
miércoles, marzo 28, 2007
martes, marzo 27, 2007
jueves, marzo 22, 2007
El crimen fue en Roquetas
¡Qué pasó en Almería!,
¡pobre Almería!
¡ay Almería!
Carlos Cano (1983)
El 24 de julio de 2005, volvió a repetirse la historia. Un acontecimiento trágico rompió abruptamente la monotonía informativa de aquel verano. Mientras los españoles atestaban las playas y se vaciaban las ciudades, un hombre murió en el cuartelillo de la Guardia Civil de Roquetas de Mar. Se llamaba Juan Martínez Galdeano y tenía 39 años. Otra vez, otra maldita vez.
El suceso copó las portadas de los periódicos y abrió los diferentes telediarios. Una vez digerida la sorpresa y controlado el estupor del primer momento, la noticia se fue diluyendo en el magma informativo del estío español. En estos días, casi dos años después del crimen, se está celebrando el juicio contra los nueve miembros de la Benemérita imputados en la muerte de Martínez Galdeano. Se vuelve a hablar del llamado "Caso Roquetas". Puede que en los medios se recuerde también a aquel anciano fascista que sacó una pistola de fogueo en medio de una manifestación de repulsa al asesinato. Anécdotas, nada más que anécdotas.
Cuando un ciudadano muere en dependencias policiales, después de haber sido detenido y apaleado por agentes de la autoridad, se quiebra el Estado de Derecho. Cuando los que cometen el crimen son aquellos que supuestamente deben velar por la seguridad de todos y combatir a los criminales, la democracia falla. Para nuestra desgracia, este tipo de sucesos no es infrecuente en España. Pocas veces muere alguien tras recibir malos tratos y/o torturas en una comisaría o en un cuartelillo, pero haberlas, haylas.
De nuevo, Almería ensangrentada. 24 años más tarde, otra muerte violenta en los anales de la Guardia Civil. Tras el "Caso Almería", que dió lugar a una magnífica película de Pedro Costa, el "Caso Roquetas". La España del nuevo milenio sigue teniendo el alma de cartón piedra. Algo se cerró en falso, no se limpió adecuadamente el solar patrio, todo estaba demasiado bien atado.
En mayo de 1981, tres jóvenes trabajadores, Luis Cobo Mier, Luis Montero García y Juan Mañas Morales, fueron asesinados en el antiguo cuartel de Casafuerte, para posteriormente ser quemados sus cuerpos en el interior de un coche en la carretera de Gérgal. Los asesinos, dirigidos por el teniente coronel de la Guardia Civil, Carlos Castilla Quero, los confundieron con los tres miembros del comando etarra que acababa de asesinar en Madrid al teniente general Valenzuela. Cómo siempre, el terrorismo individual servía de coartada al aún más tremebundo Terrorismo de Estado.
Hoy en día, 26 años después, la familia de Juan Mañas Morales sigue reclamando justicia. Los padres del joven asesinado, piden la imputación de 8 guardias civiles que se fueron de rositas. Esperemos que la familia del agricultor Martínez Galdeano reciba una justa reparación a tiempo, y que los culpables paguen por el delito cometido. Que no se vuelva a repetir la historia.
Almería, invadida por un mar de plásticos, es actualmente un hervidero de nuevos ricos, hijos de la especulación inmobiliaria y del cultivo en invernaderos. La provincia más oriental de Andalucía, el territorio más seco de España, el refugio mítico del spaghetti-western, podría ser el embrión de futuras Marbellas, si no lo remediamos. Habitada por gentes de todos los lugares, credos y razas, codiciada por las mafias del ladrillo, en su día fue el último refugio de la dignidad nacional.
Cuando la República Española se hundió, aplastada por la bota nazifascista, la ciudad de Almería tuvo el honor de ser el último lugar de España donde ondeó la bandera tricolor. En Almería, mataron también al joven maoísta Javier Verdejo, en agosto de 1976, cuando realizaba una pintada en la playa de San Miguel. Otra vez Almería. Otra vez la Guardia Civil.
No olvidamos tampoco la lealtad de miles y miles de guardias civiles al Gobierno republicano. Muchos de ellos dieron su vida por la libertad, murieron por un mundo mejor, sufrieron prisión o exilio. Cómo voy a olvidarme de ellos, cuando yo mismo soy bisnieto de guardia civil.
Debemos luchar para que nunca más se repitan estos hechos, para que nunca más corra la sangre por Almería, para que no falle la democracia, para que nadie quebrante el Estado de Derecho. Otra cosa sería definir lo que entiende cada cual por estado de derecho. Porque, en marzo de 2007, este invento huele mal y tiene hechuras de Estado de Desecho.
¡pobre Almería!
¡ay Almería!
Carlos Cano (1983)
El 24 de julio de 2005, volvió a repetirse la historia. Un acontecimiento trágico rompió abruptamente la monotonía informativa de aquel verano. Mientras los españoles atestaban las playas y se vaciaban las ciudades, un hombre murió en el cuartelillo de la Guardia Civil de Roquetas de Mar. Se llamaba Juan Martínez Galdeano y tenía 39 años. Otra vez, otra maldita vez.
El suceso copó las portadas de los periódicos y abrió los diferentes telediarios. Una vez digerida la sorpresa y controlado el estupor del primer momento, la noticia se fue diluyendo en el magma informativo del estío español. En estos días, casi dos años después del crimen, se está celebrando el juicio contra los nueve miembros de la Benemérita imputados en la muerte de Martínez Galdeano. Se vuelve a hablar del llamado "Caso Roquetas". Puede que en los medios se recuerde también a aquel anciano fascista que sacó una pistola de fogueo en medio de una manifestación de repulsa al asesinato. Anécdotas, nada más que anécdotas.
Cuando un ciudadano muere en dependencias policiales, después de haber sido detenido y apaleado por agentes de la autoridad, se quiebra el Estado de Derecho. Cuando los que cometen el crimen son aquellos que supuestamente deben velar por la seguridad de todos y combatir a los criminales, la democracia falla. Para nuestra desgracia, este tipo de sucesos no es infrecuente en España. Pocas veces muere alguien tras recibir malos tratos y/o torturas en una comisaría o en un cuartelillo, pero haberlas, haylas.
De nuevo, Almería ensangrentada. 24 años más tarde, otra muerte violenta en los anales de la Guardia Civil. Tras el "Caso Almería", que dió lugar a una magnífica película de Pedro Costa, el "Caso Roquetas". La España del nuevo milenio sigue teniendo el alma de cartón piedra. Algo se cerró en falso, no se limpió adecuadamente el solar patrio, todo estaba demasiado bien atado.
En mayo de 1981, tres jóvenes trabajadores, Luis Cobo Mier, Luis Montero García y Juan Mañas Morales, fueron asesinados en el antiguo cuartel de Casafuerte, para posteriormente ser quemados sus cuerpos en el interior de un coche en la carretera de Gérgal. Los asesinos, dirigidos por el teniente coronel de la Guardia Civil, Carlos Castilla Quero, los confundieron con los tres miembros del comando etarra que acababa de asesinar en Madrid al teniente general Valenzuela. Cómo siempre, el terrorismo individual servía de coartada al aún más tremebundo Terrorismo de Estado.
Hoy en día, 26 años después, la familia de Juan Mañas Morales sigue reclamando justicia. Los padres del joven asesinado, piden la imputación de 8 guardias civiles que se fueron de rositas. Esperemos que la familia del agricultor Martínez Galdeano reciba una justa reparación a tiempo, y que los culpables paguen por el delito cometido. Que no se vuelva a repetir la historia.
Almería, invadida por un mar de plásticos, es actualmente un hervidero de nuevos ricos, hijos de la especulación inmobiliaria y del cultivo en invernaderos. La provincia más oriental de Andalucía, el territorio más seco de España, el refugio mítico del spaghetti-western, podría ser el embrión de futuras Marbellas, si no lo remediamos. Habitada por gentes de todos los lugares, credos y razas, codiciada por las mafias del ladrillo, en su día fue el último refugio de la dignidad nacional.
Cuando la República Española se hundió, aplastada por la bota nazifascista, la ciudad de Almería tuvo el honor de ser el último lugar de España donde ondeó la bandera tricolor. En Almería, mataron también al joven maoísta Javier Verdejo, en agosto de 1976, cuando realizaba una pintada en la playa de San Miguel. Otra vez Almería. Otra vez la Guardia Civil.
No olvidamos tampoco la lealtad de miles y miles de guardias civiles al Gobierno republicano. Muchos de ellos dieron su vida por la libertad, murieron por un mundo mejor, sufrieron prisión o exilio. Cómo voy a olvidarme de ellos, cuando yo mismo soy bisnieto de guardia civil.
Debemos luchar para que nunca más se repitan estos hechos, para que nunca más corra la sangre por Almería, para que no falle la democracia, para que nadie quebrante el Estado de Derecho. Otra cosa sería definir lo que entiende cada cual por estado de derecho. Porque, en marzo de 2007, este invento huele mal y tiene hechuras de Estado de Desecho.
lunes, marzo 12, 2007
Defender a Cuba
Necesitamos a Cuba como necesitamos respirar para sobrevivir. Necesitamos a Cuba como necesitamos el amor, la familia, los amigos, para llevar una vida digna. Necesitamos a Cuba porque necesitamos educación pública, atención sanitaria universal, derechos humanos para todos. Necesitamos a Cuba, porque es la demostración palpable de que otro mundo es posible.
Queremos a Cuba, porque Cuba nos quiere a nosotros. Soñamos con Cuba porque Cuba sueña con el mundo. Admiramos al pueblo cubano, por su entereza, su fuerza, su lucha, porque el pueblo cubano admira a la gente de bien. Somos cubanos, sin haber nacido allí ni pisado nunca aquella isla, porque, en el futuro, todo será Cuba. El nuevo mundo socialista está a la vuelta de la esquina, esperando su momento.
La Revolución Cubana es uno de los procesos políticos más importantes del siglo XX (y del XXI). Heredera directa de la Revolución Francesa, porque derrocó una dictadura sanguinaria y logró la verdadera independencia del país, ejercitando la soberanía nacional. Hija rebelde de la Revolución de Octubre, porque el socialismo no fue su pretensión primera, sino una necesidad posterior. Se atrevió a construir el socialismo, cuando en la propia Unión Soviética lo habían petrificado.
Desde el principio, Cuba pagó cara su osadía. Atreverse a poner en práctica una alternativa al capitalismo a cien millas de las costas de EEUU, era algo imperdonable. El Imperio más poderoso de todos los tiempos castigó al pueblo cubano con el bloqueo económico más prolongado de la historia, que aún perdura. Pronto, desde la Casa Blanca se ordenó a la CIA planificar y ejecutar el asesinato de Fidel Castro.
La familia Kennedy, tan recordada por tirios y troyanos, se obsesionó con Fidel. El Fiscal General de los EEUU, Robert Kennedy, a instancias de su hermano JFK, planeó mil formas distintas de acabar con la vida del Comandante. Para ello se valió de mercenarios cubanos exiliados, que formaban parte de la CIA. Todos los intentos fracasaron. El Caballo sigue en pie, en posición de combate.
En abril de 1961, Cuba tardó apenas tres días en derrotar la invasión de Playa Girón. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias derrotaron y capturaron a más de mil invasores, propinando la primera gran derrota al imperialismo yanqui en América Latina. Año y medio después, con la crisis de los misiles, el mundo estuvo al borde de la Tercera Guerra Mundial. La URSS trató directamente con EEUU, relegando las legítimas peticiones de Cuba al baúl de los recuerdos. Una vez más, el gigante soviético sustituía el internacionalismo proletario por sus ínfulas de gran potencia.
Según apuntan diversas teorías, John Fitzgerald Kennedy, trigésimo quinto presidente de los EEUU, fue asesinado por pistoleros cubanos exiliados a sueldo de la CIA. Puede que Luis Posada Carriles, terrorista internacional responsable de multitud de crímenes, actualmente preso en Texas por delitos de emigración, fuera uno de los que apretaran el gatillo. Años más tarde, Robert Kennedy, moriría asesinado, cuando estaba a punto de convertirse en candidato demócrata a la presidencia.
Acosada, bloqueada, invadida, repudiada, herida, Cuba no tuvo más remedio que echarse a los brazos de la Unión Soviética. Un dato muy importante para comprender la importancia del proceso revolucionario cubano, es el número de víctimas mortales provocadas por acciones terroristas, auspiciadas por el Imperio, a lo largo de estos 48 años. La cifra es espeluznante y demuestra la importancia del socialismo cubano para los chacales imperialistas. Supera los 3000 muertos, incluyendo voladuras de aviones en vuelo, explosiones de barcos, asesinatos de alfabetizadores, introducción de virus y bacterias, bombas contra intereses turísticos, bombardeos aéreos contra la población civil, y un largo etcétera de horrores.
