch inició un ascenso imparable en la pirámide franquista. El régimen necesitaba cuadros obedientes y eficaces, garantes del orden establecido, dispuestos a emplear cualquier método en defensa de los privilegios obtenidos en la victoria.

El posterior desarrollo de los acontecimientos históricos ha demostrado el excelente olfato político de nuestro protagonista, capaz de adaptarse a los bandazos de la realidad con una destreza admirable. El mismo Samaranch que celebraba, brazo en ristre, el 18 de julio en 1974, era nombrado tres años después embajador ante la URSS, el sempiterno rival, sin ni siquiera despeinarse la cabellera.

La inmensa mayoría de la nomenklatura franquista apostó a caballo ganador, sumándose a la operación de transmutación de la dictadura en un sistema democrático de corte occidental. Juan Antonio Samaranch, Manuel Fraga, Rodolfo Martín Villa, Juan José Rosón, Torcuato Fernández Miranda, el mismísimo Adolfo Suárez, fueron algunos de los conversos a la fe liberal, algunos de los que enterraron la pistola y los correajes junto al ataúd de Francisco Franco.

Los prohombres de la Falange controlaron la Transición, apuntalando la monarquía Borbón, siguiendo fielmente el guión previsto en Washington DC. Samaranch se desentendió de la pelea electoral y fue consagrándose a nivel internacional. Los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992 significaron su apoteosis, el blanqueo definitivo de la juventud escuadrista, de la madurez francofalangista. El fascista no arrepentido, en el cénit de su éxito, comprendió que como el Cid Campeador, el general ferrolano seguía ganando batallas después de muerto.

domingo, octubre 04, 2009

El Tranco de la Risa Número Uno


Emprendemos hoy un nuevo reto en El Llanto de la Acequia, poniendo en marcha un apartado de humor, que os acompañará de vez en cuando. El humor es decididamente necesario para soportar la iniquidad triunfante, suerte de bálsamo de Fierabrás mitigador de tantas heridas cotidianas.

El Tranco de la Risa que os traigo a colación me lo envió por correo electrónico mi primo segundo preferido, Emilio Villarrubia Aguilera. Reciba él el agradecimiento debido, el abrazo fraterno de este rojo paleto, que aún le debe muchas juergas.

Conversación grabada de la frecuencia maritima, Canal 106, en la costa Fisterra (Galiza) entre gallegos y norteamericanos, 16 de octubre de 1997.

Gallegos: (ruido de fondo)... les habla A-853, por favor, desvien su rumbo 15º sur para evitar colisionarnos...se aproximán directo hacia nosotros, distancia 25 millas náuticas.

Americanos: (ruido de fondo)... recomendamos que desvien su rumbo 15º norte para evitar colisión.

Gallegos: negativo, repetimos, desvien su rumbo 15º sur para evitar colisión.

Otra voz americana: Al habla el capitán de un navio de los EE.UU. Insistimos, desvien ustedes su rumbo 15º norte para evitar colisión.

Gallegos: No lo consideramos factible ni conveniente, les sugerimos que desvien rumbo 15º sur para evitar colisión.

Americano (Muy pero que muy cabreado): Les habla el capitán Richard James Howard, al mando del portaaviones USS Lincoln, de la marina de los EE.UU.. el 2 navio más grande de la flota americana, nos escoltan 2 acorazados, 6 destructores, 5 cruceros, 4 submarinos y numerosas embarcaciones de apoyo. Nos dirigimos al golfo Pérsico para preparar maniobras militares ante la eventual ofensiva de Irak. No les sugiero...Les ordeno que desvien el rumbo 15º norte. En caso contrario nos veremos obligados a tomar las medidas que sean necesarias para garantizar la seguridad del buque y de la fuerza de coalición. Uds. pertenecen a la OTAN, asi que obedezcan inmediatamente y quitense de nuestro camino!!!.

Gallego: Les habla Xosé Manuel Otero Rivas. Aquí sólo estamos 2 personas. Nos escoltan nuestro perro, nuestra comida, 2 cervezas y un canario que ahora está durmiendo. Tenemos el apoyo de Cadena Dial de A Coruña Y el Canal 106 de emergencia maritima, que también están escuchándoles a ustedes. No nos dirigimos a ningún lado ya que hablamos desde Tierra firme, estamos en el Faro A-853 de fisterra, de la costa de Galicia. No tenemos ni idea en que puesto estamos en el ranking de faros españoles. Pueden tomar las medidas que consideren oportunas y hacer lo que les dé la gana para garantizar la seguridad de su buque de mierda que se va hacer hostias contra las rocas, por lo que volvemos a insistir y le sugerimos, que lo mejor, más sano y más recomendable es que desvien su rumbo 15º norte para evitar que COLISIONEN CON TIERRA...!!!

Capitán Americano: Entendido...

domingo, septiembre 27, 2009

Ucronía Transitiva

Informe confidencial número 638.920.

Clasificado: Alto Secreto.

Autor: Agente Joe Kennedy XY.

A/A del Director de Operaciones del Área 4.

Muy señor mío:

Redacto este memorándum correspondiendo a lo convenido con mi jefe de grupo, el agente J. Edgar Hoover A1. Hemos dado las instrucciones pertinentes para que aterrice en Langley lo antes posible, a través de la valija diplomática. Cualquier aclaración que pudiera necesitar tras la lectura de estas líneas se realizará conforme a lo establecido por los protocolos no escritos de la Agencia.

Procedo a introducirle en la situación política, económica y social del reino de España en este cuarto trimestre de 1977. Seguiré un guión plano y esquemático, intentado sintetizar en grado supremo los acontecimientos desenvueltos a partir del atentado contra la persona de Francisco Franco Bahamonde, jefe de Estado del país desde 1939.

Asesinato del Caudillo.

A las 7 horas 43 minutos del día 8 de octubre un Mirage F1 despegó de la base aérea de Los Llanos (Albacete), pilotado por el capitán Custodio Capilla Sorroche. El vuelo no estaba incluido dentro de ninguna maniobra ni de ningún ejercicio previsto. Sin embargo, los permisos para tomar aire le fueron concedidos con inusitada rapidez.

Exactamente 17 minutos después, el aparato divisó una comitiva de coches oficiales que atravesaba el paso montañoso conocido como Despeñaperros, frontera natural entre Castilla y Andalucía. Cuatro jeeps de la Policía Armada escoltaban a una pareja de Dodge Dart, cruzando el desfiladero a velocidades moderadas, en dirección a Jaén. El Mirage fue perdiendo altura a medida que se iba posicionando en la vertical del cortejo de automóviles. Según declaró el transportista Simón Marín Ortega, testigo de los hechos, el avión bombardeó la caravana de vehículos, provocando una sucesión de explosiones en cadena y paralizando el tráfico en la zona.