Pero, Cuba, orgullosa y valerosa, supo sobreponerse a las adversidades y continuar su camino. El analfabetismo fue eliminado, la sanidad pública se extendió al común de los cubanos, la reforma agraria entregó la tierra a los campesinos, ... Cuba no dudó ni un momento en ayudar a los demás pueblos latinoamericanos. Fortaleció las guerrillas revolucionarias de todo el continente, y fue lugar de acogida y refugio para perseguidos políticos. Quizás, en algunos casos, el voluntarismo y la ilusión empañaron la realidad, y debido a ello Ernesto Guevara de la Serna fue vilmente ejecutado en Bolivia.
Con el paso de los años, Cuba fue infectada por bacilos estalinistas, contagiada por la ajada URSS. La Revolución Cubana tuvo también su Quinquenio Gris (1971-1976). La censura y el dogmatismo dañaron a la cultura cubana, contrariando el espíritu socialista de la Revolución. La creación del Ministerio de Cultura, dirigido por el martiano Armando Hart Dávalos, pudo frenar aquella desviación y restaurar la cordura. Durante, un tiempo también se discriminó a los homosexuales y a los testigos de Jehová, pero fue algo pasajero, heredado de la caduca y machista moral burguesa, que todavía prevalecía entre algunos revolucionarios.
Como hemos visto, Cuba también rectificó a tiempo y evitó el estalinismo. La Revolución Cubana fue generosa a la hora de practicar el internacionalismo proletario, cuestión fundamental que los soviéticos parecían haber olvidado. Cientos de miles de soldados cubanos fueron enviados a África, a lo largo de varias décadas, para colaborar en la lucha de los pueblos negros por la independencia y el socialismo. Cuba ayudó a preservar la integridad territorial de Ángola, contribuyó decisivamente a la caída del régimen del apartheid en Sudáfrica, y gracias a ella, nació una nueva nación: Namibia. Muchos cubanos perecieron en los campos de batalla africanos o quedaron mutilados para siempre. Cuba demostró que ser internacionalista de verdad, duele y hace sangre, pero merece la pena.
Cuando la Junta Militar chilena derribó el gobierno constitucional de Salvador Allende, bombardeando el palacio presidencial y acorralando al "pije" Allende hasta el suicidio, Cuba abrió sus brazos y ofreció su territorio cómo lugar de exilio para miles de antifascistas chilenos. En los años 80, apoyó con todas sus fuerzas a la hermana Revolución Sandinista, que floreció en Nicaragua.
Fidel Castro predijo la caída de la Unión Soviética, a finales de los años 80, cuando pronosticar la desaparición de la Patria Socialista parecía asunto de ciencia-ficción. Los hechos no tardaron en darle la razón. El bloque socialista se desmoronó por completo, sepultando los sueños e ilusiones de millones de personas. A partir de entonces, el denominado pensamiento único campa a sus anchas por las desoladas calles de Moscú, ocupadas ahora por mafias, oligarcas, socialdemócratas y delincuentes de todos los pelajes.
La voladura del Imperio Soviético destrozó la economía cubana, ya que, debido al criminal bloqueo, la inmensa mayoría del comercio cubano dependía de los países socialistas. Pero, contra lo que pensaban los imperialistas y muchos izquierdistas de boquilla, Cuba resistió. Resistió y venció. Superó el período especial y llegó al siglo XXI.
Hoy en día, Cuba sigue transitando hacia el socialismo, con más empeño que nunca. Mantiene miles y miles de médicos por todo el mundo, atendiendo las necesidades sanitarias de las comunidades pobres de todo el orbe. Junto con la Venezuela Bolivariana, gestiona la Misión Milagro, que ha devuelto la vista, de forma absolutamente gratuita, a centenares de miles de latinoamericanos sin recursos.
No lo han podido asesinar en casi 50 años de Revolución, y eso que lo han intentado tropecientasmil veces. El pasado 13 de agosto cumplió 80 años. Es un anciano enfermo, que permanece actualmente en reposo, a la espera de retomar su actividad habitual. Pero, ese anciano es el Caballo, ese hombre delgado y arrugado es nuestro Comandante en Jefe. Ha sobrevivido a 9 administraciones presidenciales usamericanas, a dictadores cipayos cómo los Somoza, Trujillo o Pinochet, y ha derrotado dialécticamente a caballeretes sin vergüenza, cómo Felipe González, José María Aznar, Silvio Berlusconi o Vicente Fox. Es un gigante de la política internacional y un icono de la revolución mundial. Ante su egregia figura, cualquier otro estadista palidece.
Fidel, en sus últimos años, y sobre todo, desde su última enfermedad, se parece al Quijote. El Comandante Hugo Chávez, digno discípulo y bravo presidente del pueblo venezolano o el novelista Manuel Talens, fiel colaborador de Rebelión.org y paisano de un servidor, lo han señalado recientemente. Don Quijote de La Habana. Verdaderamente, Fidel Castro, y con él, el pueblo de Cuba, ha librado duras batallas en estos 48 años, al igual que el hidalgo manchego.
Para los medios de manipulación masiva, Cuba ha visto fieros gigantes donde sólo descansaban viejos molinos. Para nosotros, el Quijote siempre estuvo cuerdo, porque intentó cambiar el mundo y en ello le fue la vida. Los locos eran (y son) los otros, los que niegan el pan y la sal a la humanidad, los que trafican con vidas ajenas y venden sus convicciones por un puñado de monedas de plata. No hay nada más desquiciado, menos racional y más inmoral, que el sistema capitalista en su versión neoliberal.
Algunos dirán que Don Quijote fue derrotado en las playas de Barcelona, y que murió cuerdo. La gente decente, que todavía conserva la memoria, sabe que Cuba Socialista venció en Playa Girón, y que, desde entonces, no ha abandonado el combate anticapitalista. Don Quijote de la Habana, San Ernesto de la Higuera, sigue con la adarga al brazo, a lomos de Rocinante, cabalgando por la Tierra.
En todos los rincones del mundo, se escucha un rumor de cascos de caballos. Unos pocos, los menos y los que más poseen, lo temen y tiemblan aterrorizados. Otros, los más, los que menos tienen, los que mueren de hambre y sufren en sus entrañas los males de la globalización, lo adoran, lo quieren, lo desean. Ese rumor, callado y constelado cómo escribió Neruda, es Cuba, es Fidel, es el Che, es Camilo, es Haydée, es Celia, es Raúl, es Almeida,... Es el planeta entero, que no se resigna a desaparecer, que no quiere perder a sus hijos humanos, que quiere seguir brillando en el Universo.
Defendemos a Cuba, porque defendemos la vida. Defendemos a Cuba porque defendemos al hombre y a la mujer. Defendemos a Cuba, porque sin Cuba, estaríamos todos muertos. Sólo Cuba, y con ella, Venezuela o Bolivia, nos permiten seguir viviendo. Cuba nos ayuda a soñar. Siguiendo a Don Pedro Calderón de la Barca, la vida es sueño, y los sueños, sueños son. Con Cuba soñamos, con Cuba vivimos.
Queremos a Cuba, porque Cuba nos quiere a nosotros. Soñamos con Cuba porque Cuba sueña con el mundo. Admiramos al pueblo cubano, por su entereza, su fuerza, su lucha, porque el pueblo cubano admira a la gente de bien. Somos cubanos, sin haber nacido allí ni pisado nunca aquella isla, porque, en el futuro, todo será Cuba. El nuevo mundo socialista está a la vuelta de la esquina, esperando su momento.
La Revolución Cubana es uno de los procesos políticos más importantes del siglo XX (y del XXI). Heredera directa de la Revolución Francesa, porque derrocó una dictadura sanguinaria y logró la verdadera independencia del país, ejercitando la soberanía nacional. Hija rebelde de la Revolución de Octubre, porque el socialismo no fue su pretensión primera, sino una necesidad posterior. Se atrevió a construir el socialismo, cuando en la propia Unión Soviética lo habían petrificado.
Desde el principio, Cuba pagó cara su osadía. Atreverse a poner en práctica una alternativa al capitalismo a cien millas de las costas de EEUU, era algo imperdonable. El Imperio más poderoso de todos los tiempos castigó al pueblo cubano con el bloqueo económico más prolongado de la historia, que aún perdura. Pronto, desde la Casa Blanca se ordenó a la CIA planificar y ejecutar el asesinato de Fidel Castro.
La familia Kennedy, tan recordada por tirios y troyanos, se obsesionó con Fidel. El Fiscal General de los EEUU, Robert Kennedy, a instancias de su hermano JFK, planeó mil formas distintas de acabar con la vida del Comandante. Para ello se valió de mercenarios cubanos exiliados, que formaban parte de la CIA. Todos los intentos fracasaron. El Caballo sigue en pie, en posición de combate.
En abril de 1961, Cuba tardó apenas tres días en derrotar la invasión de Playa Girón. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias derrotaron y capturaron a más de mil invasores, propinando la primera gran derrota al imperialismo yanqui en América Latina. Año y medio después, con la crisis de los misiles, el mundo estuvo al borde de la Tercera Guerra Mundial. La URSS trató directamente con EEUU, relegando las legítimas peticiones de Cuba al baúl de los recuerdos. Una vez más, el gigante soviético sustituía el internacionalismo proletario por sus ínfulas de gran potencia.
Según apuntan diversas teorías, John Fitzgerald Kennedy, trigésimo quinto presidente de los EEUU, fue asesinado por pistoleros cubanos exiliados a sueldo de la CIA. Puede que Luis Posada Carriles, terrorista internacional responsable de multitud de crímenes, actualmente preso en Texas por delitos de emigración, fuera uno de los que apretaran el gatillo. Años más tarde, Robert Kennedy, moriría asesinado, cuando estaba a punto de convertirse en candidato demócrata a la presidencia.
Acosada, bloqueada, invadida, repudiada, herida, Cuba no tuvo más remedio que echarse a los brazos de la Unión Soviética. Un dato muy importante para comprender la importancia del proceso revolucionario cubano, es el número de víctimas mortales provocadas por acciones terroristas, auspiciadas por el Imperio, a lo largo de estos 48 años. La cifra es espeluznante y demuestra la importancia del socialismo cubano para los chacales imperialistas. Supera los 3000 muertos, incluyendo voladuras de aviones en vuelo, explosiones de barcos, asesinatos de alfabetizadores, introducción de virus y bacterias, bombas contra intereses turísticos, bombardeos aéreos contra la población civil, y un largo etcétera de horrores.
Pero, Cuba, orgullosa y valerosa, supo sobreponerse a las adversidades y continuar su camino. El analfabetismo fue eliminado, la sanidad pública se extendió al común de los cubanos, la reforma agraria entregó la tierra a los campesinos, ... Cuba no dudó ni un momento en ayudar a los demás pueblos latinoamericanos. Fortaleció las guerrillas revolucionarias de todo el continente, y fue lugar de acogida y refugio para perseguidos políticos. Quizás, en algunos casos, el voluntarismo y la ilusión empañaron la realidad, y debido a ello Ernesto Guevara de la Serna fue vilmente ejecutado en Bolivia.
Con el paso de los años, Cuba fue infectada por bacilos estalinistas, contagiada por la ajada URSS. La Revolución Cubana tuvo también su Quinquenio Gris (1971-1976). La censura y el dogmatismo dañaron a la cultura cubana, contrariando el espíritu socialista de la Revolución. La creación del Ministerio de Cultura, dirigido por el martiano Armando Hart Dávalos, pudo frenar aquella desviación y restaurar la cordura. Durante, un tiempo también se discriminó a los homosexuales y a los testigos de Jehová, pero fue algo pasajero, heredado de la caduca y machista moral burguesa, que todavía prevalecía entre algunos revolucionarios.
Como hemos visto, Cuba también rectificó a tiempo y evitó el estalinismo. La Revolución Cubana fue generosa a la hora de practicar el internacionalismo proletario, cuestión fundamental que los soviéticos parecían haber olvidado. Cientos de miles de soldados cubanos fueron enviados a África, a lo largo de varias décadas, para colaborar en la lucha de los pueblos negros por la independencia y el socialismo. Cuba ayudó a preservar la integridad territorial de Ángola, contribuyó decisivamente a la caída del régimen del apartheid en Sudáfrica, y gracias a ella, nació una nueva nación: Namibia. Muchos cubanos perecieron en los campos de batalla africanos o quedaron mutilados para siempre. Cuba demostró que ser internacionalista de verdad, duele y hace sangre, pero merece la pena.
Cuando la Junta Militar chilena derribó el gobierno constitucional de Salvador Allende, bombardeando el palacio presidencial y acorralando al "pije" Allende hasta el suicidio, Cuba abrió sus brazos y ofreció su territorio cómo lugar de exilio para miles de antifascistas chilenos. En los años 80, apoyó con todas sus fuerzas a la hermana Revolución Sandinista, que floreció en Nicaragua.
Fidel Castro predijo la caída de la Unión Soviética, a finales de los años 80, cuando pronosticar la desaparición de la Patria Socialista parecía asunto de ciencia-ficción. Los hechos no tardaron en darle la razón. El bloque socialista se desmoronó por completo, sepultando los sueños e ilusiones de millones de personas. A partir de entonces, el denominado pensamiento único campa a sus anchas por las desoladas calles de Moscú, ocupadas ahora por mafias, oligarcas, socialdemócratas y delincuentes de todos los pelajes.
La voladura del Imperio Soviético destrozó la economía cubana, ya que, debido al criminal bloqueo, la inmensa mayoría del comercio cubano dependía de los países socialistas. Pero, contra lo que pensaban los imperialistas y muchos izquierdistas de boquilla, Cuba resistió. Resistió y venció. Superó el período especial y llegó al siglo XXI.
Hoy en día, Cuba sigue transitando hacia el socialismo, con más empeño que nunca. Mantiene miles y miles de médicos por todo el mundo, atendiendo las necesidades sanitarias de las comunidades pobres de todo el orbe. Junto con la Venezuela Bolivariana, gestiona la Misión Milagro, que ha devuelto la vista, de forma absolutamente gratuita, a centenares de miles de latinoamericanos sin recursos.
No lo han podido asesinar en casi 50 años de Revolución, y eso que lo han intentado tropecientasmil veces. El pasado 13 de agosto cumplió 80 años. Es un anciano enfermo, que permanece actualmente en reposo, a la espera de retomar su actividad habitual. Pero, ese anciano es el Caballo, ese hombre delgado y arrugado es nuestro Comandante en Jefe. Ha sobrevivido a 9 administraciones presidenciales usamericanas, a dictadores cipayos cómo los Somoza, Trujillo o Pinochet, y ha derrotado dialécticamente a caballeretes sin vergüenza, cómo Felipe González, José María Aznar, Silvio Berlusconi o Vicente Fox. Es un gigante de la política internacional y un icono de la revolución mundial. Ante su egregia figura, cualquier otro estadista palidece.
Fidel, en sus últimos años, y sobre todo, desde su última enfermedad, se parece al Quijote. El Comandante Hugo Chávez, digno discípulo y bravo presidente del pueblo venezolano o el novelista Manuel Talens, fiel colaborador de Rebelión.org y paisano de un servidor, lo han señalado recientemente. Don Quijote de La Habana. Verdaderamente, Fidel Castro, y con él, el pueblo de Cuba, ha librado duras batallas en estos 48 años, al igual que el hidalgo manchego.
Para los medios de manipulación masiva, Cuba ha visto fieros gigantes donde sólo descansaban viejos molinos. Para nosotros, el Quijote siempre estuvo cuerdo, porque intentó cambiar el mundo y en ello le fue la vida. Los locos eran (y son) los otros, los que niegan el pan y la sal a la humanidad, los que trafican con vidas ajenas y venden sus convicciones por un puñado de monedas de plata. No hay nada más desquiciado, menos racional y más inmoral, que el sistema capitalista en su versión neoliberal.
Algunos dirán que Don Quijote fue derrotado en las playas de Barcelona, y que murió cuerdo. La gente decente, que todavía conserva la memoria, sabe que Cuba Socialista venció en Playa Girón, y que, desde entonces, no ha abandonado el combate anticapitalista. Don Quijote de la Habana, San Ernesto de la Higuera, sigue con la adarga al brazo, a lomos de Rocinante, cabalgando por la Tierra.
En todos los rincones del mundo, se escucha un rumor de cascos de caballos. Unos pocos, los menos y los que más poseen, lo temen y tiemblan aterrorizados. Otros, los más, los que menos tienen, los que mueren de hambre y sufren en sus entrañas los males de la globalización, lo adoran, lo quieren, lo desean. Ese rumor, callado y constelado cómo escribió Neruda, es Cuba, es Fidel, es el Che, es Camilo, es Haydée, es Celia, es Raúl, es Almeida,... Es el planeta entero, que no se resigna a desaparecer, que no quiere perder a sus hijos humanos, que quiere seguir brillando en el Universo.
Defendemos a Cuba, porque defendemos la vida. Defendemos a Cuba porque defendemos al hombre y a la mujer. Defendemos a Cuba, porque sin Cuba, estaríamos todos muertos. Sólo Cuba, y con ella, Venezuela o Bolivia, nos permiten seguir viviendo. Cuba nos ayuda a soñar. Siguiendo a Don Pedro Calderón de la Barca, la vida es sueño, y los sueños, sueños son. Con Cuba soñamos, con Cuba vivimos.
sábado, marzo 10, 2007
jueves, marzo 08, 2007
Lo importante es caminar
El Partido Popular se ha echado definitivamente al monte. Por fin, se han despojado de la máscara centrista y exhiben su verdadero rostro: el del nacionalcatolicismo totalitario y excluyente. La chispa que ha prendido la hoguera "popular" ha sido el cambio de régimen penitenciario del militante de ETA, José Ignacio de Juana Chaos.
El PP, teledirigido por los locutores neocons de la COPE, siembre bajo la maléfica sombra de José María Aznar, se ha lanzado a la calle, a protestar contra la supuesta rendición del Gobierno ZP ante ETA. Las banderas franquistas están resurgiendo de las tinieblas, fruto del caldo de cultivo de los retrohistoriadores (Pío Moa, César Vidal, Ricardo de la Cierva) cómo los denominó en su día Fernando Fernán Gómez. La teoría de la conspiración va perdiendo fuelle conforme avanza el juicio del 11-M, y los ultras ya se están cansado de tanto peón negro. Ahora la prisión atenuada de Iñaki de Juana constituye la principal excusa en la estrategia de acoso y derribo contra el PSOE.
La oposición pepera española ha aprendido bien la lección de la oposición antichavista venezolana. La mayor desgracia para nosotros, es que José Luis Rodríguez Zapatero no se le parece, ni de lejos, a Hugo Chávez Frías. Mientras el gobierno bolivariano que encabeza Chávez intenta construir el Socialismo del siglo XXI, el gobierno pesoísta de ZP está socavando el Estado del Bienestar.
La política económica de este gobierno es claramente neoliberal, fiel a los dictados de Bruselas y Washington. La política fiscal es claramente regresiva, cómo ha señalado en repetidas ocasiones el economista Juan Francisco Martín Seco. Las últimas reformas laborales y de la Seguridad Social son claramente lesivas para los intereses de las clases trabajadoras, tal y cómo ha afirmado recientemente el profesor Alberto Montero Soler. El gabinete ZP no es un gobierno de izquierdas, ni siquiera socialdemócrata. A lo sumo, social-liberal.
Optó por otorgar determinados derechos civiles a colectivos que los tenían vetados (extensión de los derechos de matrimonio y adopción a la población homosexual). Cumplió su principal promesa electoral y retiró el contingente de tropas españolas del infierno iraquí. Pero, a su vez, ha incrementado notablemente el número de soldados españoles en Afganistán y ha enviado dotaciones de la Guardia Civil al Haití postAristide. El papelón del presidente del Gobierno y de su ministro de Exteriores defendiendo con ahínco la nefasta Constitución Europea, es otro punto negativo del Gobierno PSOE (me niego a llamarlo socialista porque su política es profundamente antisocialista).
La reciente visita de Zapatero a Marruecos, ha confirmado lo que ya sabíamos: el Gobierno de España ha traicionado de nuevo al sufrido pueblo saharaui. ZP ha aceptado sin reservas la propuesta marroquí de convertir el Sáhara Occidental en una autonomía dependiente de Rabat, imposibilitando el derecho de autodeterminación de los saharauis. Otra puñalada trapera de la antigua metrópoli dirigida al costado de este pueblo valeroso.
La política antiterrorista del PSOE ha sido, en muchos aspectos, similar a la de la etapa aznarista. No olvidemos que el fenecido Pacto Antiterrorista fue una idea original del actual presidente. Recordemos que la Ley de Partidos fue elaborada y aprobada por los dos grandes partidos. El frentismo antinacionalista tampoco fue exclusivo del PP. La criminalización del Gobierno Vasco o las detenciones arbitrarias contra el supuesto entorno de ETA, necesitaron del poderoso apoyo del PSOE y de sus medios satélites (PRISA).
Durante el gobierno ZP, se han seguido produciendo detenciones arbitrarias, han continuado las denuncias de torturas en centros de detención y cárceles, se ha seguido criminalizando a numerosos ciudadanos vascos, ... Sin embargo, parece que desde el poder, se está intentando solucionar el conflicto vasco desde una óptica más inteligente. No se ha aparcado en ningún momento la solución policial, pero también se ha iniciado un proceso de diálogo con la izquierda abertzale y con la propia organización terrorista, que esta momentáneamente paralizado desde el atentado de Barajas.
Este proceso de paz ha enfurecido al Partido Popular. Aliado con grupúsculos ultraderechistas, está intentando desestabilizar al Gobierno, movilizando a su electorado, que no es nada desdeñable (10 millones de personas). Quieren tensar la cuerda al máximo, implorando porque no se rompa el encaje de bolillos que se tejió en la Transición. El PSOE ha reaccionado informando de las excarcelaciones de etarras durante la era Aznar. Parece que se avecina tormenta. Un escenario de lucha sin cuartel entre los dos grandes partidos dinásticos, podría afectar también a la Corona. Y ese es el resquicio que el movimiento republicano debe aprovechar.
Vivimos en la Segunda Restauración Borbónica, heredera directa del siniestro régimen del general Franco. Debemos estudiar cuidadosamente la Primera Restauración para vislumbrar parte del futuro que nos espera. Si consultamos la historia, encontramos el resultado del enfrentamiento y posterior descomposición de los partidos dinásticos de entonces: la dictadura de Miguel Primo de Rivera. El movimiento republicano no supo ganarse el apoyo del movimiento obrero para acabar con el régimen alfonsino, y apareció providencialmente un espadón. El PSOE de aquella época, bastante más rojo que el de ahora, jugó al posibilismo y apoyó la dictadura.
El golpismo enterró la falsa democracia caciquista. Debemos actuar para que no sea el golpismo fascista el que sepulte la actual democracia neoliberal, sino la acción conjunta del movimiento republicano y del movimiento obrero. Aunque tenemos que ser realistas y reconocer nuestra debilidad. Somos pocos y peleados entre nosotros. Sólo la unión hace la fuerza. Sólo con la unión, se puede iniciar una revolución.
La progresiva radicalización del Partido Comunista de España es vital. El PCE continúa siendo el partido obrero más importante de España y es necesario que vuelva a situarse en el espacio antisistémico. Sería procedente además una reconciliación entre el PCE y los partidos ultraizquierdistas. Borrón y cuenta nueva. Hay que reeditar el Frente Popular e intentar atraer a las bases del PSOE. La reestructuración de las centrales sindicales también es ineludible. Debemos extirpar el cáncer de la burocracia y recuperar el sindicalismo de clase. Nuevas caras, nuevos aires.
En estos momentos, es perentoria una ofensiva antifascista. Hay que responder a la derecha en las calles. No pueden enseñorearse de ellas. Sería una tremenda contradicción, ya que siempre han sido especialistas en reprimir con dureza manifestaciones pacíficas. Organizaciones cómo la Coordinadora Antifascista de Madrid ya se ocupan de ello.
La recuperación de la Memoria Histórica es muy necesaria para formar e informar a las nuevas generaciones de lo que fue nuestro pasado. Un pasado terrorífico, negro, asesino, pero también rojo, ilusionante, combativo, luchador. La Federación Estatal de Foros por la Memoria es un buen ejemplo de lo que se debe de hacer en este terreno.
Sólo podremos construir República, habiendo construido antes a los republicanos. Para ello se requieren asociaciones culturales y reivindicativas, cómo Unidad Cívica por la República o la Plataforma de Ciudadanos por la República. Acabar con la desunión y el enfrentamiento estéril entre republicanos debe constituir uno de nuestros principales objetivos.
La tarea es ardua y complicada, pero no imposible. En realidad, nada es imposible. La utopía es un horizonte que nunca alcanzaremos, pero lo importante es caminar, cómo cuenta Eduardo Galeano. Si este pueblo pudo resistir durante tres largos años al fascismo internacional, es capaz de muchas cosas más.
Parece que el PSOE le está enseñando los dientes a la ultraderecha. Su pasividad y blandenguería en estos temas daba ya lástima. Quizás lo que pretenda con ello sea evitar que se rompa el castillo de naipes postfranquista. Regresar al manido consenso y que todos los politicastros se laven las manos cómo Pilatos. Nuestro objetivo es exactamente el contrario: derrumbar de un soplido el castillo de naipes para edificar una República auténticamente democrática. Eso sí, evitando a los espadones y combatiendo a los imperialismos que los acunan.
El PP, teledirigido por los locutores neocons de la COPE, siembre bajo la maléfica sombra de José María Aznar, se ha lanzado a la calle, a protestar contra la supuesta rendición del Gobierno ZP ante ETA. Las banderas franquistas están resurgiendo de las tinieblas, fruto del caldo de cultivo de los retrohistoriadores (Pío Moa, César Vidal, Ricardo de la Cierva) cómo los denominó en su día Fernando Fernán Gómez. La teoría de la conspiración va perdiendo fuelle conforme avanza el juicio del 11-M, y los ultras ya se están cansado de tanto peón negro. Ahora la prisión atenuada de Iñaki de Juana constituye la principal excusa en la estrategia de acoso y derribo contra el PSOE.