El caza a los mandos del capitán Capilla abandonó el espacio aéreo español en cuestión de media hora, volando hacia Orán, en cuyo aeropuerto militar se le perdió la pista, encontrándose desde entonces en paradero desconocido. Las pesquisas iniciadas en aquellas luctuosas jornadas concluyeron que Custodio Capilla era un conspicuo miembro del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), organización terrorista de corte marxista-leninista, presidida por el ex ministro de Estado de la Segunda República, Julio Álvarez del Vayo.

Las informaciones, confusas en los primeros momentos, confirmaron al filo de la medianoche que el objetivo del bombardeo era el general Franco, que se dirigía a la sierra de Cazorla, donde pensaba disfrutar del deporte de la caza, afición predilecta del ya difunto mandatario español. El Generalísimo viajaba acompañado del jefe de su Casa Civil, Fernando Fuertes de Villavicencio y del antiguo titular de la cartera de Marina, almirante Pedro Nieto Antúnez. En el otro Dodge Dart se encontraban el líder del gobierno, Carlos Arias Navarro y el ministro secretario general del Movimiento, Sancho Dávila. Cuando el retén de guardia del puesto de bomberos de Almuradiel (Ciudad Real) llegó al lugar del crimen, todavía algunos coches continuaban en llamas. Nadie sobrevivió.

El vicepresidente del ejecutivo nacional, Manuel Fraga Iribarne, declaró en rueda de prensa a la una de la madrugada, confirmando el fallecimiento del general Franco y de los demás ocupantes de la cabalgata gubernativa. Acusó del ataque a la conspiración judeo masónica, aliada con el comunismo internacional, recelosa de los éxitos del régimen de paz del Caudillo. Enérgicamente, elevando ostensiblemente la voz, inculpó a Moscú y a Pekín, denunciando el apoyo financiero que ambas superpotencias prestaban a los grupos extremistas responsables de la muerte de Franco. A las tres y cinco, la República Popular China retiró su embajador en Madrid.

Asume el rey y se forma un nuevo gobierno.

El Consejo de Regencia asumió las funciones de la Jefatura del Estado, la División Acorazada Brunete fue puesta en estado de alerta, la Brigada Político-Social a cargo del comisario Roberto Conesa comenzó sus averiguaciones, utilizando los métodos interrogatorios habituales. La televisión anunció el día 9 de octubre al mediodía que el heredero de Franco a título de rey, el príncipe de España, Alfonso de Borbón y Dampierre, se encontraba reunido en el palacio de La Zarzuela con el director general de Seguridad, Juan José Rosón y con el director de la Guardia Civil, general Iniesta Cano. En aquella entrevista, el futuro rey ordenó a sus futuros subordinados la captura, a sangre y fuego, de cualquier militante del FRAP, exigiendo además una intensificación progresiva de la represión.

El 10 de octubre, las Cortes en pleno, designaron al príncipe como rey de España, con el nombre de Alfonso XIV. En su discurso inaugural de reinado, se proclamó heredero espiritual de Francisco Franco y declaró que iba a dedicar el tiempo que fuera necesario para aniquilar a los asesinos del Generalísimo.

Dos días más tarde, el monarca nombró jefe del gobierno a su suegro, Cristobal Martínez- Bordiú, cirujano cardiovascular, marqués de Villaverde, esposo de Carmen, la hija del general Franco, y padre de la mujer del rey. En una comparecencia ante los medios de comunicación, en los jardines de La Moncloa, el recién elegido Villaverde desveló la composición de su gabinete:

Como vicepresidente, José Antonio Girón de Velasco, camisa vieja de la Falange y presidente de la Asociación Nacional de Excombatientes. Manuel Fraga trocaba la vicepresidencia por el ministerio de la Gobernación, encargado de organizar y administrar la seguridad del Estado. Joaquín Ruiz-Giménez, de orientación democristiana, era el flamante ministro secretario general del Movimiento Nacional, partido único del régimen. Dionisio Ridruejo en Información y Turismo, Adolfo Suárez en Asuntos Exteriores, Enrique Fuentes Quintana en Economía. Los restantes ministros repetían cartera.

Detención y muerte del presidente del FRAP.

El ministro del Aire, teniente general Salas Larrazábal, presentó su dimisión el 15 de octubre, tras cesar al comandante del aeródromo de Los Llanos y desarticular una trama terrorista en el cuerpo de Aviación. Estas revelaciones condujeron a la impactante noticia de que el máximo dirigente del FRAP, Álvarez del Vayo, se encontraba en territorio español desde hacía unos meses. A las cuarenta y ocho horas, era detenido en un chalecito de la Colonia de El Viso, en la capital del reino.

Julio Álvarez del Vayo, de 86 años de edad, fue conducido a las dependencias de la Dirección General de Seguridad, donde fue interrogado por el comisario Conesa. El vicepresidente Girón se empeñó en completar la interpelación a su manera, presentándose en la Puerta del Sol junto a dos destacados falangistas, Rodolfo Martín Villa y José Barrionuevo. Los jóvenes escuadristas del Léon de Fuengirola se excedieron en su cometido.

Dionisio Ridruejo informó a la opinión pública de que el connotado terrorista masón Álvarez del Vayo había fallecido debido a una insuficiencia respiratoria durante el transcurso de un interrogatorio en el que la policía española se había comportado de forma exquisita. "La monarquía del 18 de julio no se contenta con la muerte accidental de un sucio traidor a la patria. La España que concebió Franco dará garrote a todos sus enemigos, que son los enemigos universales de la cristiandad y de Occidente." amenazó Ridruejo, azul la camisa, negras las botas de caña, brillante el castellano.

Reacción de la oposición. Redada contra conspiradores.

El 20, Le Monde publicó en portada un artículo firmado por el secretario general del PSOE, Luis Martín Santos, psiquiatra y novelista experimental, en el que arremetía fanáticamente contra el posfranquismo de Alfonso XIV, subrayando la entereza y el compromiso histórico de Julio Álvarez del Vayo, equivocado en el tramo final de su vida, seducido por el totalitarismo. Reclamaba una intervención directa de las naciones europeas en España, criticando el colaboracionismo de los Estados Unidos con la dictadura. Permítame, señor director, introducir una pequeña nota personal en este informe, dominado por la asepsia: un servidor, negoció con la cúpula socialista el encuentro entre Martín Santos y nuestro embajador en Madrid, del que nuestro insigne representante salió asqueado por el servilismo del secretario general del PSOE.