La oposición pepera española ha aprendido bien la lección de la oposición antichavista venezolana. La mayor desgracia para nosotros, es que José Luis Rodríguez Zapatero no se le parece, ni de lejos, a Hugo Chávez Frías. Mientras el gobierno bolivariano que encabeza Chávez intenta construir el Socialismo del siglo XXI, el gobierno pesoísta de ZP está socavando el Estado del Bienestar.
La política económica de este gobierno es claramente neoliberal, fiel a los dictados de Bruselas y Washington. La política fiscal es claramente regresiva, cómo ha señalado en repetidas ocasiones el economista Juan Francisco Martín Seco. Las últimas reformas laborales y de la Seguridad Social son claramente lesivas para los intereses de las clases trabajadoras, tal y cómo ha afirmado recientemente el profesor Alberto Montero Soler. El gabinete ZP no es un gobierno de izquierdas, ni siquiera socialdemócrata. A lo sumo, social-liberal.
Optó por otorgar determinados derechos civiles a colectivos que los tenían vetados (extensión de los derechos de matrimonio y adopción a la población homosexual). Cumplió su principal promesa electoral y retiró el contingente de tropas españolas del infierno iraquí. Pero, a su vez, ha incrementado notablemente el número de soldados españoles en Afganistán y ha enviado dotaciones de la Guardia Civil al Haití postAristide. El papelón del presidente del Gobierno y de su ministro de Exteriores defendiendo con ahínco la nefasta Constitución Europea, es otro punto negativo del Gobierno PSOE (me niego a llamarlo socialista porque su política es profundamente antisocialista).
La reciente visita de Zapatero a Marruecos, ha confirmado lo que ya sabíamos: el Gobierno de España ha traicionado de nuevo al sufrido pueblo saharaui. ZP ha aceptado sin reservas la propuesta marroquí de convertir el Sáhara Occidental en una autonomía dependiente de Rabat, imposibilitando el derecho de autodeterminación de los saharauis. Otra puñalada trapera de la antigua metrópoli dirigida al costado de este pueblo valeroso.
La política antiterrorista del PSOE ha sido, en muchos aspectos, similar a la de la etapa aznarista. No olvidemos que el fenecido Pacto Antiterrorista fue una idea original del actual presidente. Recordemos que la Ley de Partidos fue elaborada y aprobada por los dos grandes partidos. El frentismo antinacionalista tampoco fue exclusivo del PP. La criminalización del Gobierno Vasco o las detenciones arbitrarias contra el supuesto entorno de ETA, necesitaron del poderoso apoyo del PSOE y de sus medios satélites (PRISA).
Durante el gobierno ZP, se han seguido produciendo detenciones arbitrarias, han continuado las denuncias de torturas en centros de detención y cárceles, se ha seguido criminalizando a numerosos ciudadanos vascos, ... Sin embargo, parece que desde el poder, se está intentando solucionar el conflicto vasco desde una óptica más inteligente. No se ha aparcado en ningún momento la solución policial, pero también se ha iniciado un proceso de diálogo con la izquierda abertzale y con la propia organización terrorista, que esta momentáneamente paralizado desde el atentado de Barajas.
Este proceso de paz ha enfurecido al Partido Popular. Aliado con grupúsculos ultraderechistas, está intentando desestabilizar al Gobierno, movilizando a su electorado, que no es nada desdeñable (10 millones de personas). Quieren tensar la cuerda al máximo, implorando porque no se rompa el encaje de bolillos que se tejió en la Transición. El PSOE ha reaccionado informando de las excarcelaciones de etarras durante la era Aznar. Parece que se avecina tormenta. Un escenario de lucha sin cuartel entre los dos grandes partidos dinásticos, podría afectar también a la Corona. Y ese es el resquicio que el movimiento republicano debe aprovechar.
Vivimos en la Segunda Restauración Borbónica, heredera directa del siniestro régimen del general Franco. Debemos estudiar cuidadosamente la Primera Restauración para vislumbrar parte del futuro que nos espera. Si consultamos la historia, encontramos el resultado del enfrentamiento y posterior descomposición de los partidos dinásticos de entonces: la dictadura de Miguel Primo de Rivera. El movimiento republicano no supo ganarse el apoyo del movimiento obrero para acabar con el régimen alfonsino, y apareció providencialmente un espadón. El PSOE de aquella época, bastante más rojo que el de ahora, jugó al posibilismo y apoyó la dictadura.
El golpismo enterró la falsa democracia caciquista. Debemos actuar para que no sea el golpismo fascista el que sepulte la actual democracia neoliberal, sino la acción conjunta del movimiento republicano y del movimiento obrero. Aunque tenemos que ser realistas y reconocer nuestra debilidad. Somos pocos y peleados entre nosotros. Sólo la unión hace la fuerza. Sólo con la unión, se puede iniciar una revolución.
La progresiva radicalización del Partido Comunista de España es vital. El PCE continúa siendo el partido obrero más importante de España y es necesario que vuelva a situarse en el espacio antisistémico. Sería procedente además una reconciliación entre el PCE y los partidos ultraizquierdistas. Borrón y cuenta nueva. Hay que reeditar el Frente Popular e intentar atraer a las bases del PSOE. La reestructuración de las centrales sindicales también es ineludible. Debemos extirpar el cáncer de la burocracia y recuperar el sindicalismo de clase. Nuevas caras, nuevos aires.
En estos momentos, es perentoria una ofensiva antifascista. Hay que responder a la derecha en las calles. No pueden enseñorearse de ellas. Sería una tremenda contradicción, ya que siempre han sido especialistas en reprimir con dureza manifestaciones pacíficas. Organizaciones cómo la Coordinadora Antifascista de Madrid ya se ocupan de ello.
La recuperación de la Memoria Histórica es muy necesaria para formar e informar a las nuevas generaciones de lo que fue nuestro pasado. Un pasado terrorífico, negro, asesino, pero también rojo, ilusionante, combativo, luchador. La Federación Estatal de Foros por la Memoria es un buen ejemplo de lo que se debe de hacer en este terreno.
Sólo podremos construir República, habiendo construido antes a los republicanos. Para ello se requieren asociaciones culturales y reivindicativas, cómo Unidad Cívica por la República o la Plataforma de Ciudadanos por la República. Acabar con la desunión y el enfrentamiento estéril entre republicanos debe constituir uno de nuestros principales objetivos.
La tarea es ardua y complicada, pero no imposible. En realidad, nada es imposible. La utopía es un horizonte que nunca alcanzaremos, pero lo importante es caminar, cómo cuenta Eduardo Galeano. Si este pueblo pudo resistir durante tres largos años al fascismo internacional, es capaz de muchas cosas más.
Parece que el PSOE le está enseñando los dientes a la ultraderecha. Su pasividad y blandenguería en estos temas daba ya lástima. Quizás lo que pretenda con ello sea evitar que se rompa el castillo de naipes postfranquista. Regresar al manido consenso y que todos los politicastros se laven las manos cómo Pilatos. Nuestro objetivo es exactamente el contrario: derrumbar de un soplido el castillo de naipes para edificar una República auténticamente democrática. Eso sí, evitando a los espadones y combatiendo a los imperialismos que los acunan.
lunes, marzo 05, 2007
Réplica de Ramón Cotarelo
No tiene Vd. toda la información. No basta con coger las memorias de don Marcelino Camacho y creérselas a pies juntillas, como hace Vd. Muy típico de los comunistas.
El señor Camacho en esas memorias, en el asunto de la huelga de hambre miente. Cuando esa huelga de hambre se puso en marcha yo ya no estaba en la prisión de Soria, pues me habían trasladado a la de Segovia. Ese desmentido lo publiqué en su día en "Diario 16", en la crítica al libro del señor Camacho quien, por supuesto, no me contestó. Tengo, además, los correspondientes papeles de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias que así lo prueban.
En cambio, le contaré a Vd. otra anécdota, también fácil de comprobar: en enero de 1967 todos los presos políticos de Carabanchel (entre los que me encontraba yo), hicimos una huelga de hambre para protestar porque la dirección había castigado injustamente a un preso etarra. Todos... menos don Marcelino Camacho.Eso también es comprobable.Así que ya ve Vd. por dónde respira cada cual
Salud.
Ramón Cotarelo.
El señor Camacho en esas memorias, en el asunto de la huelga de hambre miente. Cuando esa huelga de hambre se puso en marcha yo ya no estaba en la prisión de Soria, pues me habían trasladado a la de Segovia. Ese desmentido lo publiqué en su día en "Diario 16", en la crítica al libro del señor Camacho quien, por supuesto, no me contestó. Tengo, además, los correspondientes papeles de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias que así lo prueban.
En cambio, le contaré a Vd. otra anécdota, también fácil de comprobar: en enero de 1967 todos los presos políticos de Carabanchel (entre los que me encontraba yo), hicimos una huelga de hambre para protestar porque la dirección había castigado injustamente a un preso etarra. Todos... menos don Marcelino Camacho.Eso también es comprobable.Así que ya ve Vd. por dónde respira cada cual
Salud.
Ramón Cotarelo.
domingo, marzo 04, 2007
Miserias de la socialdemocracia
Hace varias semanas, estaba zapeando tan tranquilamente, cuando me topé con Mario Soares. El expresidente portugués estaba siendo entrevistado por el periodista Joaquín Petit, en el programa 1001 Noches, de Canal 2 Andalucía. Inmediatamente, solté el mando a distancia y me dispuse a escuchar la entrevista.
Al cabo de pocos minutos, al responder a una pregunta del entrevistador sobre la Revolución de los Claveles, Soares dijo algo muy trascendente. Comentó que esta insurrección fue en sus inicios una revolución democrática y que con el paso del tiempo se convirtió en una revolución socialista-comunista. Añadió que gracias a él y a su partido, el Partido Socialista de Portugal, aquella revolución había fracasado y Portugal se había apartado de la senda del socialismo. Nunca un socialdemócrata fue tan claro.
Mario Soares torpedeó la vía portuguesa al socialismo desde el principio. El Partido Socialista, con la inestimable colaboración del embajador usamericano en Lusitania, Frank Carlucci, impulsó la destrucción de la primera revolución socialista en Europa Occidental desde la Comuna de París. La historia se repetía. La socialdemocracia portuguesa aplastaba una revolución socialista, al igual que el gobierno del SPD reprimió el levantamiento espartaquista de 1919, asesinando a Karl Liebknecht y a Rosa Luxemburgo.
Esto no es nada nuevo. Desde siempre el reformismo, aliado a la reacción, ha entorpecido el inevitable ascenso de los trabajadores hacia un mundo mejor. Lo más sorprendente del asunto es la naturalidad y la normalidad, incluso el orgullo, con el que Soares se refería a su traición al pueblo portugués. Es algo demoledor desde mi punto de vista.
Por estos lares, no estamos muy acostumbrados a la sinceridad en la política. Nuestros socialdemócratas han sido igual de traidores y de represores que los del resto del orbe, pero no han sido tan sinceros como Mario Soares.
Nadie puede olvidar la degradación en que desembocó el felipismo. Con los últimos datos que se manejan este período histórico es entendible, ya que ahora conocemos los primigenios contactos del clan de Sevilla con la CIA o con la socialdemocracia alemana. Es de cortesía cumplir los compromisos adquiridos, aunque ellos suponga estafar a millones de votantes, saquear a manos llenas el patrimonio público y asesinar a presuntos terroristas.
Los militantes más correosos del PCE también recuerdan los manejos eurocomunistas de Santiago Carrillo Solares ¿Y no es acaso el eurocomunismo una forma refinada de socialdemocracia?
En estos dos casos, nunca se ha producido una confesión cómo la de Mario Soares. Nunca han reconocido ni reconocerán, que ni el socialismo ni tampoco una tímida socialdemocracia clásica constituyen sus objetivos ni fundamentan sus actitudes políticas. Al fin y al cabo, Soares forma parte del ala izquierda de la socialdemocracia, mientras que energúmenos cómo Felipe González a duras penas podrían clasificarse cómo social-liberales.
Pasemos a otro asunto, siempre navegando por los procelosos mares de la socialdemocracia. El pasado 5 de Febrero, el profesor Ramón Cotarelo atacó sin piedad a Marcelino Camacho en su blog. Reproduzco a continuación las lindezas y comparaciones (odiosas) que escribió Cotarelo:
"Así que en la manifa estaban los comunistas de la UCE, bien agarrados del brazo de los franquistas del águila en la bandera. Y también había algunxs representantes de doctrinas habitualmente nefandas para la derecha, como la republicana o la socialista. Allí estaba la socialista, doña Rosa Díez, también del ganchete de los de la UCE. La función de estxs elementxs (comunistas, socialistas, republicanos que hacen el juego a las derechas), desgajadxs de su medio natural e incrustadxs en territorio hostil es, por lo general, claramente legitimatoria. Se ha hecho en todas las guerras porque uno de los modos de minar la moral del contrincante es que éste vea a lxs suyxs combatiendo en las filas enemigas. Muchas veces estas gentes acaban abjurando de su fe primera, pero no siempre tiene por qué ser así. ¿Nadie se acuerda de los artículos que publicaba el señor Marcelino Camacho en el ABC, cuando lo dirigía el señor Ansón, quien solía glosar las aportaciones del sindicalista en las páginas de huecograbado afirmando que era un honesto representante de la "auténtica" izquierda frente, claro es, a la "traidora" de la socialdemocracia reformista de entonces, la del repugnante "felipismo"?"
Desde mi modesto entender, que por supuesto no llega a las cotas de maestría intelectual de Cotarelo, comparar a Marcelino con Rosa Díez es una barbaridad. Aparte, la manera despectiva en que llama señor a Marcelino no es digna de un socialdemócrata de izquierdas (categoría política en la que se inscribe él mismo)
Uno, que no ha vivido casi nada pero tiene algo de memoria, conoce perfectamente el porqué de este ataque despiadado. Sólo hay que coger el espléndido volumen de memorias de Marcelino, "Confieso que he luchado", ojearlo y buscar las referencias a Ramón García Cotarelo. Dicho y hecho. Uno abre el libro por la página 260 y encuentra a nuestro personaje. Cuenta Camacho en este pasaje de sus memorias cómo es trasladado a la prisión de Soria, en plenos años 60, y cómo toma contacto con todos los grupos políticos presentes en la cárcel, entre ellos el PCE-ml. El secretario general de esta organización era entonces Paulino García Moya, antiguo militante del PCE. En esos días García Moya se encontraba en presidio en Soria, al igual que su hijo, García Cotarelo.
Poco a poco, vamos desbrozando el camino y se explica la animadversión de Cotarelo hacia Camacho. Por lo visto, el fundador de las CCOO propuso a los demás presos políticos iniciar una huelga de hambre cómo medida de presión, encaminada a obtener algunas reivindicaciones. La huelga duró diez días y el seguimiento fue casi unánime, participando en ella Paulino García Moya. Sin embargo, su hijo, Cotarelo, ni participó en la huelga de hambre ni firmó un escrito dirigido al ministro de Justicia. Marcelino se refiere a él en el libro, cómo un catedrático universitario en la órbita del PSOE (las memorias se publicaron en 1990).
Con estas dos anécdotas, he querido señalar el carácter malsano y contraproducente de la socialdemocracia. La derecha, que oprime y sangra al hombre, está mucho más cerca de lo que creemos, en la otra orilla del río. Aquellos que prostituyen el socialismo, gestionando el capitalismo, son enemigos de la clase obrera. En el futuro, el pueblo soberano sabrá hacer justicia.
Al cabo de pocos minutos, al responder a una pregunta del entrevistador sobre la Revolución de los Claveles, Soares dijo algo muy trascendente. Comentó que esta insurrección fue en sus inicios una revolución democrática y que con el paso del tiempo se convirtió en una revolución socialista-comunista. Añadió que gracias a él y a su partido, el Partido Socialista de Portugal, aquella revolución había fracasado y Portugal se había apartado de la senda del socialismo. Nunca un socialdemócrata fue tan claro.
Mario Soares torpedeó la vía portuguesa al socialismo desde el principio. El Partido Socialista, con la inestimable colaboración del embajador usamericano en Lusitania, Frank Carlucci, impulsó la destrucción de la primera revolución socialista en Europa Occidental desde la Comuna de París. La historia se repetía. La socialdemocracia portuguesa aplastaba una revolución socialista, al igual que el gobierno del SPD reprimió el levantamiento espartaquista de 1919, asesinando a Karl Liebknecht y a Rosa Luxemburgo.
Esto no es nada nuevo. Desde siempre el reformismo, aliado a la reacción, ha entorpecido el inevitable ascenso de los trabajadores hacia un mundo mejor. Lo más sorprendente del asunto es la naturalidad y la normalidad, incluso el orgullo, con el que Soares se refería a su traición al pueblo portugués. Es algo demoledor desde mi punto de vista.
Por estos lares, no estamos muy acostumbrados a la sinceridad en la política. Nuestros socialdemócratas han sido igual de traidores y de represores que los del resto del orbe, pero no han sido tan sinceros como Mario Soares.
Nadie puede olvidar la degradación en que desembocó el felipismo. Con los últimos datos que se manejan este período histórico es entendible, ya que ahora conocemos los primigenios contactos del clan de Sevilla con la CIA o con la socialdemocracia alemana. Es de cortesía cumplir los compromisos adquiridos, aunque ellos suponga estafar a millones de votantes, saquear a manos llenas el patrimonio público y asesinar a presuntos terroristas.
Los militantes más correosos del PCE también recuerdan los manejos eurocomunistas de Santiago Carrillo Solares ¿Y no es acaso el eurocomunismo una forma refinada de socialdemocracia?
En estos dos casos, nunca se ha producido una confesión cómo la de Mario Soares. Nunca han reconocido ni reconocerán, que ni el socialismo ni tampoco una tímida socialdemocracia clásica constituyen sus objetivos ni fundamentan sus actitudes políticas. Al fin y al cabo, Soares forma parte del ala izquierda de la socialdemocracia, mientras que energúmenos cómo Felipe González a duras penas podrían clasificarse cómo social-liberales.
Pasemos a otro asunto, siempre navegando por los procelosos mares de la socialdemocracia. El pasado 5 de Febrero, el profesor Ramón Cotarelo atacó sin piedad a Marcelino Camacho en su blog. Reproduzco a continuación las lindezas y comparaciones (odiosas) que escribió Cotarelo:
"Así que en la manifa estaban los comunistas de la UCE, bien agarrados del brazo de los franquistas del águila en la bandera. Y también había algunxs representantes de doctrinas habitualmente nefandas para la derecha, como la republicana o la socialista. Allí estaba la socialista, doña Rosa Díez, también del ganchete de los de la UCE. La función de estxs elementxs (comunistas, socialistas, republicanos que hacen el juego a las derechas), desgajadxs de su medio natural e incrustadxs en territorio hostil es, por lo general, claramente legitimatoria. Se ha hecho en todas las guerras porque uno de los modos de minar la moral del contrincante es que éste vea a lxs suyxs combatiendo en las filas enemigas. Muchas veces estas gentes acaban abjurando de su fe primera, pero no siempre tiene por qué ser así. ¿Nadie se acuerda de los artículos que publicaba el señor Marcelino Camacho en el ABC, cuando lo dirigía el señor Ansón, quien solía glosar las aportaciones del sindicalista en las páginas de huecograbado afirmando que era un honesto representante de la "auténtica" izquierda frente, claro es, a la "traidora" de la socialdemocracia reformista de entonces, la del repugnante "felipismo"?"
Desde mi modesto entender, que por supuesto no llega a las cotas de maestría intelectual de Cotarelo, comparar a Marcelino con Rosa Díez es una barbaridad. Aparte, la manera despectiva en que llama señor a Marcelino no es digna de un socialdemócrata de izquierdas (categoría política en la que se inscribe él mismo)
Uno, que no ha vivido casi nada pero tiene algo de memoria, conoce perfectamente el porqué de este ataque despiadado. Sólo hay que coger el espléndido volumen de memorias de Marcelino, "Confieso que he luchado", ojearlo y buscar las referencias a Ramón García Cotarelo. Dicho y hecho. Uno abre el libro por la página 260 y encuentra a nuestro personaje. Cuenta Camacho en este pasaje de sus memorias cómo es trasladado a la prisión de Soria, en plenos años 60, y cómo toma contacto con todos los grupos políticos presentes en la cárcel, entre ellos el PCE-ml. El secretario general de esta organización era entonces Paulino García Moya, antiguo militante del PCE. En esos días García Moya se encontraba en presidio en Soria, al igual que su hijo, García Cotarelo.
Poco a poco, vamos desbrozando el camino y se explica la animadversión de Cotarelo hacia Camacho. Por lo visto, el fundador de las CCOO propuso a los demás presos políticos iniciar una huelga de hambre cómo medida de presión, encaminada a obtener algunas reivindicaciones. La huelga duró diez días y el seguimiento fue casi unánime, participando en ella Paulino García Moya. Sin embargo, su hijo, Cotarelo, ni participó en la huelga de hambre ni firmó un escrito dirigido al ministro de Justicia. Marcelino se refiere a él en el libro, cómo un catedrático universitario en la órbita del PSOE (las memorias se publicaron en 1990).
Con estas dos anécdotas, he querido señalar el carácter malsano y contraproducente de la socialdemocracia. La derecha, que oprime y sangra al hombre, está mucho más cerca de lo que creemos, en la otra orilla del río. Aquellos que prostituyen el socialismo, gestionando el capitalismo, son enemigos de la clase obrera. En el futuro, el pueblo soberano sabrá hacer justicia.
sábado, febrero 24, 2007
Granada (Desgranada). Primera Entrega.
Quizás muchos de ustedes no lo sepan, pero la carretera más alta de Europa se encuentra en la provincia de Granada. Comienza en la ciudad de la Alhambra y finaliza en la cumbre del pico Veleta, el segundo más alto de la Península Ibérica tras su vecino Mulhacén. Desde hace algunos años, el último tramo de la carretera, que escala hasta los 3000 metros, está cortado para vehículos. Cada año se celebran dos carreras deportivas, una ciclista y otra a pie, que utilizan la vieja carretera para alcanzar el techo de Iberia.
Porque, la carretera es vieja, tiene bastantes años. Data de 1935, en plena Segunda República. En su época fue un proyecto audaz, agresivo para el medio ambiente y perturbador de la tranquilidad de la Sierra Nevada. Pero, sin duda, su creador quiso asaltar los cielos, acercar la alta montaña al ciudadano común, robarle el fuego a los dioses del Olimpo para ofrecérselo a los hombres. Se llamaba Juan José de Santa Cruz y Garcés de Marsilla.
El ingeniero Santa Cruz nació en Madrid en 1880, siendo el menor de los cinco hijos del Barón de Andilla. Realizó, al igual que su padre, los estudios de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos. En 1914, fue destinado a Granada, donde residiría hasta su muerte. Pronto se integró en la vida política y cultural de la localidad, convirtiéndose en presidente del Centro Artístico, del que formaban parte personajes de la talla de Federico García Lorca o Fernando de los Ríos.
Militó en la Agrupación de Intelectuales al Servicio de la República, junto con José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón, Ramón Pérez de Ayala y Antonio Machado. En las Cortes Constituyentes de la Segunda República, Santa Cruz fue elegido diputado por el PSOE. Manuel Azaña, con el que mantenía una antigua amistad, quiso nombrarlo ministro de Obras Públicas, pero el ingeniero se negó.
En el año 1931 fue nombrado ingeniero jefe de Obras Públicas de Granada. Dos años más tarde, abandonó la actividad política. En 1935, concluyeron las obras de la carretera más alta de Europa, cumpliéndose el viejo sueño de Santa Cruz.
En Granada capital, la sublevación fascista comenzó el 20 de julio de 1936. Las tropas salieron de los cuarteles, y apoyadas por voluntarios falangistas, ocuparon las calles de la ciudad. Los sublevados tomaron el Ayuntamiento, el Gobierno Civil, el Gobierno Militar y la fábrica de pólvoras de El Fargue .
Porque, la carretera es vieja, tiene bastantes años. Data de 1935, en plena Segunda República. En su época fue un proyecto audaz, agresivo para el medio ambiente y perturbador de la tranquilidad de la Sierra Nevada. Pero, sin duda, su creador quiso asaltar los cielos, acercar la alta montaña al ciudadano común, robarle el fuego a los dioses del Olimpo para ofrecérselo a los hombres. Se llamaba Juan José de Santa Cruz y Garcés de Marsilla.
El ingeniero Santa Cruz nació en Madrid en 1880, siendo el menor de los cinco hijos del Barón de Andilla. Realizó, al igual que su padre, los estudios de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos. En 1914, fue destinado a Granada, donde residiría hasta su muerte. Pronto se integró en la vida política y cultural de la localidad, convirtiéndose en presidente del Centro Artístico, del que formaban parte personajes de la talla de Federico García Lorca o Fernando de los Ríos.
Militó en la Agrupación de Intelectuales al Servicio de la República, junto con José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón, Ramón Pérez de Ayala y Antonio Machado. En las Cortes Constituyentes de la Segunda República, Santa Cruz fue elegido diputado por el PSOE. Manuel Azaña, con el que mantenía una antigua amistad, quiso nombrarlo ministro de Obras Públicas, pero el ingeniero se negó.
En el año 1931 fue nombrado ingeniero jefe de Obras Públicas de Granada. Dos años más tarde, abandonó la actividad política. En 1935, concluyeron las obras de la carretera más alta de Europa, cumpliéndose el viejo sueño de Santa Cruz.
En Granada capital, la sublevación fascista comenzó el 20 de julio de 1936. Las tropas salieron de los cuarteles, y apoyadas por voluntarios falangistas, ocuparon las calles de la ciudad. Los sublevados tomaron el Ayuntamiento, el Gobierno Civil, el Gobierno Militar y la fábrica de pólvoras de El Fargue .
Fueron detenidos, entre otros, el alcalde Manuel Fernández Montesinos (cuñado de García Lorca), el presidente de la Diputación Virgilio Castilla, el comandante militar de la plaza Miguel Campins, el gobernador civil César Torres, el teniente coronel de la Guardia Civil Fernando Vidal Pagán y el secretario del Comité del Frente Popular Antonio Rus Romero. La reacción popular no se hizo esperar. Pronto, miles de trabajadores se atrincheraron en el barrio del Albayzín, siendo bombardeados desde la Alhambra.