Una semana después, dos furgonas de la Policía Armada, de las llamadas lecheras, tomaron la manzana que ocupa la esquina entre las calles Diego de León y Claudio Coello, en el señorial y aristocrático barrio de Salamanca. En uno de los pisos más altos detuvieron al banquero Alfonso Escámez, al conde de Motrico y al ex ministro Raimundo Fernández Cuesta. El diario El Alcázar informó a la mañana siguiente que los tres sujetos habían creado una célula conspirativa, conectada con el extranjero.

Puedo decirle que el conde de Motrico, don José María de Areilza, se reunió en distintas ocasiones con el agente J. Edgar Hoover A1, solicitándole que nuestro Departamento de Estado sirviera de paraguas protector para sus actividades ilegales. Mi jefe de grupo negó la mayor, ya que no consideramos a Areilza un hombre digno de nuestra confianza, por sus pasadas veleidades comunistas.

Otro de nuestros agentes, Eleanor Roosevelt Omega, asistió por aquellos días, a la presentación del libro "Heterodoxias marxistas, de Antonio Gramsci a José Carlos Mariátegui", celebrada en la sala de conferencias de la editorial Gallimard, en París. El autor del libelo, Jorge Semprún Maura, secretario general del PCE, aprovechó el eco mediático del hecho literario para clamar contra el cruel asesinato de Álvarez del Vayo: "La maldita dictadura española, que sojuzga el destino de nuestro país desde hace cuarenta años, ha vuelto a ofender a la humanidad, apalizando hasta la muerte a un anciano casi nonagenario, heroico representante de nuestro pueblo. El carnicero Girón de Velasco, traficante de influencias, negociante de revoluciones pendientes, y dos de sus secuaces, vuelven a demostrar con su felonía, que España no se merece un régimen político fundamentado en el crimen y en la ignominia."

Entre el público del acto, figuraban La Pasionaria, Miguel Hernández, Ignacio Hidalgo de Cisneros, Salvador Dalí y Juan Modesto, miembros del Comité Central del PCE. Participó en la presentación, el poeta José María Aznar López, hijo y nieto de franquistas, militante del Partido Comunista, exiliado en Francia desde 1973. Consta en nuestros archivos que este sujeto, agente a sueldo del KGB, es el nexo de unión entre el PCE y el FRAP.

Entierro del Generalísimo.

Despuntó el alba en Cuelgamuros, el primero de noviembre, día de Todos los Santos en la tradición católica, romería de autocares repletos hasta los topes, una bandera de la Legión haciendo guardia junto a los luceros, la familia Franco al completo. El sarcófago del faraón fue depositado en las entrañas de la tierra, en el Valle de los Caídos por Dios y por España. La viuda del general, Carmen Polo, retrasó el funeral hasta hacerlo coincidir con tamaña fecha sacrosanta. Otras versiones apuntan que, debido al lamentable estado en el que quedaron los restos mortales de los fallecidos en el atentado, se tardó más de tres semanas en identificar el cuerpo de Francisco Franco.

A la Agencia no le compete desentrañar misterios tan nimios, pues. A la Compañia lo que verdaderamente le interesa son las entretetelas del sepelio, las conversaciones entre altos cargos del régimen posfranquista, que pudimos captar.

Copio a continuación los fragmentos esenciales de la nota elaborada por nuestro agente John Reed III, técnico responsable de las escuchas, realizadas tanto en Cuelgamuros como en diversas sedes oficiales :

"A Alfonso XIV le reconcome el alma el nerviosismo, por el anunciado regreso de su padre, el infante Jaime de Borbón, a España. No entiende demasiado bien a qué se debe ese movimiento inesperado del eterno pretendiente al trono español, quizás asesorado por Luis Carrero Blanco, antiguo colaborador de Franco, caído en desgracia, amigo íntimo de su progenitor desde entonces.

Girón y Villaverde no se soportan, han estado a punto de llegar a las manos en el Consejo de Ministros. Fraga apunta alto, está sondeando a mandos militares afines sobre la posibilidad de una transición controlada hacia la democracia liberal, gestionada y ejecutada por su persona."

Affaire Solís. Fraga cae en desgracia.

Sepultado el Caudillo, sus dedudores políticos se repartían la herencia a dentelladas. El mes de noviembre transcurrió en calma chicha, con rumores de golpes palaciegos y asonadas del Ejército. El día 23 nos llegó la confirmación de que José Solís Ruiz, profesor de Derecho Político y secretario general del clandestino Partido Socialista del Interior, se había reunido con emisarios de la URSS, en el reservado de una taberna vasca en San Juan de Luz (sur de Francia). Pasamos el correspondiente chivatazo a los servicios secretos españoles, que capturaron a Solís cuando descendía del tren en la madrileña estación de Chamartín.

Traspasado a la jurisdicción del comisario Conesa, fue encarcelado en los calabozos de la Puerta del Sol, donde permanecía cuando J. Edgar Hoover A1 y yo pudimos interrogarlo.

Obtuvimos un permiso especial del ministro Fraga, con buenos padrinos en Washington. Pese a la reticencia inicial de los esforzados detectives de la Brigada Político-Social, víctimas todavía de la propaganda antiyanqui de los años cuarenta, el clima fue de entendimiento total y absoluto. Solís Ruiz, aclimatado al medio tras varias sesiones de tortura, cantó hasta La Traviata. Moscú le había invitado a San Juan de Luz para hacerle una propuesta: Insuflar toneladas de rublos en su partidito, casi testimonial, virando su ideología socialdemócrata hacia un sovietismo suave. Los jefazos del PCUS buscaban otra correa de transmisión para España, habida cuenta de la contestación creciente en el seno del PCE para con los excesos de la burocracia del Kremlin.

Sugerimos al Ministerio de la Gobernación que el profesor nos sería muy útil en libertad, retomando contactos con los rusos, aceptando su propuesta. Juan José Rosón, director general de Seguridad, facilitó los trámites, persuadió a Conesa y a sus chicos de nuestras preclaras intenciones, consiguió convencer a Solís de que su única escapatoria era servirnos de doble agente. Fraga se apuntó un tanto, lo que no sentó nada bien en La Moncloa.