Al caer la noche del 23 de julio, la resistencia del Albayzín había cesado. Comenzó en ese momento una brutal represión contra todos aquellos que se habían mantenido leales a la República. En esos días, el ingeniero Santa Cruz, acusado de preparar la voladura del embovedado que cubre el río Darro, fue detenido en su casa de la Plaza Nueva. El 1 de agosto fue juzgado sumarísimamente junto con César Torres, Virgilio Castilla, Rus Romero, el sindicalista José Alcántara y el abogado Enrique Marín Forero. El proceso, evidentemente, fue una farsa. Santa Cruz, Castilla, Rus, Alcántara y Marín Forero, fueron condenados a muerte. César Torres sería condenado a reclusión militar perpetua, pasando ocho años en la cárcel.
En la madrugada del día 2 de agosto de 1936, el ingeniero Santa Cruz fue fusilado en las tapias del cementerio de San José, junto a sus compañeros de infortunio. Por las mismas fechas serían fusilados el alcalde de Granada, Fernández Montesinos, el director del periódico "El Defensor de Granada", Constantino Ruiz Carnero, el catedrático de Derecho Administrativo, Joaquín García Labella y el rector de la Universidad, el arabista Salvador Vila. En la mañana del 16 de agosto fue ajusticiado en Sevilla el general Miguel Campins Aura "por haber tratado de hacer fracasar el movimiento salvador de España".
Era la hora de los salvapatrias, de los cruzados, de la gente de orden, de la maldita gente de bien. Las Escuadras Negras, formadas por señoritos y matones, se dedicaron a capturar y a ejecutar rojos, aterrorizando a los granadinos. Entre Víznar y Alfacar, fueron fusiladas 2000 personas, además del poeta. Allí siguen, enterradas en fosas comunes, esperando el retorno de la verdadera democracia. Democracia sin transición ni transacciones, democracia sin espadas de Damocles, democracia libre de ataduras franquistas, democracia republicana.
Al caer la noche del 23 de julio, la resistencia del Albayzín había cesado. Comenzó en ese momento una brutal represión contra todos aquellos que se habían mantenido leales a la República. En esos días, el ingeniero Santa Cruz, acusado de preparar la voladura del embovedado que cubre el río Darro, fue detenido en su casa de la Plaza Nueva. El 1 de agosto fue juzgado sumarísimamente junto con César Torres, Virgilio Castilla, Rus Romero, el sindicalista José Alcántara y el abogado Enrique Marín Forero. El proceso, evidentemente, fue una farsa. Santa Cruz, Castilla, Rus, Alcántara y Marín Forero, fueron condenados a muerte. César Torres sería condenado a reclusión militar perpetua, pasando ocho años en la cárcel.
En la madrugada del día 2 de agosto de 1936, el ingeniero Santa Cruz fue fusilado en las tapias del cementerio de San José, junto a sus compañeros de infortunio. Por las mismas fechas serían fusilados el alcalde de Granada, Fernández Montesinos, el director del periódico "El Defensor de Granada", Constantino Ruiz Carnero, el catedrático de Derecho Administrativo, Joaquín García Labella y el rector de la Universidad, el arabista Salvador Vila. En la mañana del 16 de agosto fue ajusticiado en Sevilla el general Miguel Campins Aura "por haber tratado de hacer fracasar el movimiento salvador de España".
Era la hora de los salvapatrias, de los cruzados, de la gente de orden, de la maldita gente de bien. Las Escuadras Negras, formadas por señoritos y matones, se dedicaron a capturar y a ejecutar rojos, aterrorizando a los granadinos. Entre Víznar y Alfacar, fueron fusiladas 2000 personas, además del poeta. Allí siguen, enterradas en fosas comunes, esperando el retorno de la verdadera democracia. Democracia sin transición ni transacciones, democracia sin espadas de Damocles, democracia libre de ataduras franquistas, democracia republicana.
Durante la dictadura, el nombre de Juan José de Santa Cruz fue relegado al olvido. Se publicitaba a bombo y platillo la carretera más alta de Europa, pero sin mencionar a su máximo artífice. Los fascistas, además de quitarle la vida, se apoderaron de su obra. En la actualidad, es casi un desconocido, incluso para los granadinos de izquierdas. El asesinato de Federico eclipsó el de todos los demás, aunque a su vez se convirtió en un símbolo de los mártires de la libertad.
Cómo ya he dicho anteriormente, "se ha dejado morir" a la carretera del Veleta. Con ello, se intenta evitar que la contaminación que producen los automóviles altere el preciado ecosistema de nuestra Sierra. La carretera que proyectó Santa Cruz provocó la degradación progresiva de la cumbre del Veleta. Según recoge la revista de montaña Desnivel "Desde que se llegó por primera vez en coche en 1935, la cumbre del Veleta ha ido sufriendo una degradación progresiva, ha permanecido accesible a vehículos, tiene un bosque de antenas, un refugio observatorio ruinoso y sin uso, en verano se instalaban quioscos y se parecía más a una feria que a una montaña evocadora de sueños. Sus laderas hacia los valles del Dílar y Monachil albergan la estación de esquí de Sierra Nevada; hubo una estación de telecabina en su cumbre, que los vientos "aconsejaron" desmontar. A pesar de todo los telesillas y telesquís suben hasta sus inmediaciones. Hubo un proyecto de restaurante giratorio para la cima. Otro de Mirador Subterráneo."
Se traicionaba así el proyecto original del ingeniero, un revolucionario emprendedor que quiso domar la naturaleza. Un soñador que dejó escritas las siguientes palabras "Es necesario reclamar de los poderes públicos que sea Sierra Nevada lugar que merezca la máxima protección oficial para su flora y para su fauna, lo mismo que en la geografía es el lugar prominente de la Península Ibérica. A las sociedades alpinas toca tomar la iniciativa de la demanda."
A partir de este momento voy a tratar de desgranar los granos de mi Granada. Con estos artículos pienso tratar diversos temas que afectan a mi ciudad natal, a mi patria chica. Quiero recordar a personajes que marcaron o marcan su historia, intentando alejarme al máximo de la retórica oficial.
Porque, esta ciudad necesita un vuelco, y no meramente electoral. Necesita volver a ser una ciudad habitable, despojarse de las cadenas que la aprisionan, acabar con la influencia de determinadas mafias culturales, romper con el puño cerrado el muro de hormigón que la ahoga. Quiero (y conmigo, muchos granadinos de la rabia y de la idea) que Granada deje de ser la tierra con la peor burguesía de España (Lorca dixít). Pero, no se equivoquen, no quiero a ningún burgués ensuciando el albero de mi "Graná". Sólo pueblo llano, del que pierde guerras civiles y muere por la revolución.
Se traicionaba así el proyecto original del ingeniero, un revolucionario emprendedor que quiso domar la naturaleza. Un soñador que dejó escritas las siguientes palabras "Es necesario reclamar de los poderes públicos que sea Sierra Nevada lugar que merezca la máxima protección oficial para su flora y para su fauna, lo mismo que en la geografía es el lugar prominente de la Península Ibérica. A las sociedades alpinas toca tomar la iniciativa de la demanda."
A partir de este momento voy a tratar de desgranar los granos de mi Granada. Con estos artículos pienso tratar diversos temas que afectan a mi ciudad natal, a mi patria chica. Quiero recordar a personajes que marcaron o marcan su historia, intentando alejarme al máximo de la retórica oficial.
Porque, esta ciudad necesita un vuelco, y no meramente electoral. Necesita volver a ser una ciudad habitable, despojarse de las cadenas que la aprisionan, acabar con la influencia de determinadas mafias culturales, romper con el puño cerrado el muro de hormigón que la ahoga. Quiero (y conmigo, muchos granadinos de la rabia y de la idea) que Granada deje de ser la tierra con la peor burguesía de España (Lorca dixít). Pero, no se equivoquen, no quiero a ningún burgués ensuciando el albero de mi "Graná". Sólo pueblo llano, del que pierde guerras civiles y muere por la revolución.
miércoles, febrero 21, 2007
Estampas de la guerra civil
18 de julio de 1938. Se cumplen dos largos años del levantamiento fascista contra la República Española. En el Ayuntamiento de Barcelona, capital provisional del gobierno legítimo, Manuel Azaña pronuncia el famoso discurso de las tres "pes". El presidente de la República pide a los españoles de los dos bandos "paz, piedad y perdón". Es el inicio del vertiginoso descenso de Azaña hacia el derrotismo. El hombre que había sido el gran impulsor del sueño republicano, el estadista que había combatido los privilegios de la Iglesia y del Ejército, acababa su carrera política pidiendo perdón a lo más oscuro del alma española: el fascismo negro y montaraz.
27 de febrero de 1939. Cataluña ha caído. Manuel Azaña, refugiado en Francia, presenta su dimisión cómo Jefe del Estado, siendo sustituido por Diego Martínez Barrio. La renuncia del presidente resta algo de legitimidad al bando republicano y refuerza la posición del bando faccioso. El histórico político acabará sus días en la Francia de Vichy, hostigado por agentes franquistas y perseguido por la Gestapo. Ni paz, ni piedad, ni perdón. La nueva España (que no es nueva, sino viejísima) sólo quiere cazar y abatir a los mejores de entre sus hijos.
La noche del 5 al 6 de marzo de 1939, el coronel Segismundo Casado, jefe del Ejército del Centro, se subleva contra el legítimo gobierno republicano, encabezado por el doctor Juan Negrín, militante del PSOE. Los golpistas, liderados por el coronel Casado, el general Miaja, el general anarquista Cipriano Mera y el dirigente socialista Julián Besteiro, constituyen el Consejo Nacional de Defensa, con el objetivo de negociar "una paz honrosa" con Franco y evitar el alargamiento de la guerra.
Las unidades comunistas que formaban parte del Ejército del Centro, no dudan en enfrentarse a las fuerzas golpistas, librando duros combates en el centro de Madrid. Mientras, el presidente Negrín, el ministro Álvarez del Vayo y otras figuras del gobierno republicano, parten en avión desde la posición Yuste (Elda, Alicante) hacia Francia. Días después, la plana mayor del PCE (Pasionaria, Hidalgo de Cisneros, Rafael Alberti), abandona España desde el aeródromo de Monóvar, en la llamada posición Dakar. Los dirigentes comunistas, abandonan a sus bases, que se batían valientemente contra las tropas casadistas. El PCE, que había sido el sostén principal del Ejército Popular de la República, colaborando en la organización de un ejército profesional con militares apartidistas cómo Vicente Rojo, deja en la estacada a sus mejores soldados y con ellos, al destino de la República Española.
Pronto se revelaría la verdadera cara de los golpistas. Las tropas anarquistas, mandadas por Mera, logran derrotar a las fuerzas comunistas, mandadas por Barceló, Bueno y Ortega. El teniente coronel Barceló y el comisario Conesa, ambos militantes del PCE, son fusilados por orden del Consejo Nacional de Defensa. Otros dirigentes comunistas cómo el líder juvenil Eugenio Mesón o el teniente coronel Etelvino Vega, son entregados al gobierno franquista, que los ejecutaría posteriormente.
A finales de marzo, Casado entrega Madrid a las hordas fascistas y huye hacia Valencia, donde embarca en un barco británico. Julián Besteiro es apresado por los mismos españoles con los que habían negociado, los mismos fascistas que les habían prometido una paz honrosa. Ni paz, ni piedad, ni perdón. Besteiro, viejo profesor de Lógica, moriría enfermo en la cárcel de Carmona.
Cipriano Mera, albañil de la CNT que llegó a ser general del EPR, huye a Orán, donde sería internado en un campo de concentración. En 1942 sería deportado a España y encarcelado en la prisión de Porlier. Condenado a muerte en 1943, en 1944 la pena le sería conmutada y dos años después llegó el indulto. Ese mismo año de 1946, se exiliaría en Francia. Resulta curioso comprobar el hecho de que un militar anarquista (de alta graduación) cómo Mera sólo pasase 4 años en las cárceles franquistas, mientras que el poeta comunista Marcos Ana, no recuperó la libertad hasta 1961. Comparen ustedes también el destino de Cipriano Mera con el del también general Antonio Escobar Huertas (católico y conservador pero leal a la República), fusilado en 1940. A veces, parece que Roma sí paga a los traidores.
Moría así la Segunda República Española, víctima del fascismo internacional, del abandono de las potencias "democráticas" y del oportunismo estalinista. Hitler y Mussolini utilizaron nuestro territorio cómo base de pruebas para la inminente Segunda Guerra Mundial. Francia y Reino Unido dejaron consumirse a una República de trabajadores con peligrosos tintes revolucionarios. Stalin ayudó militarmente al gobierno republicano, pero también asesinó a Andreu Nin (entre otros) y ejerció una detestable influencia sobre el PCE.