Los vientos parecían señalarnos que Fraga era nuestro hombre, el hombre encargado de velar por los intereses estadounidenses en España. El vicepresidente Girón entró en cólera al conocer los tejemanejes de Fraga en el affaire Solís. Aliado momentáneamente con Martínez-Bordiú, abordó al rey durante un almuerzo privado en Lhardy, explicándole lo sucedido y pidiéndole su consentimiento para la destitución del ministro. Alfonso XIV, enfrascado en un idilio tormentoso con la vedette Bárbara Rey, dió su plácet.

Diciembre llegó con el pie cambiado, con la degradación de Manuel Fraga, resituado en la presidencia del Instituto Nacional de Industria, a las órdenes de Fuentes Quintana. Villaverde colocó a Jesús Suevos en Gobernación, sustituyendo además a Rosón por el mismísimo Roberto Conesa. La facción ultra del posfranquismo se afianzaba en el poder, relegando a los aperturistas.

Adolfo Suárez, la gran esperanza blanca.

La Agencia siempre ha sabido apostar por el caballo ganador. Fraga había quemado sus naves en el asunto Solís, achicharrándose en la tentativa. Definitivamente, nunca sería nuestro hombre en Madrid. El Departamento de Estado nos sorprendió por entonces, cuando nos informó del talante negociador y dialogante del titular de Exteriores, Adolfo Suárez, dispuesto a sentarse a conversar con Martín Santos y con Carrero Blanco, otorgándoles el estatus de opositores reconocidos por el gobierno, si ellos a cambio marginaban a los comunistas. Suárez nos aseguraba además una cumplida relación de todo lo dicho en las conversaciones por celebrar.

Implicar a los socialistas en la partida de ajedrez fue pan comido. Luis Martín Santos se ofreció incluso para atraer a más corrientes opositoras a la cita con Suárez. La casualidad nos sirvió en bandeja al infante Jaime de Borbón, padre del rey y legatario legítimo de la dinastía. El 8 de diciembre apareció en Barcelona, donde alquiló una villa con vistas al mar. Telefoneó a su hijo y le ordenó que acudiera a recibirlo. Alfonso XIV no tuvo más remedio que aceptar aquella humillación pública, presentándose ante don Jaime el día de la Inmaculada Concepción.

El infante, secundado por su perro fiel, Carrero Blanco, espetó al rey que él no aceptaba otra legitimidad que la que establecía la Casa de Borbón: "Alfonsito, te guste o te disguste, yo soy el rey de los españoles. Soy el jefe de la Casa Real, desde que mi pobre padre renunció a sus derechos dinásticos en mi favor. Ninguno de mis hermanos, ni tu tocayo el hemofílico ni Juanito el sordomudo, se atrevieron siquiera a contradecirme nunca. No me vayas a hacer el feo tú, mi propio hijo."

Noqueado y bloqueado, Alfonso XIV volvió a La Zarzuela. J. Edgar Hoover A1 entró en escena. Al cabo de dos botellas de Vega Sicilia, don Jaime cedió en sus bravuconadas iniciales y aceptó nuestra proposición.

El hotel La Mamounia, en Marrakech (Marruecos), quedó prefijado como lugar del encuentro. La lista de invitados a tan significativo acontecimiento incluyó a Martín Santos y a Nicolás Redondo por el PSOE, a Carrero Blanco y a José María Gil-Robles por el jaimismo, a Julio Cerón Ayuso por la izquierda cristiana, a Narciso Perales por el Partido Liberal Ciudadano. Adolfo Suárez se comprometió a acudir a La Mamounia con el mayor consenso posible dentro del bloque del gobierno.

El León deja de rugir.

La reacción de la extrema derecha no tardó en producirse. José Antonio Girón de Velasco, abofeteó a Suárez en presencia del presidente Martínez-Bordiú. Ruiz-Giménez y Suevos lograron separarlos, sujetando a duras penas al encendido León. Girón abandonó la reunión, abochornado.

A partir del 15 de diciembre, Girón tuvo frecuentes contactos con oficiales del Ejército y de la Guardia Civil. Se paseaba como Pedro por su casa por el acuartelamiento de la División Acorazada Brunete, llamaba continuamente al general Iniesta Cano, director de la Guardia Civil. Tras comunicar con Langley, decidimos pasar a la acción y neutralizar al vicepresidente.

Un sobre en el buzón. Unas fotos comprometedoras. Una amenaza velada. El león resultó ser gatito.

Epílogo.

Desactivado Girón, Suárez pudo maniobrar a gusto en el Consejo de Ministros, minando la autoridad del marqués. La Nochebuena de 1977 propició un segundo tête à tête entre el rey y don Jaime. El infante, extraordinario valedor de nuestra causa creyéndose que era la suya, convenció a Alfonso XIV de que debía cesar a Villaverde y recambiarlo por Suárez.

La decisión esta tomada. Cristobal Martínez-Bordiú huele a podrido. Es un cadáver político. Después de Reyes, el monarca dará a conocer los rostros del renovado gobierno, encabezado casi con total seguridad por Adolfo Suárez.

1978 determinará el desenvolver de España en el próximo medio siglo. Nuestra carta es Suárez, aunque no debemos descartar a Fraga, tozuda Ave Fénix. La Mamounia despejará nuestras opciones dentro de la oposición. Martín Santos apunta muy buenas maneras.

Espero, señor director, que este informe les sea útil. He querido que haya sido un retrato verídico de los últimos cuatro meses de vida española. Creo que lo he conseguido.

Un servidor de usted.

Joe Kennedy XY.

Pozuelo de Alarcón, a 2 de enero de 1978.

Posdata: Siguiendo las directrices indicadas, el poetastro José María Aznar López dejó de ser un incordio la noche de Año Nuevo. Confíemos en que el imperialismo comunista capte la indirecta.

Aviso para navegantes: El experimento que precede esta aclaración es eso, un experimento literario, una ucronía sazonada de imaginación, un divertimento personal e intransferible. Que nadie se dé por aludido.

lunes, septiembre 21, 2009

Fiesta del PCE 2009, Córdoba

El sábado, 19 de septiembre, jornada de mi 24 cumpleaños, lo pasamos en la Fiesta del PCE, celebrada esta vez en el recinto ferial de El Arenal, en Córdoba ciudad. Aprovechamos el día entre puestos de libros, charlas, homenajes, cubalitros de tinto de verano y buñuelos de calabaza.

Volví a ver tras demasiado tiempo a Antonio Moreno Vázquez, compañero de carrera y de ideales. Conocí a su padre, a su tío y a su primo, de los que me había contado maravillas siempre, sin exagerar ni un ápice. Los comunistas alcalareños se han ganado con creces un sitial de honor en el patrimonio simbólico de mi memoria.

Juan Pablo Segovia Gutiérrez, que tuvo a bien acompañarme a la capital califal, captó con el objetivo digital de la Kodak desconchada mis encuentros con Felipe Alcaraz, Paco Algora, Isaías Rodríguez, El Cabrero y Marcos Ana. Vaya para él mi eterno agradecimiento.

Un pellizquito de Juan Pinilla clausuró nuestra Fiesta particular, el San Rafael del estadio municipal de El Arcángel nos conminó a regresar, blandiendo la espada de alabastro, levantando el puño de roca.

Con Felipe Alcaraz, novelista, poeta y presidente ejecutivo del PCE.

Con Paco Algora, actor y escritor.

Con Isaías Rodríguez, embajador de la República Bolivariana de Venezuela en España.

Con José Domínguez Muñoz El Cabrero, cantaor y pastor de cabras.

Con Marcos Ana, la nobleza y el decoro del comunismo ibérico.

martes, septiembre 15, 2009

Unas palabras para Almeida


La vida humana es una experiencia finita, una odisea fugaz cuya estela permanece en la memoria de los nuestros, guardada bajo siete llaves en la corteza cerebral de aquellos que nos quisieron, nos amaron, nos odiaron.

Cuando las campanas tocan a muerto por un hacedor de naciones, un albañil de utopías, un arquitecto de anhelos colectivos, el llanto por el difunto es la demostración fehaciente de que éste no vivió en vano. Las masas llevan el duelo, su ánimo está de luto, el revolucionario pierde el pulso, expulsa la respiración, enraizado en el alma de su pueblo.

Juan Almeida Bosque, Comandante de la Revolución Cubana, eligió trinchera en el Moncada, ratificó la opción en el Granma, sostuvo el estandarte rojinegro del Movimiento 26 de Julio durante cinco décadas, por más que porfiara la ofensiva usamericana. "Aqui no se rinde nadie", afirmó en su día el negro Almeida.

Ni Almeida ni Cuba consideraron siquiera la posibilidad de rendirse.

miércoles, septiembre 09, 2009

Traje de luces


Ni el chándal podía disimular la ruina. Sometido a la disciplina deportiva del algodón, no era más que un recuerdo pintarrajeado de aquel guaperas que fue elegido el torero con mejor planta del momento por las lectoras de la revista Hola, en el año 1979. Su paisano Jaime Peñafiel, por entonces redactor-jefe de la publicación rosa, le hizo entrega del galardón en los salones del hotel Palace, abarrotados de amigos, curiosos y periodistas.

Ataviado para la caminata matinal, bajó con precaución la empinada escalera de caracol que comunicaba la vivienda con la carnicería de su mujer. Luisa, adormilada y de mal genio, despachaba a la clientela, mayoritariamente de sexo femenino. José le tiró un beso desde la puerta, repasó de reojo la anatomía de las presentes y salió a la calle.

La avenida Cervantes presentaba el aspecto normal de un martes por la mañana: trasiego de viandantes, madres solteras con sus bebés en los carritos, jubilados con el ejemplar de Ideal bajo el brazo, niños rezagados que corrían hacia el colegio del Ave María de la Quinta, todavía las legañas pegadas y el resto del colacao en la comisura de los labios. José León Villalta aceleró el paso y bajó hacia el puente Verde, donde observó a una pareja de patos retozando en las estancadas aguas del Genil. Andando en paralelo al río, recorriendo el paseo de los Basilios, volvió a aquella velada inolvidable de hacía casi treinta años.

Vestido de sport, peinado primorosamente por Luisa, estaba espléndido aquella noche. En la sala estaba presente la plana mayor del toreo de la época: Luis Miguel Dominguín, Antonio Ordóñez, Rafael de Paula, Curro Romero, Paquirri. En una esquina, fumaba Paco Rabal. En primera fila, al lado de su mujer, Lola Flores, Carmen Sevilla y Concha Márquez Piquer, lucían sus mejores galas, despertando el interés de los fotógrafos.

Los aplausos sonaron atronadores cuando el Rayo del Realejo se levantó de su asiento para recoger el premio que le entregaba Peñafiel. No era una condecoración taurina, sólo era la prueba viviente de que las mujeres españolas se morían por sus huesos, sin embargo los diestros también batieron palmas, reconociendo el talante y la clase del torero granadino. Cuando se giró para ofrecer la estatuilla al público, creyó ofrecer las dos orejas y el rabo al respetable de Las Ventas. Perdió la compostura una milésima de segundo cuando vio a Raquel Rosúa, al fondo del salón, lasciva como de costumbre, sonriéndole.

El deambular tempranero formaba parte de su rutina, desde que el endocrino se lo recomendó para bajar peso, tras un leve desajuste cardíaco. Cuando le apetecía subía hasta el Llano de la Perdiz, apontocaba sus reales en el reloj de sol de la cumbre y apuraba un cigarrillo, un único pitillo, lo que le permitía iniciar la bajada con los pulmones algo despejados. Algunos días se internaba en el Zaidín, hasta los confines de la avenida Dílar, terminando su andadura en las cocheras de la Rober, donde veía pasar los autobuses renqueantes que se encargaban del transporte urbano de pasajeros en la ciudad.

En ocasiones, finalizaba su trayecto en el parque de la Rosaleda, o cruzaba el puente sobre el ferrocarril de la calle Jesse Owens, para tomarse unas tapillas en Las Torres. Cuando regresaba a casa, Luisa había cerrado la tienda y él debía de entrar por la puerta de al lado del escaparate, que únicamente utilizaban cuando el negocio echaba el cierre.

Los domingos, arroz. Los lunes, puchero. Los martes, lentejas. Lo que quedaba de la semana el menú diario alternaba la pasta, el pescado y la carne, rematado siempre con un café con leche frente al televisor, sentados ambos en el sofá, tapados con la manta de la mesa camilla, calentándose los pies con el brasero eléctrico. Eso siempre que fuera invierno, porque si el verano acechaba Luisa encendía el aire acondicionado y convertía el comedor en el Polo Norte.

El brasero, el típico brasero de picón que calentó sus tardes y sus noches de niño en el Realejo, el aparatejo que su madre, Angusticas, quiso que se llevara consigo en la gira de América de 1975. Menos mal que consiguió convencer a la mujer de que aquello iba a formar un estropicio en el avión, que incluso lo podían requisar en las aduanas mexicanas, que no se preocupara, que en los hoteles del otro lado del charco también existía la calefacción.