La España de Franco, victoriosa desde entonces, no tuvo ni paz, ni piedad ni perdón, para con los españoles del otro lado. Los esbirros del Generalísimo se dispusieron a destruir la vanguardia revolucionaria española, sembrando de cadáveres los campos, las cunetas y las tapias de los cementerios. De esta manera, una España exterminó físicamente a la otra. Desde entonces, la estamos reconstruyendo.
27 de febrero de 1939. Cataluña ha caído. Manuel Azaña, refugiado en Francia, presenta su dimisión cómo Jefe del Estado, siendo sustituido por Diego Martínez Barrio. La renuncia del presidente resta algo de legitimidad al bando republicano y refuerza la posición del bando faccioso. El histórico político acabará sus días en la Francia de Vichy, hostigado por agentes franquistas y perseguido por la Gestapo. Ni paz, ni piedad, ni perdón. La nueva España (que no es nueva, sino viejísima) sólo quiere cazar y abatir a los mejores de entre sus hijos.
La noche del 5 al 6 de marzo de 1939, el coronel Segismundo Casado, jefe del Ejército del Centro, se subleva contra el legítimo gobierno republicano, encabezado por el doctor Juan Negrín, militante del PSOE. Los golpistas, liderados por el coronel Casado, el general Miaja, el general anarquista Cipriano Mera y el dirigente socialista Julián Besteiro, constituyen el Consejo Nacional de Defensa, con el objetivo de negociar "una paz honrosa" con Franco y evitar el alargamiento de la guerra.
Las unidades comunistas que formaban parte del Ejército del Centro, no dudan en enfrentarse a las fuerzas golpistas, librando duros combates en el centro de Madrid. Mientras, el presidente Negrín, el ministro Álvarez del Vayo y otras figuras del gobierno republicano, parten en avión desde la posición Yuste (Elda, Alicante) hacia Francia. Días después, la plana mayor del PCE (Pasionaria, Hidalgo de Cisneros, Rafael Alberti), abandona España desde el aeródromo de Monóvar, en la llamada posición Dakar. Los dirigentes comunistas, abandonan a sus bases, que se batían valientemente contra las tropas casadistas. El PCE, que había sido el sostén principal del Ejército Popular de la República, colaborando en la organización de un ejército profesional con militares apartidistas cómo Vicente Rojo, deja en la estacada a sus mejores soldados y con ellos, al destino de la República Española.
Pronto se revelaría la verdadera cara de los golpistas. Las tropas anarquistas, mandadas por Mera, logran derrotar a las fuerzas comunistas, mandadas por Barceló, Bueno y Ortega. El teniente coronel Barceló y el comisario Conesa, ambos militantes del PCE, son fusilados por orden del Consejo Nacional de Defensa. Otros dirigentes comunistas cómo el líder juvenil Eugenio Mesón o el teniente coronel Etelvino Vega, son entregados al gobierno franquista, que los ejecutaría posteriormente.
A finales de marzo, Casado entrega Madrid a las hordas fascistas y huye hacia Valencia, donde embarca en un barco británico. Julián Besteiro es apresado por los mismos españoles con los que habían negociado, los mismos fascistas que les habían prometido una paz honrosa. Ni paz, ni piedad, ni perdón. Besteiro, viejo profesor de Lógica, moriría enfermo en la cárcel de Carmona.
Cipriano Mera, albañil de la CNT que llegó a ser general del EPR, huye a Orán, donde sería internado en un campo de concentración. En 1942 sería deportado a España y encarcelado en la prisión de Porlier. Condenado a muerte en 1943, en 1944 la pena le sería conmutada y dos años después llegó el indulto. Ese mismo año de 1946, se exiliaría en Francia. Resulta curioso comprobar el hecho de que un militar anarquista (de alta graduación) cómo Mera sólo pasase 4 años en las cárceles franquistas, mientras que el poeta comunista Marcos Ana, no recuperó la libertad hasta 1961. Comparen ustedes también el destino de Cipriano Mera con el del también general Antonio Escobar Huertas (católico y conservador pero leal a la República), fusilado en 1940. A veces, parece que Roma sí paga a los traidores.
Moría así la Segunda República Española, víctima del fascismo internacional, del abandono de las potencias "democráticas" y del oportunismo estalinista. Hitler y Mussolini utilizaron nuestro territorio cómo base de pruebas para la inminente Segunda Guerra Mundial. Francia y Reino Unido dejaron consumirse a una República de trabajadores con peligrosos tintes revolucionarios. Stalin ayudó militarmente al gobierno republicano, pero también asesinó a Andreu Nin (entre otros) y ejerció una detestable influencia sobre el PCE.
La España de Franco, victoriosa desde entonces, no tuvo ni paz, ni piedad ni perdón, para con los españoles del otro lado. Los esbirros del Generalísimo se dispusieron a destruir la vanguardia revolucionaria española, sembrando de cadáveres los campos, las cunetas y las tapias de los cementerios. De esta manera, una España exterminó físicamente a la otra. Desde entonces, la estamos reconstruyendo.
sábado, febrero 17, 2007
El capitán de los hombres íntegros
Hasta hace pocos meses no había oído hablar de Thomas Sankara. Conocía de la existencia de líderes revolucionarios africanos cómo Patrice Lumumba, Amílcar Cabral o Samora Machel. Se me ocurren otros nombres: Nelson Mandela, Steve Biko, Kwame Nkrumah. Pero de Sankara, no sabía siquiera de su existencia.
Fue a través de Internet cómo llegue a conocer la vida y muerte de Thomas Sankara. De casualidad, topé con la página web de la editorial Almuzara y en ella encontré la ficha de la novela negra "El Caso Sankara", escrita por Antonio Lozano. Tras leer la reseña del libro, me apresuré a buscar información sobre Sankara y sobre el propio Antonio Lozano.
La historia del capitán de paracaidistas Thomas Sankara es fascinante. Su heroica y desgraciada peripecia vital se funde con la del propio continente africano, tan cerca y tan lejos de nosotros, al mismo tiempo. No en vano, el revolucionario burkinabés fue conocido cómo el Che Guevara negro.
Thomas Sankara nació a finales de 1949 en Yako, enclave situado en la colonia francesa de Alto Volta. Su país obtuvo la independencia formal en 1960, en plena era de la descolonización. Por aquel entonces el futuro presidente sólo era un niño.
En su juventud, Sankara se sintió fuertemente atraído por la figura de Jesucristo e, incluso, estuvo a punto de ordenarse sacerdote. Pero, finalmente, tuvo que dedicarse a la milicia para intentar aliviar la delicada situación económica de su familia.
Cómo cuenta el canario Antonio Lozano, fue en la Academia Militar de Antsirabé (Madagascar) donde el joven soldado africano se hizo marxista. La guerra que enfrentó a su país con Malí en 1974 le convirtió en un héroe nacional.
En 1976, Sankara, junto con un grupo de jóvenes militares, fundó el Grupo de Oficiales Comunistas. Dos años después conoció en Rabat al también capitán Blaise Compaoré, y desde entonces el destino de estos dos hombres quedaría unido para siempre.
En los años siguientes, Sankara ocupó diversos cargos en los gobiernos militares que regían la vida de Alto Volta. En 1983 se convirtió en primer ministro, siendo derrocado por un golpe de estado derechista a las pocas semanas.
El 5 de agosto de ese mismo año una insurrección cívico-militar liderada por Compaoré liberó a Sankara de la prisión e inició el proceso revolucionario. El capitán Tom Sank, cómo le llamaba su amado pueblo, se convirtió en Jefe del Estado, dando paso a la época más floreciente de Burkina Fasso.
Precisamente, una de las primeras medidas del presidente Sankara, fue el cambio del nombre del país. A partir de entonces, la pequeña excolonia francesa fue conocida cómo Burkina Fasso, "La Tierra de los Hombres Íntegros". La integridad del joven dirigente burkinabés le costaría la vida años más tarde.
Durante los escasos 4 años que duró su gobierno, Thomas Sankara, se preocupó por liberar a su país de las históricas ligaduras que impedían su pleno desarrollo cómo nación independiente. Sankara intentó elevar el nivel de vida de sus habitantes, eliminar el hambre y alfabetizar a sus compatriotas. Una de sus principales metas fue lograr la igualdad del hombre y la mujer. Para ello, abolió la ablación, prohibió la poligamia y promovió el uso de anticonceptivos, para luchar contra el fatal virus del SIDA.
El presidente Sankara se movía por su país en un humilde Renault 5, el coche más barato del mercado automovilístico burkinabés. Era una persona decente, querida por su pueblo y admirada por gentes de toda África. Francia nunca se lo perdonó.
El 15 de octubre de 1987, Sankara fue asesinado por esbirros de su antiguo amigo y camarada Blaise Compaoré. El traidor se autoproclamó presidente y acabó con la obra de Tom Sank. Compaoré ha sido desde entonces un fiel aliado del imperialismo francés y un alumno aplicado del FMI y del Banco Mundial. Aún hoy, casi 20 años después, continúa en la presidencia del país.
No he podido leer todavía la novela de Antonio Lozano, pero prometo hacerlo en breve. Thomas Sankara se lo merece. Lozano fue concejal de cultura de Agüimes (Gran Canaria) desde 1987 hasta 2003 y ha sido durante muchos años el organizador del prestigioso Festival Del Sur. En la actualidad, es profesor de francés y se dedica a la literatura.
No podemos olvidar a la persona que ordenó, directa o indirectamente, el asesinato del capitán Sankara. El presidente de la República Francesa era, en aquellos años, el socialista François Mitterrand, fraternal amigo de nuestro ilustre Felipe González. Mala gente que camina.
Dos décadas después del crimen, Sankara es un ídolo para la juventud africana. Su humilde tumba es lugar de peregrinación para la izquierda del continente olvidado. Sobre ella, reza la famosa leyenda de la Revolución Cubana:
Patria o Muerte.
Venceremos.
* Para más información sobre Thomas Sankara:
http://www.africainfomarket.org/ViewPage.action?siteNodeId=281&languageId=7&contentId=59274§or=4218
http://theroom101.blogspot.com/2006/09/thomas-sankara.html
http://elguanche.net/Ficheros/thomassankara.htm
http://www.thomassankara.net/
Fue a través de Internet cómo llegue a conocer la vida y muerte de Thomas Sankara. De casualidad, topé con la página web de la editorial Almuzara y en ella encontré la ficha de la novela negra "El Caso Sankara", escrita por Antonio Lozano. Tras leer la reseña del libro, me apresuré a buscar información sobre Sankara y sobre el propio Antonio Lozano.
La historia del capitán de paracaidistas Thomas Sankara es fascinante. Su heroica y desgraciada peripecia vital se funde con la del propio continente africano, tan cerca y tan lejos de nosotros, al mismo tiempo. No en vano, el revolucionario burkinabés fue conocido cómo el Che Guevara negro.
Thomas Sankara nació a finales de 1949 en Yako, enclave situado en la colonia francesa de Alto Volta. Su país obtuvo la independencia formal en 1960, en plena era de la descolonización. Por aquel entonces el futuro presidente sólo era un niño.
En su juventud, Sankara se sintió fuertemente atraído por la figura de Jesucristo e, incluso, estuvo a punto de ordenarse sacerdote. Pero, finalmente, tuvo que dedicarse a la milicia para intentar aliviar la delicada situación económica de su familia.
Cómo cuenta el canario Antonio Lozano, fue en la Academia Militar de Antsirabé (Madagascar) donde el joven soldado africano se hizo marxista. La guerra que enfrentó a su país con Malí en 1974 le convirtió en un héroe nacional.
En 1976, Sankara, junto con un grupo de jóvenes militares, fundó el Grupo de Oficiales Comunistas. Dos años después conoció en Rabat al también capitán Blaise Compaoré, y desde entonces el destino de estos dos hombres quedaría unido para siempre.
En los años siguientes, Sankara ocupó diversos cargos en los gobiernos militares que regían la vida de Alto Volta. En 1983 se convirtió en primer ministro, siendo derrocado por un golpe de estado derechista a las pocas semanas.
El 5 de agosto de ese mismo año una insurrección cívico-militar liderada por Compaoré liberó a Sankara de la prisión e inició el proceso revolucionario. El capitán Tom Sank, cómo le llamaba su amado pueblo, se convirtió en Jefe del Estado, dando paso a la época más floreciente de Burkina Fasso.
Precisamente, una de las primeras medidas del presidente Sankara, fue el cambio del nombre del país. A partir de entonces, la pequeña excolonia francesa fue conocida cómo Burkina Fasso, "La Tierra de los Hombres Íntegros". La integridad del joven dirigente burkinabés le costaría la vida años más tarde.
Durante los escasos 4 años que duró su gobierno, Thomas Sankara, se preocupó por liberar a su país de las históricas ligaduras que impedían su pleno desarrollo cómo nación independiente. Sankara intentó elevar el nivel de vida de sus habitantes, eliminar el hambre y alfabetizar a sus compatriotas. Una de sus principales metas fue lograr la igualdad del hombre y la mujer. Para ello, abolió la ablación, prohibió la poligamia y promovió el uso de anticonceptivos, para luchar contra el fatal virus del SIDA.