Aquel año de 1975 fue trágico para el mundo del toro. Domingo Dominguín, matador retirado, apoderado de su hermano Luis Miguel, se suicidó de dos tiros en el pecho, en Guayaquil, donde residía con una imponente colombiana. A Villalta la noticia le pilló en Lima, donde acababa de torear un mano a mano con Pepe Cáceres. Apreciaba mucho a Dominguito, la personalidad arrolladora, la retórica revolucionaria impropia de un linaje taurino de raigambre franquista, su simpatía a raudales.

Precisamente, fue en una fiesta en el piso de Domingo en la calle Ferraz, donde conoció a Raquel Rosúa. Villalta todavía no vivía en Madrid, estaba alojado de manera temporal en la mansión de Luis Miguel, en Somosaguas. Llevaba unas copas de más cuando Fernando Fernán Gómez le presentó a la joven actriz que representaba un papel menor en una obra coral dirigida por Adolfo Marsillach. La conversación, animada por el dato de que la familia de Raquel provenía de Loja, se prolongó hasta el catre de la pensión donde habitaba la cómica.

Siguieron citándose a lo largo de tres años, hasta que José decidió cortar por lo sano en la primavera de 1974. Luisa se había quedado embarazada de Jorge, su segundo hijo, lo que intensificó el complejo de culpa que sentía el maestro, emponzoñando definitivamente la relación que mantenía con su amante. No volvió a verla hasta la noche de entrega del premio de Hola.

Dos tardes en semana, José León Villalta jugaba al dominó con los restos de su antigua peña taurina en la cafetería Ramírez, sita en las cercanías del coliseo granadino. Rafael Labella, Juanito Carmona y Luis Carlos Martínez eran los únicos fieles que habían resistido a las sucesivas hecatombes que arruinaron la meteórica carrera del Rayo del Realejo. Primero, la cogida del DF que le postró en cama durante dos temporadas, luego el fiasco de la reaparición en la Goyesca de Ronda, que sería el inicio de su declive. Luego vino el alcoholismo, la adicción a la cocaína, las peleas en los bares de putas, la pinchada que le metió un gitano de las casillas bajas de La Paz, cuando lo encontró follándose a su señora esposa.

El martes de autos, Villalta salió del Ramírez con el repeluzno metido en el cuerpo. Sus tres compadres de juegos y de risas habían evolucionado al unísono hacia un derechismo feroz, descabellado, alentados por los talibanes de las ondas. En vez de hablar de mujeres, de fútbol o de toros, se dedicaban a despotricar contra el presidente del Gobierno, responsable para ellos de todos los males del orbe. No es que él mismo fuera un entusiasta partidario del mentado Zapatero, él ni siquiera votaba, pero aquello le parecía una exageración.

Labella y Carmona, albañiles, habían estado mezclados en las huelgas contra la dictadura, ingresando en las Comisiones Obreras clandestinas, librándose por poco del aciago destino de los tres muertos del 70. Rafael había militado además en el Partido Comunista, figurando de relleno en unas listas electorales para el ayuntamiento de Atarfe. Luis Carlos era hijo de un capitán de la Guardia Civil, nacido en el cuartel de Las Palmas, revoltoso, contestatario, había sufrido una particular evolución, desde el maoísmo hasta el españolismo recalcitrante, recalando como tantos en el felipismo durante el período del pelotazo.

Cogió el autobús de la línea 9 en la avenida de la Constitución, a las 9 menos cuarto de la tarde. Se acomodó en el espacio reservado a los carricoches de niños chicos y se contentó con acariciar el paquete de tabaco, mirando con fiereza el letrero que prohibía fumar, una pegatina mal pegada a la cristalera que recubría el vehículo. Entonces la vio.

Una mulata trigueña, de larga cola azabache, adornadas sus orejas por dos aros de plata de tamaño maxi, cubría sus curvas con unos tejanos gastados y una cazadora de aviador. Calzaba unas botas peludas, de color morado. En un determinado instante, cuando Villalta llevaba ya unos cuantos minutos comiéndosela con la mirada, la chica, que tendría unos 35 años, cruzó sus pupilas con las del torero. Rayos, truenos y centellas, al modo del querido Archibald Haddock, impactaron en las hormonas de José Léon Villalta, despabilando el hambre de hembra, que ya creía saciada. No en vano, había alcanzado los 61 años en enero.

La noche del martes 24 de febrero de 2008, José no cenó en su hogar, dulce hogar. Engañó a su esposa con una excusa barata, apagó el teléfono móvil y se dispuso a controlar la mamada esplendorosa que Janina estaba acometiendo. Mientras su polla brotaba de una sequía de meses, remozada por la lengua experta de la brasileña, encendió como pudo la radio del Seat Toledo, sintonizando la Cadena Dial. Pastora Soler, una de sus preferidas junto a Pasión Vega o Diana Navarro en la nueva hornada de la canción española, defendía un tema de su álbum. Janina moldeaba el miembro viril a su antojo, con placidez y dedicación.

Enero de 1981. Adolfo Suárez se ahogaba en las arenas movedizas de la realpolitik, Tejero y los de su cuerda sacaban brillo a sus sables, los Comités anti-OTAN se manifestaban en Madrid. La actriz Lola Gaos, el abogado laboralista Fernando Sagaseta, el diputado socialista Pablo Castellano, el comandante de la UMD Luis Otero, eran los oradores programados del acto. La sorpresa mayúscula se produjo cuando un hombre joven subió al estrado. Elegante, distinguido, con porte de senador romano, chaqueta beige, camisa blanca y pañuelo azul, pantalones negros, zapatos italianos.

El diestro realejeño, en el apogeo de su popularidad, antes de su vuelta a los ruedos tras la cornada de La Monumental, estaba exultante. Titubeó durante un momento para luego empezar su alocución a los manifestantes contrarios a la entrada de España en la Alianza Atlántica :

-Buenas noches a todos, admirados compañeros de tribuna, estimados asistentes. Estamos aquí, en este acto, exteriorizando nuestra repulsa ante el ingreso de nuestro país a la OTAN. Estamos aquí, porque no queremos que nuestro territorio sea base de operaciones de ejércitos extranjeros destinados a reprimir a los pueblos libres del mundo. Estamos aquí, porque queremos que nuestra tierra sea tierra de paz, de entendimiento entre culturas, religiones y formas de vida. Estamos aquí, porque preferimos, en fin, el trinar mañanero de un gorrión al ruido ensordecedor de un B-52, rompiendo la tranquilidad de la siesta.

A muchos de vosotros, quizás a la mayoría, os desconcierta mi presencia ante este micrófono. Algunos pensaréis que soy un advenedizo, un torero acabado lanzado en paracaídas al movimiento anti-OTAN, deseoso de recuperar el cariño del público, promocionando mi inminente regreso al albero. Permitidme deciros que estáis equivocados.

Si estoy en este lugar, junto a vosotros, junto a dignos representantes de la cultura, la abogacía, el parlamentarismo correoso, la milicia demócrata, es porque éste es mi sitio, y no otro. Si me encuentro aquí, es por mi padre.

Pancracio León Valverde nació en Colomera, un pueblecito de la provincia de Granada, en 1919. Sus ascendientes poseían varias fanegas de olivos en los alrededores del pueblo, lo que les situaba como una familia relativamente rica. Cuando llegó la sangría del 36, Colomera quedó en zona republicana, mientras que la capital era tomada por los fascistas. Pancracio fue reclutado a la fuerza e hizo la guerra en el Ejército Popular de la República.

El señorito, destinado a una unidad dirigida por mandos comunistas, acabó contagiándose del marxismo de sus superiores. Cuando acabó la contienda, fue repatriado a España y tuvo que soportar un servicio militar en las islas Canarias, suplicio que duró unos cuantos años.

Vendidos los olivares, puso un horno de pan en la calle Santiago, en la antigua judería granadina, el Realejo. Mi madre, Angustias Villalta López, entró a trabajar en la panadería en el otoño de 1945, naciendo un servidor el 26 de enero de 1947.

A mi añorado padre le debo las primeras letras, las primeras inquietudes, las primeras respuestas a las enrevesadas preguntas infantiles. A mi padre le debo el estar hoy presente, en esta demostración de coraje de un pueblo al que no han vencido definitivamente.

El toreo me permitió, además de cumplir con mi vocación, entrar en contacto con personajes inolvidables, que no hicieron sino aumentar mi politización, concretar la conciencia de clase de un mocoso de la posguerra. Fui partidario, si puede decirse así, del Partido Marxista Taurino-Pensamiento Domingo Dominguín...

El Seat Toledo, aparcado en una calle desolada, por las proximidades del Camino de los Neveros, desengrasaba sus amortiguadores al compás de los cuerpos. La farola mortecina más cercana congregaba en danza un miserable enjambre de mosquitos. El traje de luces cogía polvo en el cuarto de los trastos viejos.

*La pintura que antecede este relato corto es obra del pintor Juan Pedro Aguilar Moreno, y se encuentra disponible en su página web: http://www.jupeam.com/

lunes, septiembre 07, 2009

En el alambre


Me sostengo en el alambre, con más pena que gloria. Finiquitado en abril el último contrato temporal, de una ristra infinita por la que no pude ni devengar la ayuda familiar, me encuentro extraviado en el desierto del desempleo.

La búsqueda de trabajo no da ningún resultado, los cursos de formación profesional ocupacional se esfuman, el canto de sirena de las oposiciones comienza a seducirme. Afronto la nueva temporada francamente desorientado, en términos laborales se entiende. Desgajado de la Facultad, aquejado de titulitis (pandemia contemporánea del estudiantado español), buscando rincones a cubierto, donde resguardarme hasta que escampe la tormenta.

A falta de un buen psicólogo que codifique mis neuras, me refugio en la escritura, santo oficio de inquirir verdad según Pepe Bergamín. Inquiero así mi verdad, que espero sea también la vuestra, la de las víctimas del capitalismo en su versión neoliberal. Destripando la realidad que me rodea, indagando sobre la marcha de los acontecimientos internacionales, opinando a diestro y siniestro, a veces de manera apasionada, otras intentando ser frío, destilo la esencia de mi raciocinio (si es que alguna vez he poseído tal cualidad).

Mientras soluciono mis problemas existenciales, seguiré actualizando el Llanto periódicamente, cuando me venga la chispa, cuando se conecten los circuitos. Ojalá el fantasma de Vladimir Ilich, al que invoco en las imágenes que acompañan esta entrada, acuda en mi socorro.

Salud gente.

miércoles, septiembre 02, 2009

Apuntes de apartamento para un socialismo a la venezolana


En el imaginario colectivo de los años noventa Venezuela aparecía como un país fértil en la producción de misses Universo, a los ojos de un español tipo era sólo el plató constante de nuestros culebrones predilectos.

A día de hoy, la percepción se bifurca frontalmente. Para los adeptos al pensamiento único, la nación caribeña sufre en silencio las tropelías y los desmanes de un gobierno populista y totalitario. Para los anticapitalistas, cada uno de su padre y de su madre, Venezuela es el laboratorio de experimentación ideológica y práctica del socialismo postsoviético.

El Socialismo del siglo XXI, preconizado y puesto en marcha por el presidente Hugo Chávez, supone la simbiosis venezolana del compendio de experiencias libertarias sudamericanas. Recogiendo el legado de la gesta bolivariana, reconociendo el padrinazgo simbólico de la Revolución Cubana, aunando el socialismo castrense y el socialismo civil en un mismo proyecto de cambio.

La Revolución Bolivariana se declara continuadora legítima de la pretensión inconclusa del Libertador: La unión política de América del Sur. A fin de lograrlo, propone una Segunda Independencia Latinoamericana, que arroje a las oligarquías cipayas al limbo de la Historia.

Cuba ha magnetizado con su ejemplo a todo los procesos revolucionarios desarrollados en el mundo tras 1959. Venezuela no podía renunciar al acompañamiento solidario de la isla numantina, desafiante ante los Estados Unidos, compañera indiscutible de los pueblos pobres.

Fidel Castro ya adivinó el potencial de Chávez al recibirlo en el aeropuerto de La Habana con honores de jefe de Estado, el 14 de diciembre de 1994. Su proverbial sabiduría anticipó el triunfo chavista en las elecciones de 1998, auténtica viga maestra sobre la que se comenzó a cimentar la revolución.

El socialismo venezolano es la decantación final de una serie de nacionalismos progresistas, asociados normalmente a sectores comprometidos de las fuerzas armadas, surgidos como respuesta incontrolada al expolio económico del imperialismo extranjero sobre las riquezas naturales del continente. Desde el seno de los cuarteles hasta los claustros universitarios, desde el sindicalismo de base hasta la intelectualidad inquieta, desde los cerros miserables hasta la Iglesia refractaria a los mercaderes de nuevo cuño, la doctrina de Simón Bolívar agrupó a los descontentos con la Cuarta República, a los desahuciados del pacto de Punto Fijo.