El presidente Sankara se movía por su país en un humilde Renault 5, el coche más barato del mercado automovilístico burkinabés. Era una persona decente, querida por su pueblo y admirada por gentes de toda África. Francia nunca se lo perdonó.
El 15 de octubre de 1987, Sankara fue asesinado por esbirros de su antiguo amigo y camarada Blaise Compaoré. El traidor se autoproclamó presidente y acabó con la obra de Tom Sank. Compaoré ha sido desde entonces un fiel aliado del imperialismo francés y un alumno aplicado del FMI y del Banco Mundial. Aún hoy, casi 20 años después, continúa en la presidencia del país.
No he podido leer todavía la novela de Antonio Lozano, pero prometo hacerlo en breve. Thomas Sankara se lo merece. Lozano fue concejal de cultura de Agüimes (Gran Canaria) desde 1987 hasta 2003 y ha sido durante muchos años el organizador del prestigioso Festival Del Sur. En la actualidad, es profesor de francés y se dedica a la literatura.
No podemos olvidar a la persona que ordenó, directa o indirectamente, el asesinato del capitán Sankara. El presidente de la República Francesa era, en aquellos años, el socialista François Mitterrand, fraternal amigo de nuestro ilustre Felipe González. Mala gente que camina.
Dos décadas después del crimen, Sankara es un ídolo para la juventud africana. Su humilde tumba es lugar de peregrinación para la izquierda del continente olvidado. Sobre ella, reza la famosa leyenda de la Revolución Cubana:
Patria o Muerte.
Venceremos.
* Para más información sobre Thomas Sankara:
http://www.africainfomarket.org/ViewPage.action?siteNodeId=281&languageId=7&contentId=59274§or=4218
http://theroom101.blogspot.com/2006/09/thomas-sankara.html
http://elguanche.net/Ficheros/thomassankara.htm
http://www.thomassankara.net/
miércoles, febrero 14, 2007
lunes, febrero 05, 2007
Mitos de hoy
Desde siempre me han interesado las personas longevas. Cuando era un niño, preguntaba insistentemente a mis padres y a mis abuelos por su edad. Me sorprendía el hecho de que los compañeros de colegio y los amigos del barrio no supieran la edad exacta de sus padres, en contraste con mi obsesión por el tema.
Esa obsesión, ese interés, no ha desaparecido con el tiempo. Es más, yo diría que ha crecido en estos últimos años. Si a eso le sumamos la fascinación que tengo desde canijo por el cine clásico norteamericano, el resultado me lleva a interesarme por los grandes mitos hollywoodienses que sobreviven casi olvidados en este año 2007. Hace tiempo encontré una web que contiene jugosa información, sobre todo para un mitómano obsesionado con las viejas estrellas apagadas cómo yo. Allí encontrarán un listado de personajes relevantes, de todos los ámbitos, que han superado los 85 años de edad. La página web también menciona a los famosos internacionales fallecidos en los últimos 6 meses. Su dirección es la siguiente: http://www.deadoraliveinfo.com/ .
Entre el domingo 21 de enero y el jueves 1 de febrero han cumplido años tres ancianos excepcionales. El día 21 de enero Marcelino Camacho cumplió 89 años. El miércoles 24 Ernest Borgnine alcanzó los 90 años de edad. El primero de febrero José Luis Sampedro amaneció nonagenario. Cómo ustedes comprenderán, para un tipo cómo yo, esta singular concatenación de aniversarios ha supuesto algo especial.
Conozco a Marcelino Camacho y a su compañera Josefina Samper desde hace poco menos de un año. Me presenté en su casa, de improviso, con la pretensión de entrevistar al buenazo de Marcelino. Me acogieron tan cariñosamente, que he estado dos veces más de visita en su piso de Carabanchel y los he llamado por teléfono en varias ocasiones. ¿Qué puedo contarles de Marcelino que ustedes no conozcan?. En mi modesto entender y en el de muchos rojos españoles, es el líder obrero por excelencia. Su honradez, su decencia, su dignidad, contrastan con la triste mezquindad de los sindicaleros del momento. Su historia personal es fiel reflejo de la de millones de españoles que formaron parte del bando vencido.
Eulogio Marcelino Camacho Abad, hijo de ferroviario, militante comunista desde los 18 años, soldado republicano, prisionero de los traidores casadistas, 14 interminables años en las cárceles de Franco, enemigo declarado del eurocomunismo carrillista, insultado por el felipismo vergonzante. Héroe del pueblo español, en definitiva.
Nunca podré olvidar la tremebunda escena final de Grupo Salvaje (Sam Peckinpah, 1969), la legendaria caminata de William Holden, Ernest Borgine o Warren Oates hacia la previsible muerte. También guardo en mis retinas al carnicero bonachón y solterón que encuentra en Betsy Blair a la mujer de su vida, en Marty (Delbert Mann, 1955). Es imposible no detestar al marine criminal que apalea hasta la muerte a Frank Sinatra en De aquí a la eternidad (Fred Zinnemann, 1953). Paradójicamente, mi primer recuerdo de Borgnine no es cinéfilo, sino televisivo: alguien se acordará del veterano actor ejerciendo de monitor de Bart en Los Simpsons.
Uno de los últimos trabajos de Borgnine fue la magistral interpretación de un desolado viudo en el capítulo dirigido por Sean Penn de la película colectiva 11'09"01 - 11 de Septiembre. A su edad, el veterano actor sigue en activo. Esperemos que sea por mucho tiempo.
El tangerino José Luis Sampedro, prestigioso escritor, economista y miembro de la Real Academia Española desde 1990, completa esta galería de ancianos relevantes. Sampedro es miembro fundador de la Alianza de Intelectuales Antiiimperialistas, que prendió la chispa de las masivas manifestaciones antiguerra en 2003. Es, además, un feroz crítico de la globalización capitalista y combate desde su trinchera literaria el actual estado de las cosas. Reconozco aquí que no soy un lector asiduo de su obra, pero eso no es excusa para reconocer el talento innnegable de Sampedro.
Vivimos aceleradamente. El sistema de producción capitalista exige producir mucho en muy poco tiempo, para luego consumir el resultado velozmente. Vivimos peligrosamente. Somos cómplices involuntarios del mayor genocidio de la historia humana: el de nuestro propio planeta.
En estos tiempos de tinieblas, necesitamos la luz de rojos nada divinos cómo Marcelino Camacho, Josefina Samper o José Luis Sampedro. Y, también, porqué no, la mirada socarrona de Ernest Borgnine en la pantalla del cine de nuestras vidas.
Esa obsesión, ese interés, no ha desaparecido con el tiempo. Es más, yo diría que ha crecido en estos últimos años. Si a eso le sumamos la fascinación que tengo desde canijo por el cine clásico norteamericano, el resultado me lleva a interesarme por los grandes mitos hollywoodienses que sobreviven casi olvidados en este año 2007. Hace tiempo encontré una web que contiene jugosa información, sobre todo para un mitómano obsesionado con las viejas estrellas apagadas cómo yo. Allí encontrarán un listado de personajes relevantes, de todos los ámbitos, que han superado los 85 años de edad. La página web también menciona a los famosos internacionales fallecidos en los últimos 6 meses. Su dirección es la siguiente: http://www.deadoraliveinfo.com/ .
Entre el domingo 21 de enero y el jueves 1 de febrero han cumplido años tres ancianos excepcionales. El día 21 de enero Marcelino Camacho cumplió 89 años. El miércoles 24 Ernest Borgnine alcanzó los 90 años de edad. El primero de febrero José Luis Sampedro amaneció nonagenario. Cómo ustedes comprenderán, para un tipo cómo yo, esta singular concatenación de aniversarios ha supuesto algo especial.
Conozco a Marcelino Camacho y a su compañera Josefina Samper desde hace poco menos de un año. Me presenté en su casa, de improviso, con la pretensión de entrevistar al buenazo de Marcelino. Me acogieron tan cariñosamente, que he estado dos veces más de visita en su piso de Carabanchel y los he llamado por teléfono en varias ocasiones. ¿Qué puedo contarles de Marcelino que ustedes no conozcan?. En mi modesto entender y en el de muchos rojos españoles, es el líder obrero por excelencia. Su honradez, su decencia, su dignidad, contrastan con la triste mezquindad de los sindicaleros del momento. Su historia personal es fiel reflejo de la de millones de españoles que formaron parte del bando vencido.
Eulogio Marcelino Camacho Abad, hijo de ferroviario, militante comunista desde los 18 años, soldado republicano, prisionero de los traidores casadistas, 14 interminables años en las cárceles de Franco, enemigo declarado del eurocomunismo carrillista, insultado por el felipismo vergonzante. Héroe del pueblo español, en definitiva.
Nunca podré olvidar la tremebunda escena final de Grupo Salvaje (Sam Peckinpah, 1969), la legendaria caminata de William Holden, Ernest Borgine o Warren Oates hacia la previsible muerte. También guardo en mis retinas al carnicero bonachón y solterón que encuentra en Betsy Blair a la mujer de su vida, en Marty (Delbert Mann, 1955). Es imposible no detestar al marine criminal que apalea hasta la muerte a Frank Sinatra en De aquí a la eternidad (Fred Zinnemann, 1953). Paradójicamente, mi primer recuerdo de Borgnine no es cinéfilo, sino televisivo: alguien se acordará del veterano actor ejerciendo de monitor de Bart en Los Simpsons.
Uno de los últimos trabajos de Borgnine fue la magistral interpretación de un desolado viudo en el capítulo dirigido por Sean Penn de la película colectiva 11'09"01 - 11 de Septiembre. A su edad, el veterano actor sigue en activo. Esperemos que sea por mucho tiempo.
El tangerino José Luis Sampedro, prestigioso escritor, economista y miembro de la Real Academia Española desde 1990, completa esta galería de ancianos relevantes. Sampedro es miembro fundador de la Alianza de Intelectuales Antiiimperialistas, que prendió la chispa de las masivas manifestaciones antiguerra en 2003. Es, además, un feroz crítico de la globalización capitalista y combate desde su trinchera literaria el actual estado de las cosas. Reconozco aquí que no soy un lector asiduo de su obra, pero eso no es excusa para reconocer el talento innnegable de Sampedro.
Vivimos aceleradamente. El sistema de producción capitalista exige producir mucho en muy poco tiempo, para luego consumir el resultado velozmente. Vivimos peligrosamente. Somos cómplices involuntarios del mayor genocidio de la historia humana: el de nuestro propio planeta.
En estos tiempos de tinieblas, necesitamos la luz de rojos nada divinos cómo Marcelino Camacho, Josefina Samper o José Luis Sampedro. Y, también, porqué no, la mirada socarrona de Ernest Borgnine en la pantalla del cine de nuestras vidas.
sábado, febrero 03, 2007
Nuevo rumbo
Comienza una nueva etapa en este blog. Hasta ahora El Llanto de la Acequia no ha sido más que un archivo de fotografías, artículos (propios y ajenos) y poemas. Desde hoy, intentaré convertir este rincón en un verdadero weblog y espero empezar con buen pie esta nueva etapa.
Quiero expresar mis pensamientos, manifestar mi alegría o mi repulsa, cabrearme cuando sea necesario (Que, desgraciadamente, en este mundo esclavo del dinero, es algo bastante frecuente). Deseo transformar este lugar en el altavoz de mis más íntimas convicciones y compartirlo con todos los (improbables) lectores.
No puedo dejar de recordar en este momento a mi amigo y camarada Quijote Gades, que regenta la página web del mismo nombre. Un abrazo fraternal, Antonio.
Tampoco puedo olvidarme del genial Juan Pablo Segovia, buen amigo desde hace tantos años.
Pretendo ser un españolito de a pie, de clase media aburguesada e ideas marxistoides. Soy comunista, o por lo menos lo intento, ya que el tiempo y el espacio no acompañan. Soy hijo de mi tiempo, un niñato mal criado, caprichoso y egoísta en algunos aspectos, rencoroso incluso en otros.
Espero que les interese lo que aquí voy a exponer en los próximos tiempos. Les prometo la mayor visceralidad posible. Y bastantes gotas de malafollá granaína.
Quiero expresar mis pensamientos, manifestar mi alegría o mi repulsa, cabrearme cuando sea necesario (Que, desgraciadamente, en este mundo esclavo del dinero, es algo bastante frecuente). Deseo transformar este lugar en el altavoz de mis más íntimas convicciones y compartirlo con todos los (improbables) lectores.
No puedo dejar de recordar en este momento a mi amigo y camarada Quijote Gades, que regenta la página web del mismo nombre. Un abrazo fraternal, Antonio.
Tampoco puedo olvidarme del genial Juan Pablo Segovia, buen amigo desde hace tantos años.
Pretendo ser un españolito de a pie, de clase media aburguesada e ideas marxistoides. Soy comunista, o por lo menos lo intento, ya que el tiempo y el espacio no acompañan. Soy hijo de mi tiempo, un niñato mal criado, caprichoso y egoísta en algunos aspectos, rencoroso incluso en otros.
Espero que les interese lo que aquí voy a exponer en los próximos tiempos. Les prometo la mayor visceralidad posible. Y bastantes gotas de malafollá granaína.
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