El juramento del Salman de Güere (1982) marca el inicio de la lucha política de una generación de militares venezolanos, encabezados por Hugo Chávez. Pero, mucho antes, ya combatían las guerrillas en las selvas y en las sierras, ya se proclamaban bolivarianas. Chávez canalizó la rebeldía de los nadie, encauzándola y concretándola en una estrategia a largo plazo, la Revolución Bolivariana.

Los Ejércitos sudamericanos siempre han sido más propicios a la infiltración revolucionaria que sus homólogos occidentales. La milicia está en el origen del peronismo, uno de los movimientos sociopolíticos más complejos de América Latina, capaz de unir bajo la égida de Juan Domingo Perón a la extrema izquierda montonera y a la Triple A ultraderechista. Militares fueron también Juan Velasco Alvarado, Juan José Torres, Francisco Caamaño Deñó, Luís Carlos Prestes u Omar Torrijos, representantes todos ellos de la disidencia con respecto al Imperio del Norte.

Este fenómeno, de nacionalismos antiimperialistas o de socialismos castrenses (según mi criterio), ha chocado demasiadas veces con la estrechez de miras de los intérpretes del marxismo vulgar, incapaces de divisar por encima de sus narices, absorbidas en la lectura de los clásicos del género. Tanto análisis del propio ombligo ha acabado provocando una teoría marxiana pacata, únicamente practicable en los delirios personales de los profesionales del oficio.

Cualquier hijo de vecino, con unas entendederas medianas, comprende el papel represivo de las fuerzas armadas en el organigrama del estado capitalista. No por ello, se puede descalificar sin argumentos a los intentos revolucionarios capitaneados por soldados. Venezuela es la prueba viva de que de un batallón de paracaidistas puede manar el empuje necesario para articular la mayor amenaza planetaria a los EEUU.

La estela del socialismo civil también ha fructificado en los pagos de Rómulo Gallegos. La sombra del Amauta planea sobre Caracas. José Carlos Mariátegui, el progenitor del socialismo indoamericano, es citado constantemente por el presidente Chávez y por los constructores de la Revolución Bonita, como un precedente en el desbroce de dogmas y de arquetipos. Mariátegui es la posibilidad de elaborar una propuesta socialista acotada al terreno nacional, despojada de prejuicios europeos, superadora del desgarro soviético, inmaculada del pecado original del estalinismo.

Salvador Allende Gossens, héroe inapelable en el panteón de cualquier izquierda posible, emblema del socialismo ciudadano, guía también los pasos elefantiásicos del pueblo venezolano. El fracaso de la Unidad Popular, desintegrada por un golpe militar fascista, sirve de advertencia para un proceso que ya ha sentido el peligro reaccionario en sus variantes más dañinas: el putsch mediático, el paro empresarial-petrolero, los motines delincuenciales, la desestabilización imperialista.

El socialismo a la venezolana, conjugación de Marx y de Bolívar, cóctel aliñado al alimón por Simón Rodríguez y por Friedrich Engels, parto con dolor del Amauta y del general Ezequiel Zamora, avanzadilla universal del socialismo postsoviético, reserva de nuestras esperanzas tantas veces marchitadas.

La vía al socialismo que emprenden en estas horas los revolucionarios venezolanos, los parias del puntofijismo, los obreros en vanguardia, las clases medias conscientes, los soldados patriotas, no es una aventura impoluta, limpia de imperfecciones. Es el enésimo intento de subvertir el estado de las cosas, aspiración humana desde el principio de los tiempos. No es el cometido de este artículo juzgar los errores y las desviaciones del proyecto bolivariano, que haberlos haylos. Esa espinosa cuestión la dejamos para otra ocasión.

En el maremágnum de esta penúltima crisis cíclica del sistema capitalista, en esta orilla del sur de Europa, a tiro de piedra del África ardiente, Venezuela emerge de las tinieblas cual faro acogedor que nos señala la ruta a seguir.

*Las cuatro ideas que sustentan este texto prendieron en mi mollera durante las vacaciones en Castell de Ferro, a ello se debe el curioso nombre del mismo.

domingo, agosto 30, 2009

Retorno a la patria chica


Mi álter ego, a pesar de su renovado look leninista, se ha convertido al monarquismo. Ahí le tenéis, en pleno Balcón de Europa, alternando con Su Majestad Alfonso XII. Se empeñó el chiquillo en visitar Nerja, sorteando la tortura rojiverde de la travesía de Torrenueva, esperando que el influjo resistente de Chanquete despertara a sus musas, aletargadas en el sopor agosteño.

El barco del susodicho sólo le pudo proporcionar unos minutos de sombra, un receso en la magna tarea de recuperar la inspiración del ayer. Hete aquí, el entuerto que no pudo desfacer el marino catódico, lo vino a resolver un Borbón también de pega. El azul Mediterráneo sirvió de marco para la resurrección del literato.

El bronce borbónico actuó como catalizador, despertando al hombre de orden que el Malali siempre ha llevado dentro. Oleadas de banderas constitucionales, la Marcha Real a tope, San Luis María Anson en paños menores, arruinaron los vestigios de rebeldía en la psique del Labrac.

Las ideas de acero toledano se disolvieron como simples terrones de azúcar. El rojerío, mera pose intelectual, un pelín snob, nada pudo con la campechanía tradicional de los reyes de España.

El 26 de agosto de 2009, mi otro yo se pasó al enemigo.

Yo, he vuelto.

Recomenzamos carajo...

sábado, agosto 01, 2009

El "Llanto" cierra por vacaciones


Por tercer verano consecutivo, El Llanto de la Acequia, cuelga el cartel de cerrado por vacaciones. Este paréntesis se produce por motivos obvios: este que suscribe se marcha un mesecito a la costa granadina, donde la conexión a Internet es una quimera, una empresa de complicada consecución.

Me dedicaré estas semanas al culto al cuerpo, es decir, a la ingestión desatada de tintos con limón, a tostarme en la playa cómo una sardina marxista-leninista, a bucear la piscina de punta a punta.

En septiembre, regresará Antonio Salvador, con la mala leche a flor de piel, sobredosis de Manolo Vázquez Montalbán mediante, preparado para emprender el curso 2009/2010.

Os aviso, con suficiente antelación: pasaré lista, y el que falte, será castigado con una temporada en el Gulag, a media pensión.

Salud y República.